CANTO
IV
I Haré un poema de la pura nada.
No tratará de mí ni de otra gente.
No celebrará amor ni juventud
ni cosa alguna,
sino que fue compuesto durmiendo
sobre un caballo.
II No sé en qué hora nací
no estoy alegre ni estoy triste,
no soy huraño ni sociable,
y no puedo hacer otra cosa,
que de este modo fui de noche hadado
en una alta montaña.
III No sé cuándo estoy dormido
ni cuándo velo, si no me lo dicen.
Por poco se me parte el corazón
de un punzante dolor;
pero no doy a cambio el precio de una hormiga,
¡Por San Marcial!
IV Enfermo estoy y temo morir,
y de ello no sé más que lo que oigo decir;
médico buscaré a mi voluntad,
y no sé de uno así.
Buen médico será si consigue curarme,
pero no, si empeoro.
V Amiga tengo, no sé quién es,
pues nunca la vi, por mi fe.
Nada ha hecho que me agrade o me disguste
y no me importa en absoluto,
que nunca hubo normando ni francés
en mi casa.
VI Nunca la he visto y mucho la amo,
jamás obtuve de ella favor ni disfavor;
cuando no la veo, hago caso omiso:
no doy a cambio un gallo.
Que sé de una más gentil y hermosa,
y que más vale.
VII No sé en qué lugar habita,
si es en montaña o si es en llano;
no me atrevo a decir la sinrazón que me hace,
prefiero callar;
y mucho me pesa que ella se quede aquí:
por eso me voy.
VIII Mi poema está hecho, no sé sobre qué.
Me propongo enviarlo a aquel
que, por medio de otro, lo enviará
a Poitou, de mi parte;
y le ruego que de su estuche me haga llegar
la contraclave.
CANTO XI
I Pues me han entrado ganas de cantar,
haré un poema que me entristezca:
nunca más prestaré servicio
en Poitou ni en el Lemosín.
II Partiré ahora hacia el destierro;
en gran temor, en gran peligro
y en guerra abandono a mi hijo;
mal le tratarán sus vecinos.
III ¡Qué cruel se me hace partir
del señorío de Poitou!
Dejo al cuidado de Folcón de Anjou
toda la tierra de su primo.
IV Si Folcón de Anjou no le ayuda,
ni el rey de quien tengo mi feudo,
mal le tratarán todos ellos,
los felones gascones y angevinos.
V Si no se muestra sabio y valiente
cuando me haya partido de vosotros,
pronto le harán morder el polvo
al verle joven y desvalido.
VI Por piedad ruego a mi compañero:
si le hice agravio, que me lo perdone,
y que rece a Jesús, rey del cielo,
en romance y en su latín.
VII Pertenecí a Valor y Gozo,
pero ahora de ambos me separo,
y me dirigiré hacia Aquel
en quien todo pecador halla reposo.
VIII Muy jovial y alegre he sido,
pero Nuestro Señor ya no lo permite:
ahora no puedo soportar la carga,
tan próximo estoy al final.
IX He renunciado a cuanto amar solía:
caballerías y vanidades;
y, después a Dios le place, todo lo acepto
y le ruego que me tenga con El.
X A mis amigos ruego que, a mi muerte,
vengan todos y me honren mucho,
pues he mantenido gozo y placer
lejos, cerca en mis dominios.
XI Así renuncio a gozo y placer,
y a los veros, y al gris, y a la marta.