Seguro,
Lord, allí es bastante duro para secar
los océanos de la Tinta; para que como el Diluvio hizo
cubra la Tierra, que usted y Doth tengan la Majestad:
cada Nube destila la alabanza suya, y Doth la prohíbe
Poetas para girarlo a otro empleo.
Las rosas y las lilas hablan despacio; y hacer
un par de las Mejillas de ellos, es el abuso suyo.
¿Por qué debería tomar ojos de mujer para el cristal?
Tal invención pobre se quema en su mente baja,
cuyo fuego es salvaje, y Doth no va hacia arriba
para elogiar, y sobre Lord Thee, alguna Tinta concede.
Abra los huesos, y usted no va ha encontrar nada
en la mejor cara, pero habrá suciedad, cuando Lord Thee
tenga la mentira de la belleza por descubrimiento.