CONTAMINACIÓN SONORA Y FRACASO ESCOLAR

 

Por: Néstor Antonio Pardo Rodríguez

Terapeuta del Lenguaje / Fonoaudiólogo

Universidad Nacional de Colombia

Correo Electrónico: fonoleng@gmail.com

LA PAZ, BOLIVIA.

 

INTRODUCCIÓN

Soy un Terapeuta del Lenguaje / Fonoaudiólogo que ha estado vinculado a la educación regular, especial e inclusiva por 24 años, en Bolivia, Colombia, Nicaragua y Perú. He tenido la oportunidad de contribuir desde la atención directa a niños y jóvenes con problemas en su comunicación, al igual que en asesoría y capacitación a padres de familia, educadores y consejos directivos de entidades educativas, así como en la administración de instancias gubernamentales relacionadas con este campo.

  

El dominio de la expresión y comprensión de mensajes por medio de las modalidades oral y escrita constituye el eje central de todo aprendizaje escolar y aún más allá, un elemento esencial del ejercicio de la ciudadanía. El desarrollo de competencias lingüísticas es un factor determinante en la elaboración de procesos de comunicación y conceptualización. Este hecho literalmente debe ser el objeto de una atención particular por parte de los padres, así como de profesionales y educadores, interesados en la educación de los niños.

 

En efecto, toda dificultad persistente presentada por un estudiante en su expresión y comprensión lingüística es susceptible de generar consecuencias perjudiciales para su desarrollo personal, escolar y social. Esta es la razón por la cual, desde el preescolar o inicial, la manifestación de dificultades requiere la vigilancia y el ajuste de la acción pedagógica.

 

Para ciertos niños, sin embargo, esta acción que se lleva a cabo dentro del curso normal de las actividades de la clase o de la escuela, se hacen insuficientes o ineficaces. Cuando en conjunto los signos de alerta manifestados por un estudiante llevan a pensar que las dificultades que él encuentra pueden estar relacionadas con los problemas específicos en el dominio de la expresión y comprensión de mensajes por medio de las modalidades oral y escrita, es indispensable movilizar las competencias de un equipo pluridisciplinario (ínter o intradisciplinario) capaz de establecer dentro de las mejores condiciones, un diagnóstico fiable. Los niños portadores de tales problemas necesitan en efecto un tratamiento precoz y durable en el tiempo, a veces más allá de su período de escolaridad.

 

Muchas veces la formación de los educadores se centra en los aspectos teóricos de la lengua y quizás en la didáctica para enseñarla, pero no se profundiza o no se los entrena para evaluar las habilidades metalingüísticas de los estudiantes y sus reales niveles en el dominio de la expresión y comprensión de mensajes por medio de las modalidades oral y escrita.

 

Lo anterior se magnifica si se tienen en cuenta las adversas condiciones de muchas aulas en Latinoamérica relacionadas con los factores ambientales, tales como el ruido y sus efectos sobre el aprendizaje y la salud del estudiante. Este es el tema a desarrollar en el presente artículo.

  

Piura, Perú. Diciembre de 2007

 

 

RUIDO Y EDUCACIÓN

 

Es muy raro el día en que no se hable de la dificultad que tienen los escolares para la comprensión lectora y el aprendizaje de otros contenidos académicos. Pero poco nos ocupamos de las causas de este fenómeno. Uno de los factores que lo puede ocasionar es el efecto del ruido sobre la salud y capacidad de respuesta del estudiante a las exigencias educativas.

Uno de los elementos indispensables para los procesos normales de la audición y el habla es el sonido. Este, en sí, es una onda mecánica longitudinal que se propaga a través del aire. Entre sus características específicas se encuentran la frecuencia y la intensidad, que son objeto de estudio de la acústica, una rama de la física (Cromer, 1978; Miller, 1979).

