Después de la guerra  de Troya, Menelao  rey de Esparta  y Agamenón  rey de  Micenas, iban a zarpar  de regreso a Grecia,  Menelao  entonces dijo 'Zarpemos de una vez, mientras haya  brisa.', pero  Agamenón  dijo  'No, no, hagamos primero un sacrificio a Atenea.' Menelao agregó 'Nosotros los griegos, a Atenea  no le debemos nada!'.'Ella defendió la ciudadela de Troya mucho tiempo.'
Los hermanos se separaron en malos términos y nunca se vieron otra vez, mientras, Agamenón, Diomedes y Néstor tuvieron un próspero viaje de regreso a casa, Menelao fue sorprendido por una tempestad enviada por Atenea; Menelao perdió todas sus naves excepto cinco. Estas fueron arrastradas hasta Creta, desde donde Menelao cruzó el mar hasta Egipto, y pasó ocho años en las aguas del sur, sin poder regresar.
Por último Menelao llegó a la isla de Pharos donde estuvo detenido veinte días sin que soplara el viento, pero los salvó la ninfa Eidotea  hija del insigne Proteo, el anciano de los mares.
Eidotea se le acercó cuando Menelao vagaba solo apartado de sus compañeros que erraban de pesca por el litoral. Eidotea le dijo a Menelao,
' ¡Oh forastero! en esta isla habita el veraz anciano de los mares, el inmortal Proteo egipcio que conoce las honduras  de todo el mar y es servidor de Poseidón. Voy a instruirte con gran sinceridad. Cuando el sol se halle en la mitad de su carrera, el veraz anciano de los mares surge de las aguas al soplo del céfiro, envuelto en espesa bruma. En seguida se acuesta en honda gruta y a su alrededor se ponen a dormir, todas juntas las focas de nalátiles pies hijas de la hermosa Halosidina. Elige a los tres más valerosos de tus compañeros. El anciano primero contará las focas y luego de contarlas en grupos de cinco se acostará en  medio de ellas como un pastor entre su grey.
Tan luego como lo viéreis dormido, apelad a todo vuestro valor y fuerza, echaos sobre él y sujetadle fuertemente, aunque intent escaparse. Se trocará entonces en cuantas cosas rastrean la tierra  pero vosotros tenedle con firmeza y apretadle más; Y cuand te interrogue con palabras mostrándose tal como lo vísteis dormido, depón la violencia y déjale en libertad. Entonces pregúntale que dios se opone en tu camino y como podrás volver a la patria a través del mar en peces abundoso.
Dijo Eidotea y se hundió en el agitado mar. Menelao volvió a sus naves dispusieron la cena y después se durmieron echados en la ribera. En la mañana siguiente Menelao con tres de sus compañeros, cuyo valor le era conocido se fue por la orilla del espacioso mar.
La diosa que se había sumergido en el vasto seno del mar, sacó cuatro pieles de focas recientemente desolladas; habiendo cavado unos hoyos en la arena de la playa, los aguardaba sentada. Cuando llegaron, hizo que se tendieran por orden dentro de los hoyos, y les echó encima sendas pieles de focas, allí estuvieron toda la mañana aguardando hasta que al fin las focas salieron todas juntas del mar y fueron a echarse en orden a lo largo de la ribera.
Al mediodía salió del mar el anciano Proteo, se acercó a las obesas focas y comenzó a contarlas,  a Menelao y sus compañeros entre las primeras, y sin recelar la malicia, Proteo se fué a acostar  entre las focas.
Después de lo cual Menelao y sus compañeros apresaron a Proteo, y aunque Proteo se convirtió sucesivamente en león, serpiente, leopardo, jabalí, arroyo de agua, y frondoso árbol, ellos lo tuvieron fuertemente asido hasta que por último Proteo recuperó su forma y le dijo a Menelao '
Hijo de Atreo,... que deseas ?' Dejáron a Proteo en libertad y Menelao le preguntó, "Dime, pués nada ignoran los dioses, cual de los inmortales me detiene y me cierra el paso y como podre  llegar a la patria hendiendo el mar en peces abundoso."
Proteo anunció  que Agamenón había sido asesinado, y que Menelao debía visitar  nuevamente Egipto y propiciar  a los dioses con hecatombes.
Esto Menelao debidamente hizo, y fue  tan pronto como hubo erigido un  cenotafio o monumento funerario, a Agamenón, al lado del rio de Egipto, que los vientos soplaron favorables por fin.
Menelao  de paso a  Esparta, llegó a Micenas, acompañado por Helena, el mismo dia que Orestes vengaba la muerte de Agamenón.
Proteo
Proteo, dios-marino, hijo de Océano y Tetis, profético anciano del mar, y pastor de las manadas de focas del dios
Poseidón. El  lugar de residencia de Proteo era la isla de Pharos, frente al delta del rio Nilo.
Al mediodía  Proteo salía del mar, y se tumbaba a la sombra en una caverna en la playa. Después  de su siesta regresaba al mar.
           
Proteo conocía todas las cosas pasadas, presentes y futuras  -pero le disgustaba revelar  lo que sabía-.
Aquellos que deseaban consultar a Proteo, primero debían capturarlo por sorpresa durante su siesta del mediodía.
Aún estando  sujeto, Proteo trataría   de escapar tomando todo tipo de formas. Pero si su captor lo aferraba con fuerza, el dios  por último volvía  a su propia forma, daba la debida respuesta, y después  se sumergía en  el mar
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