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Miguel de Cervantes

  

POEMARIOS

Viaje del Parnaso

 

 

MIGUEL DE CERVANTES Y SAAVEDRA

España, Alcalá de Henares, Madrid (1547-1616)

Cuando Preciosa el panderete toca 
y hiere el dulce son los aires vanos, 
perlas son que derrama con las manos; 
flores son que despide de la boca. 

Suspensa el alma, y la cordura loca, 
queda a los dulces actos sobrehumanos, 
que, de limpios, de honestos y de sanos, 
su fama al cielo levantado toca. 

Colgadas del menor de sus cabellos 
mil almas lleva, y a sus plantas tiene 
Amor rendidas una y otra flecha. 

Ciega y alumbra con sus soles bellos, 
su imperio Amor por ellos le mantiene, 
y aún más grandezas de su ser sospecha.
 

 
OVILLEJOS

¿Quién menoscaba mis bienes? 
¡Desdenes! 
Y ¿quién aumenta mis duelos? 
¡Los celos! 
Y ¿quién prueba mi paciencia? 
¡Ausencia! 

De este modo en mi dolencia 
ningún remedio se alcanza, 
pues me matan la esperanza, 
desdenes, celos y ausencia. 

¿Quién me causa este dolor? 
¡Amor! 
Y ¿quién mi gloria repuna? 
¡Fortuna! 
Y ¿quién consiente mi duelo? 
¡El cielo! 

De este modo yo recelo 
morir deste mal extraño, 
pues se aúnan en mi daño 
amor, fortuna y el cielo. 

¿Quién mejorará mi suerte? 
¡La muerte! 
Y el bien de amor, ¿quién le alcanza? 
¡Mudanza! 
Y sus males, ¿quién los cura? 
¡Locura! 

Dese modo no es cordura 
querer curar la pasión, 
cuando los remedios son 
muerte, mudanza y locura.
 

 
DON BELIANÍS DE GRECIA A DON QUIJOTE DE LA MANCHA

Rompí, corté, abollé, y dije e hice 
más que en el orbe caballero andante; 
fui diestro, fui valiente y arrogante, 
mil agravios vengué, cien mil deshice. 

Hazañas di a la fama que eternice; 
fui comedido y regalado amante; 
fue enano para mí todo gigante, 
y al duelo en cualquier punto satisfice. 

Tuve a mis pies postrada la Fortuna 
y trajo del copete mi cordura 
a la calva ocasión al estricote. 

Mas, aunque sobre el cuerno de la luna 
siempre se vio encumbrada mi ventura, 
tus proezas envidio, ¡oh, gran Quijote!

 

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