Ella
me ha puesto faltas a mi caligrafía
y
le he dicho: ¡Basta!,
te
mostraré las perlas del collar de mis líneas;
le
he pedido a mi mano
que
escriba las mejores letras,
he
buscado mis cálamos,
mis
hojas y mi tintero;
he
escroti estos tres versos
que
he compuesto para mostrarle mi escritura
y
le he dicho: ¡Mira!