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La
aproximación al Río Yuspe nos muestra, desde lo alto, una quebrada
enclabada y enmarcada por una exuberante vegetación.
¡Es la
LAGUNA BRAVA!
Un
colosal cañón de trescientos metros en forma de herradura con un ancho
entre 10 y 30 metros; el río se desplaza en forma turbulenta entre
enormes peñones de granito generando enérgicos rápidos que se
suavizan repentinamente en la mitad del cañón convirtiéndose en una
dulce y serena laguna a mitad de la garganta.
Durante
las crecientes, el río asume una violencia despiadada, sus golpes
contra lo roca orada y forma socavones de gran tamaño.
La
vegetación, rica en variedad, se nutre de quebracho colorado,
algarrobo, tala, chañar, moradilla, chilcas, espinillos.
El paisaje
se completa, para los apasionados por la aventura (aconsejamos ser idóneos
en la materia), con cuevas con tres magníficas bóvedas y cuatro galerías
pletóricas de estalactitas y estalagmitas.
Las
cavernas están conformadas en su mayoría por rocas Precámbricas y del
Paleozoico. Compuestas por bloques de gneis esquitosos, roca muy dura
con feldespato, cuarzo y mica alternándose con piedra caliza.
La
filtración de agua arrastra el Carbonato de Calcio y da origen a las
concreciones, se halla mayoritariamente inactivo sin embargo existen
sitios donde pueden observarse estalactitas en forma de ubre de vaca de
hasta 3 cm de longitud. Existen, además, estalactitas helícticas o excéntricas
en la pared de la entrada de la sala principal.
No existe
vida vegetal en su interior mientras que se comprobó la presencia de
colonias de quirópteros, un profundo aroma a amoníaco emanado del
guano presente y algunos ejemplares de ortópteros.
Agradecemos,
especialmente, a la Geóloga Graciela Felici y a Osvaldo Martinez del
Grupo Espeleológico Argentino
- GEA
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