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Carlos Edmundo de Ory

 

 

 

CARLOS EDMUNDO DE ORY

España, Cádiz (1923)

TRES LIRAS A EMILIA

Los ojos que no uso 
cuando dormido estoy, cuando dormido 
de mi sueño difuso 
un ojo tengo herido... 
¡Los ojos que no uso me han crecido! 

La frente sombreada 
de una sombra interior adolorida, 
ya no me queda nada 
de frente ni de vida. 
¡La frente sombreada está partida! 

Mi mano no se mueve 
y a cada dedo muerto sé que gano 
una pizca de nieve, 
de nieve de gusano 
¡Mi mano no se mueve por tu mano!


LOS AMANTES

Como estatuas de lluvia con los nervios azules
secretos en sus leyes de llaves que abren túneles
sucios de fuego y de cansancio reyes
han guardado sus gritos ya no más

Cada uno en el otro engacelados
de noches tiernas en atroz gimnasio
viven actos de baile horizontal
no caminan de noche ya no más

Se rigen de deseo y no se hablan
y no se escriben cartas nada dicen
juntos se alejan y huyen juntos juntos

Ojos y pies dos cuerpos negros llagan
fosforescentes olas animales
se ponen a dormir y ya no más.
 

 
ENSEDADA EN MIS BESOS LAGARTIJAS


Ensedada en mis besos lagartijas
te oigo mugir mujer
Acostados estamos en la cama
del hospital de la dulzura
Gangrenado de amor
chupo tu joya.


SONETO PARA DECIR CALLANDO

Te contesto dormido como un hilo 
lleno de material y crudo estruendo 
para coser tu boca que comprendo 
vomita viento y doloroso estilo 

La vida es una lucha en un asilo 
y el hombre es una cama abierta oyendo 
el maldito ruido que está haciendo 
la noche dentro de un gran cocodrilo 

Me asomaré a tus ojos si me dejas 
y luego meteré mis manos viejas 
de tu boca por dentro y pienso a veces: 

si sacaré de tu interior abejas 
si sacaré sortijas o bandejas 
tal vez bandejas sí mas llenas de heces. 


HYPOCRITE LECTEUR 

Abre hermano la puerta de este libro 
alza la tapa de este baúl 
que tienes cerca de tu mano morfinómana. 

Suspira con educación 
quita la mano de la oreja 
lee despacio mi alud de cuentos de hadas 
que has abierto un baúl de hechicería. 

Respira en la pocilga de mi música 
los violines en polvo 
llora conmigo al recitar mis penas 
mis cadenas mis venas mis antenas 

mis pañuelos planchados con mis pies 
y sabrás por qué soy el poeta sin sueldo 
dejado en la frontera con una lavativa. 



EN UN CAFÉ

He vuelto ahora sin saber por qué
a estar triste más triste que un tintero
Triste no soy o si lo soy no sé
la maldita razón porque no quiero

He vuelto ahora sin saber por qué
a estar triste en las calles de mi raza
He vuelto a estar más triste que un quinqué
más triste que una taza

Estoy sentado ahora en un café
y mi alma late late
de sed de no sé qué
tal vez de chocolate

No quiero esta tristeza medular
que nos da un golpe traidor en una tarde
Pide cerveza y basta de pensar
El cerebro está oscuro cuando arde.

 

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