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Juan Ramón Jiménez

 

 

 

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

España, Moguer, Huelva (1881-1958)

EL VIAJE DEFINITIVO
 
Y yo me iré. Y se quedaran los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostálgico...

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.
 

 
RETORNO FUGAZ
 
¿Como era, Dios mío, como era?
-¡Oh!, corazón falaz, mente indecisa!-
¿Era como el paisaje de la brisa?
¿Como la huída de la primavera?

Tan leve, tan voluble, tan lijera
cual estival vilano... ¡Sí! Imprecisa
como sonrisa que se pierde en risa...
¡Vana en el aire igual que una bandera!

¡Bandera, sonreir, vilano, alada
primavera de junio, brisa pura... !
¡Qué loco fue tu carnaval, que triste!

Todo tu cambiar trocóse en nada
-¡memoria, ciega abeja de amargura!-
¡No sé que eras, yo que sé que fuiste!
 
 
AGUA EN EL AGUA
 
Quisiera que mi vida 
se cayera en la muerte, 
como este chorro alto de agua bella 
en el agua tendida matinal; 
ondulado, brillante, sensual, alegre, 
con todo el mundo diluido en él, 
en gracia nítida y feliz.
 

 
AHOGADA
 
¡Su desnudez y el mar! 
Ya están, plenos, lo igual 
con lo igual. 

La esperaba, 
desde siglos el agua, 
para poner su cuerpo 
solo en su trono inmenso. 

Y ha sido aquí en Iberia. 
La suave playa céltica 
se la dio, cual jugando, 
a la ola del verano. 

(Así va la sonrisa 
¡amor! a la alegría) 

¡Sabedlo, marineros: 
de nuevo es reina Venus!
 
 
ANDANDO

Andando, andando. 
Que quiero oír cada grano 
de la arena que voy pisando. 

Andando. 
Dejad atrás los caballos, 
que yo quiero llegar tardando 
(andando, andando) 
dar mi alma a cada grano 
de la tierra que voy rozando. 

Andando, andando. 
¡Qué dulce entrada en mi campo, 
noche inmensa que vas bajando! 

Andando. 
Mi corazón ya es remanso; 
ya soy lo que me está esperando 
(andando, andando) 
y mi pie parece, cálido, 
que me va el corazón besando. 

Andando, andando. 
¡Que quiero ver el fiel llanto 
del camino que voy dejando!
 

 
CON LAS ROSAS 
 
No, esta dulce tarde 
no puedo quedarme; 
esta tarde libre 
tengo que irme al aire. 

Al aire que ríe 
abriendo los árboles, 
amores a miles, 
profundo, ondeante. 

Me esperan las rosas 
bañando su carne. 
¡No me claves fines; 
no quiero quedarme!
 

 
EL POETA A CABALLO
 
¡Qué tranquilidad violeta 
por el sendero a la tarde! 
A caballo va el poeta... 
¡Qué tranquilidad violeta! 

La dulce brisa del río, 
olorosa a junco y agua, 
le refresca el señorío... 
La brisa leve del río. 

A caballo va el poeta... 
¡Qué tranquilidad violeta! 

Y el corazón se le pierde, 
doliente y embalsamado, 
en la madreselva verde... 
Y el corazón se le pierde. 

A caballo va el poeta... 
¡Qué tranquilidad violeta! 

Se está la orilla dorando. 
El último pensamiento 
del sol la deja soñando... 
Se está la orilla dorando. 

¡Qué tranquilidad violeta 
por el sendero, a la tarde! 
A caballo va el poeta... 
¡Qué tranquilidad violeta!
 
 
ENTRESUEÑO
 
Que yo estoy en la tierra, 
que yo soy calle oscura y mala, 
jaula fría y mohosa, 
campo cerrado siempre 
¿quién lo podrá negar? 

Que tú estás por el cielo, 
que tú eres nube de colores, 
pájaro errante y libre, 
brisa de última hora, 
¿quién lo podrá negar?
 

 
ES MI ALMA
 
No sois vosotras, ricas aguas 
de oro, las que corréis 
por el helecho, es mi alma. 

No sois vosotras, frescas alas 
libres, las que os abrís 
al iris verde, es mi alma. 

No sois vosotras, dulces ramas 
rojas las que os mecéis 
al viento lento, es mi alma. 

No sois vosotras, claras, altas 
voces las que os pasáis 
del sol que cae, es mi alma.
 

 
LA AUSENTE 
 
Cierra, cierra la puerta, 
como a ella le gustaba... 
¡Que se encuentre a su gusto 
su recuerdo!


LA PLENITUD 
 
Delante está el carmín de la emoción. 
Y al fondo de la vida, 
por el suave azul nublado, 
entre las cobres hojas últimas 
que se curvan en éstasis de gloria, 
la eterna plenitud desnuda. 

(Y el agua una se ve más. 
El color es más él, más sólo él, 
el olor solo tiene un ámbito mayor, 
el calor todo se oye más. 
Y grita 
en el aire, en el agua, 
sobre el calor, sobre el olor, sobre el color, 
ante el carmín de la pasión segunda, 
la esterna plenitud desnuda.) 

¡Armonía sin fin, gran armonía 
de lo que se despide sin cuidado, 
en luz de oro para luego verde, 
que ha de ver tantas veces todavía, 
ante el carmín de la ilusión, 
la interna plenitud desnuda!
 
 
MALVAS
 
Malvarrosa, 
malvaseda. 
¡Salud de la primavera! 

Rosas agrias, 
sedas férreas. 
¡O mujer con asperezas! 

Recojida 
gracia entera. 
¡Malvarrosa, malvaseda! 

Casta sangre 
de la tierra. 
¡Virtud de la primavera!
 

 
OTRO SILENCIO 
 
De noche, el oro 
es plata. 
Plata muda el silencio 
de oro de mi alma.
 

 
PATIO PRIMERO
 
Silencio. Sólo queda 
un olor de jazmín. 
Lo único igual a entonces, 
a tántas veces luego... 
¡Sinfin de tanto fin!

 

 
SOL Y ROSA
 
Rosa completa en olor. 
Sol terminante en ardor. 
Serenidad de lo uno. 
(Rompevida del amor). 

Tú queriendo y sin poder. 
Yo pudiendo y sin querer. 
¡Pobre rosa con el hombre! 
¡Triste sol con la mujer!

 

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