El oído humano en situaciones normales puede captar sonidos de una frecuencia entre 16 y 20.000 ciclos por segundo (vibraciones dobles por segundo o hertz), aunque por lo general es más sensible a las diferencias entre un tono y otro cuando se hallan 50 dB (decibeles) por encima del umbral de audición y en la gama de los 500 a los 4.000 ciclos por segundo (zona de la discriminación auditiva del habla). Entre mayor sea el número de hertz (Hz) de la onda sonora, más agudo será el sonido según la sensación subjetiva del individuo, y mayor será la frecuencia.

Por otra parte, una persona puede percibir sonidos entre 0 y 120 decibeles (dB); es decir, entre el mínimo nivel posible de detectarlos y el umbral de molestia. La relación entre el nivel subjetivo de sonoridad (volumen) y la intensidad física del sonido no es lineal. Cromer (1978) indica que en una sala de conferencias, por ejemplo, la intensidad de la voz de un conferencista puede ser 100 veces mayor en la parte delantera que en la trasera, sin embargo, un oyente que se desplace de una a la otra solamente experimenta una ligera disminución en la sonoridad.

Los sonidos que exceden los 85 decibeles pueden dañar el oído interno. Pero además, mientras más fuerte sean éstos, menor será el tiempo para la recuperación del umbral auditivo y para que este sentido se vea definitivamente deteriorado. La pérdida auditiva producida por ruido es acumulativa y nunca mejorará (Desviación Permanente de Umbral Auditivo). El oído tarda alrededor de 2 horas para recuperar la sensibilidad auditiva normal (Desviación Temporal de Umbral Auditivo) después de 1 hora de exposición a un ruido fuerte y prolongado (por ejemplo un concierto o un viaje en bus con el radio a todo volumen) y 36 horas en recuperar la misma, después de estar sometido a la agresión sonora en una discoteca. Por lo tanto, los niños mayores y los adolescentes deben ser advertidos de los peligros de la música a alto volumen.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que el 76% de la población que vive en los grandes centros urbanos sufre un impacto acústico muy superior al recomendable. De otro lado, recomienda no exceder de los 35 dB en el interior de aulas escolares y los 55 dB en los patios de recreo. Considera que sobrepasar este límite en las aulas afectaría a la comprensión de la palabra. Tales niveles obviamente se sobrepasan en la mayoría de escuelas, al ser construidas sin tener en cuenta los parámetros de reverberación, absorción y aislamiento acústicos.

 

Muchos niños y jóvenes de hoy están comenzando a sufrir trastornos auditivos. Esto se ve reflejado en la necesidad que tienen de subir el volumen al televisor, hablar en voz más alta de lo normal y solicitar a menudo que les repitan las instrucciones. El uso excesivo de reproductores de CD, radios con auriculares, celulares con handsfree y los ya corrientes ipods, además del ruido del tráfico en las calles, volumen de la música en las discotecas, buses urbanos e intermunicipales, provocan cada vez más problemas auditivos en este grupo de población.

Por otra parte, los niños que duermen en ambientes ruidosos pueden estar excesivamente cansados para rendir en el colegio. Se ha demostrado que la falta de sueño puede causar incremento en la latencia para responder a estímulos, disminución de la coordinación motora para la marcha o actividades dígito - manuales, desubicación temporo - espacial momentánea, mayor índice de fatigabilidad ante tareas intelectuales, irritabilidad, somnolencia y lapsos involuntarios de sueño diurno; es decir, periodos de uno a diez segundos de duración en los cuales el individuo se queda dormido con los ojos abiertos.

Las habilidades para el eficiente y preciso procesamiento auditivo son particularmente cruciales para los niños, debido a que las deficiencias que se presenten en su conformación a menudo producen problemas para el aprendizaje de la lectura (Bakker & deWitt, 1977; Kaluger & Kolson, 1969; Knox & Roesser, 1980; Rampp, 1980; Tarnopol & Tarnopol, 1977). Por otra parte, la jerarquización de los eventos que conducen a la adquisición normal de las habilidades necesarias para tal área escolar depende en grado sumo del correcto procesamiento de la información auditiva y es probablemente el mejor predictor de éxito en la escuela (Kurland & Colodny, 1969; Rampp, 1980; Yule & Rutter, 1976). Y finalmente, los trastornos significativos en este procesamiento pueden también causar retrasos en el desarrollo del habla y el lenguaje (Butler, 1981; Protti, Young & Byrne, 1980).

