«Maestro
-dixo ella-, si amor te tocase
non
querriés que tu laziero otrie lograse,
nunca
lo creyería fasta que lo provocase
que
del rey de Tiro desdenyada fincase»
Escrivió
una carta, e cerróla con cera;
dióla
a Apolonio que mensajera era,
que
la diese al rey que estaba en la glera..
Sabet
que fue aína andada la carrera
Abrió
la carta el rey, y fízola catar,
la
carta dezía esto, sópola bien dictar;
que
con el pelegrino quería ella casar,
que
con el cuerpo solo estorció de la mar.
Fízose
de esta cosa el rey maravillado,
non
podía enterder la fuerça del dictado,
demandó
que cual era ell infante venturado,
que
lidió con las ondas e con el mar airado...
Dio
Apolonio la carta a leyer
si
podrié por ventura la cosa entender;
vio
el rey de Tiro qué avía de seyer,
començole
la carta toda a embermejar.
Fue
el rey metiendo mientras en la razón,
fuésele
demudando todo el corazón,
echó
Apolonio mano al cabeçon,
apartose
con ell sin otro nuyll vallón.
Dixo:
« Yo te conjuro, maestro e amigo,
por
ell amor que yo tengo establecido contigo,
como
tú lo entiendes, que lo fables conmigo;
si
non, por tu facienda no daría ni un figo. » [...].