La prospección paleontológica es la búsqueda sistemática, ex profeso, en orden y absoluta organización de restos fósiles en yacimientos o áreas geológicas propensas al proceso fosilizador.
Lejos de las románticas aventuras de los paleontólogos de principio del siglo pasado, la prospección en la actualidad requiere de importantes y fundados estudios previos al relevamiento en el campo.
Es escencial conocer la historia geológica del área y disponer de todos los detalles topográficos actualizados. Debido a que es común no disponer de relevamientos geológicos previos de ciertas áreas de sudamérica y cuando sucede que el sitio de estudio presenta restos fósiles de importancia, el trabajo prospectivo viene realizado en conjunto con geólogos. Esta asociación de tareas entre la paleontología y la geología es una constante en los trabajos de campo. Si bien ambas disciplinas estudian la "historia" acontecida en lo que respecta a la corteza terrestre, cada una lo hace desde un enfoque diverso. Geológicamente son importantes los restudios mineralógicos, petrológicos, geomorfológicos, topográficos. En cuanto a la paleontología la evolución biológica expresada en la existencia de restos fósiles es el estudio base. La interación se centra en que ambas facetas investigativas convergen en el hecho que tanto la historia inorgánica como la orgánica compartieron el mismo escenario terrestre e interactuaron en él de manera profunda y activa como lo continúan haciendo hoy en día. En la práctica de campo ambas disciplinas profundizan en las correlaciones. Esto quiere decir que las areas de estudios deben ser siempre puestas a prueba mediante analogías y determinando correlaciones en el tiempo con otros estratos o formaciones geológicas distantes de la formación o estrato que es enfoque de estudio del momento.
Conociendo la geología del terreno a prospectar podemos permitirnos ampliar los conocimientos de los restos que hallamos. Son de vital importancia la localización en el tiempo geológico o datación y la descripción de las rocas o sedimentos que cubren a los restos fósiles ya que nos permiten conocer de manera aproximada el ambiente en que se desarrollaron en vida o hacernos una idea paleoecológica si el yacimiento es lo suficienteente grande y reconocible.
Un aficionado puede recolectar y coleccionar una gran cantidad de fósiles, catalogados todos con sus respectivos nombres científicos escritos en elegantes etiquetas, pero resultan inútiles a la ciencia si carecen de una descrpción del contexto natural o historia geológica.
El primer paso de una prospección paleontológica seria se realiza lejos del campo: en las bibliotecas. Los paleontólogos comienzan investigando y recopilando toda la información posible que pueda encontrarse lo que requiere una abundante revisión bibligráfica. Este trabajo que toma un tiempo considerablemente mayor a la prsopección en sí puede resultar como la segunda causa por la cual un proyecto prospectivo se abandona. La primera causa en, desde luego, económica.
Suelen ser muy útiles los datos ofrecidos por monografías de ingenieros que habiendo participado en trabajos específicos de campo dan nota de hallazgos fósiles e información geológica.
El segundo paso es proveerse de cartografía: los mapas topográficos y/o geológicos del área a prospectar. Las fotografías aéreas o satelitales, si existen y pueden hallarse son muy útiles como complemento a lo primero o fundamentales si no se consiguen mapas geológicos. Dan una visión muy clara del terreno permitiendo en muchos casos identificar mantos rocosos, sean metamórficos, sedimentarios o volcánicos.
Todo en sus respectivas escalas, una brújula, un G.P.S., un triple decímetro, una calculadora, un lápiz y por supuesto un libreta de campo son útiles al momento de medir y anotar descripciones del terreno y los hallazgos.
Equipo de campo
El equipo de campo que se utiliza en las campañas paleontológicas dependen en grado del tipo de yacimiento en el que se trabajará. Las herramientas e instrumentos pueden variar a su vez en la elección personal en funcion al tipo de roca y su dureza, tipo de grano, textura, etc. Si bien la técnica de separar o obtener junto a la roca al fósil (bloque) suele seguir un procedimiento aprendido, la experiencia es la clave para obtener fósiles intactos a la hora de extraerlos, por lo tanto la elección del tipo de herramientas subyace sobre esta característica.
Martillo de geólogo, masas, picas, cinceles, palas, gubias son las mas comunes variedades al momento de excavar, romper, dividir, separar al fósil de la roca. Los pinceles, cepillos, brochas de diversos tamaños o medidas resultan útiles cuando de requieren para remover o limpiar restos de roca del fósil o aplicarle sustancias endurecedoras, protectoras, etc.
Los instrumentos odontológicos, destornilladores, etc. pueden utilizarse cuando los fósiles son de tamaño pequeño o cuando se quiere manipular partes o restos del fósil delicados al aplicarles sustancias aglutinantes o derivadas. Estos instrumentos son también útiles cuando se trabaja el fósil en gabinete, donde suele utilizarse también un taladro eléctrico.