Dentro de la Comarca del Deza y perteneciente al Ayuntamiento de Vila de Cruces (provincia de Pontevedra), una superficie (8,10 m²) casi llana, rodeada de suaves montañas, se esconde el encanto de la parroquia de Merza (586 habitantes en 1986); la cual es un paso limítrofe con otros pueblos como son Bandeira y Silleda, entre los más conocidos.

Es el río Deza el encargado de marcar límites territoriales entre su dicho ayuntamiento y el colindante de Silleda. Este fue objeto, en la época imperial romana, de los bateadores de pepitas de oro, tanto en la zona de Merza-Carboeiro como Trigueira-Moa. En la actualidad, este río fue aprovechado para la construcción de un área recreativa denominada "A Carixa" que cada año recibe a un número mayor de curiosos, excursionistas y veraneantes. "A Carixa" engloba un gran potencial económico para los merzanos además del orgullo de sentirla nuestra y de poder compartirla como todos los que nos visiten.

Su caudal embravecido en determinados tramos, sirvió a los merzanos de nuestro pasado para la construcción de molinos; de hecho hoy, Merza sostenta cinco molinos apoderados de la ruina debido a la evolución de mecanismos agrícolas más eficientes, aunque uno de éstos fue reconstruido por situarse en "A Carixa".

Por sus aguas no sólo esconde energía y vitalidad sino que su riqueza en pesca es un punto muy atrayente a los aficionados de este deporte, viable desde el 19 de marzo hasta el 15 de junio aproximadamente.

Aquellos fanáticos-valientes del piragüismo pueden colmar sus ansias en este río; pero eso sí, han de ser expertos y no tan sólo principiantes porque su curso es muy hostil en casi todo su recorrido, y es quizá una de las razones por las que no tan sólo se allegaron grupos preparados para esquivar cualquier dificultad que podría aparecer.

En su trayecto recoge las aguas del río Toxa, justo después de descender por sus cascadas; es por ello y por colindar con nuestras tierras que no sólo los merzanos las sentimos nuestras, sino que miles y miles de turistas y curiosos preguntan por las "Cataratas de Merza" ("Fervenzas do Toxa") cuando realmente por cuestiones de límites pertenecen al ayuntamiento de Silleda.

Muy próximo a Merza y bordeado por aguas del Deza, localizamos el Monasterio de Carboeiro donde el arte arquitectónico se ve reflejado en sus cimientos. Antiguamente, en la época romana, los monjes llevaron a cabo la construcción de puentes, como signo de comunicaciones; a ello se debe que encontremos dos puentes románicos y dos arcos dignos de ver sobre el Deza, en Merza.

Nuestra riqueza, no sólo se extiendo por agua, sino que es incrementada por tierra y aire. De los primeros es la caza la más aclamada por los aficionados, los cuales recorren sus montes atravesando pequeños muros graníticos objeto de las solientadas laderas. Los árboles que nacen enérgicamente en estas tierras son victimas de la tala y su continuo repoblamiento, prueba de ello se edifica en los dos aserraderos activos que hoy existen y otros dos que han pasado a la historia por el capital movilizado en esta parroquia.

La dramatización de estos árboles es algo cotidiano, al formar parte del egoismo humano viviente en su ciclo natural movilizado por un sistema capitalista, como casi todas cosas de este mundo.

Merza sostenta, además, un gran número de parcelas de pradería y cultivo con un gran valor de uso en construcción y en agricultura. La vid también típica de Merza es objeto de pequeños viticultores que realizan esta actividad como uno más, pero con mucho cariño pues serán ellos mismos los degustadores de sus vinos y aguardientes.

Y junto a actividades de este calibre, campestre, la gente de Merza intercala su trabajo profesional: la construcción, la costura, un sector maderero y un sector turístico potenciado por el turismo rural y áreas recreativas. La juventud se prepara en Lalín, Vigo, Coruña, Santiago, Lugo y Ourense, principalmente para abrirse camino al ámbito laboral.

Y dentro de este ciclo vital, de la parroquia de Merza, lleno de riqueza histórica, paisajística, los aldeanos de este lugar, desde mucho tiempo atrás, quisieron ponerle ritmo a sus tierras para cementar su orgullo en algo más, al que uniese a todos los protagonistas merzanos (viejos, adultos y jóvenes): la Música.

Y aunque todo comenzó como una simple reunión de amigos que querían pasar un rato divertido, hoy Merza cuenta con grandes profesionales y estudiosos de la música, donde también hay representación femenina.

Respirar Merza es respirar música y los encargados de que esto sea así somos todos, absolutamente todos los que aquí vivimos, formando parte de cualquier agrupación que en Merza existe, con grandes nombres y apellidos en sus espaldas:

Cristina Guzmán, febrero 1998

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