Esto se debe a que en las lenguas alfabéticas, las unidades del habla son codificadas por medio de letras. Buena parte del problema del uso de la discriminación auditiva para adquirir la lectura es cuestión de desarrollo cognoscitivo. Involucra, en parte, aprender a establecer las correspondencias sonido / símbolo entre unidades del habla y grafemas y, de otro lado, la segmentación auditiva. han encontrado que la capacidad para la segmentación fonológica en la época que se inicia la enseñanza de la lectura es un predictor de los subsecuentes niveles de adquisición de esta área.

Además que en Latinoamérica, la detección de un niño con pérdida auditiva ha sido tardía, debido a que no se cuenta en los centros de salud de primer nivel con personas e instrumentos que puedan realizar tal actividad y el nivel de información de la comunidad acerca de estos aspectos, deja mucho que desear. Ahora nos encontramos con este otro dilema: ¿los avances tecnológicos harán que nuestros hijos se vuelvan sordos?

  

Hay muchísimas formas de diagnosticar la perdida auditiva, iniciando con la observación del niño en su reacción a los estímulos sonoros desde el momento del nacimiento, hasta complejos dispositivos con la participación de computadoras. Pero más allá de esto, se hace necesario prevenir la sordera, iniciando con una evaluación auditiva anual a los estudiantes, antes de que ingresen al colegio. De otro lado, es importante el control de los niveles de ruido al interior de las instituciones educativas, la construcción de las mismas, siguiendo las normas acústicas correspondientes a su función social y programas de salud auditiva lideradas por las diferentes instancias estatales y no gubernamentales.

 

OTROS EFECTOS DEL RUIDO SOBRE LA SALUD

Diversos científicos y organismos entre los que se encuentran la OMS, argumentan que el ruido tiene efectos muy perjudiciales para la salud. Entre las consecuencias de la contaminación acústica, más allá de la pérdida auditiva, están: dolores de cabeza, problemas gástricos, alteración del ritmo cardíaco y la presión arterial, baja de defensas del sistema inmunológico, entre otras. Según el Estudio Cohort, de la Agencia Federal Alemana de Medio Ambiente, la población expuesta a niveles de ruido superiores a 65 dB tiene un riesgo superior a 20% de sufrir ataques cardíacos.

Más Información Acerca del Tema, en los siguientes Enlaces

http://www.ruidos.org/Documentos/El-ruido.html

http://www.ruidos.org/Documentos/Efectos_ruido_salud.html

http://www.ruidos.org/Referencias/Ruido_efectos.html

http://www.geocities.com/sptl2002/sonidoyhabla.html

LA FONOAUDIOLOGÍA ESCOLAR Y EL ROL DEL FONOAUDIÓLOGO EN LA EDUCACIÓN. ÚLTIMA VERSIÓN 2007

¿QUÉ ESTÁ PASANDO CON EL LENGUAJE DE NUESTROS NIÑOS?

TERAPIA DEL LENGUAJE, FONOAUDIOLOGÍA Y EDUCACIÓN INCLUSIVA

¿QUIENES REQUIEREN LA ATENCIÓN DEL TERAPEUTA DEL LENGUAJE /FONOAUDIÓLOGO?

TRASTORNOS DEL HABLA EN LA ESCUELA

NUEVAS TECNOLOGÍAS EN EL INR DE MÉXICO PARA LA ATENCIÓN DE LOS TRASTORNOS DEL HABLA

 

Ver Hoja de Vida o Currículo del Autor en este Enlace.

 

 

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