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| A LAS PUERTAS DEL INFIERNO | ||||||||||||||||||||||
| POR GUSTAVO CARMONA , Septiembre 7, 2000 | ||||||||||||||||||||||
| En los primeros meses del 59 fui llevado a la prisión militar de la Cabaña, lugar conocido, pero que después de llegar Castro al poder adquirió una fama terrible, se sabía cuando se entraba, pero no se sabía cuándo y en qué forma se salía. Ya se habían producido las primeras ejecuciones,un ambiente de terror indescriptible lo envolvía todo, más que estos traslados se efectuaban de noche dándole un toque siniestro al lugar. Cuando se abría la primera puerta de bronce a la derecha, acto seguido un largo pasillo lúgubre y oscuro te llevaba a otro más pequeño a la izquierda donde estaban las celdas con los condenados a muerte, no recuerdo exactamente pero creo eran seis pequeñas celdas estando tres a cada lado del pasillo, un solo foco o bombillo daba poca claridad a todo, tendrían 5' X 6' de capacidad cada una con una puerta enrejada. Allí sin ninguna corriente de aire y dentro de un vaho de olores nauseabundos, una letrina carcelaria en cada celda y sin agua, teniendo que pedir el agua al centinela siempre predispuesto y ofensivo por la sed que abrasaba las gargantas por el terrible calor. Ocho (8) o más hombres apiñados en cada celda. ESPERABAN LA MUERTE. Y LA MUERTE LLEGABA. Personificada en aquellos imberbes barbudos, cuyos líderes pregonaban traer paz y justicia. Pocos pudieron salir vivos de allí, alguno acusado de delación o por otras acusaciones y que milagrosa y rápidamente se pudo probar su inocencia. Cuando alguien salía de la "Capilla de los condenados a muerte" y llegaba adonde lo esperaban los demás presos en el patio central un barullo inmenso se formaba porque, SE HABIA PRODUCIDO UN MILAGRO Porque los MILAGROS suceden pero de muchas formas, no como siempre quiere uno. Entre a la prisión a la 8 de la noche y fui llevado a la fatídica galera No.#8,lugar que no sé por qué razón quizás misteriosa nadie queria pernoctar allí, la lista de ingresos en aquella galera se renovaba casi diariamente, estar allí, era estar ya por adelantado condenado a muerte, de allí ví partir hacia la muerte juntos como hermanos a 8 vigilantes penales de Isla de Pinos acusados por verdaderos delincuentes profesionales. De allí ví partir muchos más para no regresar jamás. Las ejecuciones casi siempre comenzaban a la una de la madrugada, y se extendían hasta casi las 6 de la mañana, se podía escuchar las descargas y poco más tarde los tiros de gracia, En aquella época de 1959 los que eran conducidos al lugar de las ejecuciones vestían el corriente uniforme azul oscuro. Cuando regresé en 1968 de Isla de Pinos nuevamente a la Cabaña, el lugar de las ejecuciones se habia colocado en un antiguo platanal cercano a la entrada principal de esta fortaleza colonial, muchísimo mas cerca de donde se sacaban los reos para ser ejecutados que seguían siendo las tenebrosas "capillas" Nada había cambiado, quizás la distancia como si quisieran terminar rápidamente,con aquel ser humano. Antes, en el 59 caminaban o eran llevados a casi un kilómetro. Ahora en el 68 dos cuadras y media incluyendo una larga escalera. Tambien se había modernizado las ropas de los que eran conducidos al fatídico lugar, se les proporcionaba un pull-over muy claro con una franja de 8 pulgadas de ancho, muy visible en el pecho, que era en realidad para "facilitar" la labor de los tiradores, también y para demostrar su "progreso" cuando ataban al reo al madero le introducían un fuerte saco de nylon hasta las rodillas,esto facilitaba grandemente la operacion de retirar el cadáver ya que subían el saco de nylon y lo ataban al final del cadáver, todo más eficiente y rápido. Nadie que entrara a La Cabaña por los dos lugares más frecuentados puede negar que no ha visto los lugares de ejecución inaugurados por la Revolución lidereada por el Dr. Castro Ruz en 1959 y que todavía cuarenta y un años después siguen funcionando para bochorno de nuestro sufrido pero rebelde pueblo. G.C. Después de los acontecimientos de Playa Girón y sus efectos en todo el país a todos los niveles,hubo un lapso de tiempo donde se efectuaron varias visitas de nuestros familares. Se contruyeron a cada lado de las "Circulares" unos cercados 100 X 100 metros y de 8' pies de alto, con una sola entrada, dentro de este cercado se colocaban los presos y allí se reunían con sus familiares. Pero todo cambio cuando el mismísimo director del Penal Sr. Padilla superviviente del ataque al cuartel "Goicuria" en Matanzas, acompañando al recluso Jorge Sotus Herrero y aparentando trasladarlo a La Habana trataron de tomar el camino del exilio, uno murió dentro de la embajada posteriormente, y Sotus misteriosamente después de llegar al exilio murió en Miami en una reparación eléctrica incomprensible. Todo cambio repito, ahora dentro del cercado solo estarían los presos, nadie más excepto los custodios junto a ellos. Una de las pocas veces en que se efectuaron dichas visitas fui llamado en una lista que se confeccionaba en las afueras del penal con los nombres señalados por los familiares. Estas visitas tenían una duración de cuatro horas bajo un sol abrasador, sin ninguna contemplación para mujeres y hombres que se sentaban en la tierra y a través de la tupida malla hablaban con sus seres queridos. Perciví la figura de mi padre,lo sabía enfermo,hacia ya largo tiempo no recibía las caricias de sus palabras, desde Marzo del 59 no recibía el bálsamo de su mirada, hombre bueno y honesto, nunca le hizo daño a nadie y moría lentamente sin quejarse, yo en aquella visita lo había orientado que mis otros dos hermanos salieran del país, ahora estaba solo junto a mi madre que yo había visto casi a un kilómetro agitando un pañuelo, conversamos de pie, no podía sentarse como los demás, podríamos decir que yo era su preferido, yo confiaba en él todos mis secretos y él lo hacía igual conmigo, poco tiempo duró su visita, creo 40 minutos, me dijo no podia seguir, se sentía muy mal, entonces me dijo las palabras que mientras yo tenga vida no las olvidaré, las dijo mirándome a los ojos, TAVITO,NO SE CUÁNDO PUEDA VOLVER A VERTE. Era la despedida, lo presentí, lo supe a medida que escuchaba sus palabras, cuánto dolor cuánta pena inunda mi alma sólo el recordar aquellos terribles momentos en que un padre bueno se despedía de su hijo sabiendo que no lo vería más. SI EL CIELO EXISTE YO PIENSO VERTE DE NUEVO PAPA. |
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| Ernesto Che Guevara, Habana 1959 | ||||||||||||||||||||||
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