EL
RÍO DE LA MIEL (poema arabigo-andaluz)
Detente
junto al río de la miel, párate y pregunta
por
una noche que pasé allí hasta el alba, a despecho de los censores,
bebiendo
el delicioso vino de la boca o cortando la rosa del pudor.
Nos
abrazamos como se abrazan los ramos encima del arroyo.
Había
copas de vino fresno y nos servía de copero el aquilón.
Las
flores, sin fuego ni pebetero, nos brindan el aroma del áloe.
Los
reflejos de las candelas eran como puntas de lanzas
sobre
loriga del río.
Así
pasamos la noche hasta que nos hizo separarnos el frío de las
joyas.
Y
nada excitó mi melancolía más que el canto del ruiseñor.