EL CUARTO CAMINO

Instituto Gurdjieff - Bennett, MExico, A.C.

TransformaciOn Integral del Ser Humano

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Mientras este mundo permanece, el otro no puede ser; mientras tú existas, Dios no puede ser tuyo.

La llegada de la muerte es la llave que abre el reino desconocido; si no fuera por la muerte, la puerta de la verdadera fe permanecería cerrada.

Deseo y exceso han dormido al hombre, cuando la muerte aparezca, despertará.

Toda la humanidad está dormida, viviendo en un mundo desolado; el deseo de trascender esto es mero hábito y costumbre, no religión; meros cuentos de hadas.

Deja de jactarte frente a los hombres del camino, mejor consúmete como paja ardiendo.

Deja de tejer una red a tu alrededor, revienta como león tu jaula y sal.

Derrítete en esta búsqueda, arriesga tu vida y alma en el sendero de la sinceridad, esfuérzate en pasar de la nada al ser y emborráchate con el vino de Dios.

 

 

 

 

 

 

 

INTRODUCCION

   El hombre, debido a su naturaleza compleja, está confrontado con una tarea igualmente compleja. Nosotros tenemos una división triple de: Función, Ser y Voluntad; que en un aspecto, significan: Cuerpo, Alma y Espíritu. Cada una de dichas divisiones nos coloca ante una  forma de tarea diferente. Debemos proveer todas las necesidades y satisfacciones legitimas de nuestro organismo corporal. Debemos desarrollar la mente y sus poderes, para que así, el material del alma pueda eventualmente llegar a ser el verdadero Yo Humano, y unirse con la Individualidad personal para producir un Hombre Completo. Nosotros debemos también cumplir nuestro Destino espiritual. Ninguna de estas tareas es simple.

            El desarrollo del material del alma, en primer instancia, es un asunto privado. Cada uno de los cuatro personajes del hombre juega un rol diferente en las relaciones sociales. Un hombre dominado por su personaje material sólo puede ser destructivo de sí mismo. Otro, dominado por el personaje reaccional, puede ser inestable y hacer su vida y la de los demás virtualmente imposible. Como la mayoría de la gente pertenece a uno u otro de estos dos personajes, el problema del Yo y sus relaciones nos concierne a todos nosotros. Es de extrema importancia, no sólo para el propio hombre, sino también para sus amigos, que desarrollemos el personaje verdadero, y sobre todo, que lleguemos a adquirir nuestra propia Individualidad.

            Finalmente, debe haber un cumplimiento de nuestro propio Destino. En términos más sencillos, esto puede ser descrito como hacer nuestra contribución para la espiritualización de la existencia. Existen innumerables maneras en que esta contribución puede ser realizada. El Destino humano puede abarcar, desde cumplir con las obligaciones familiares, hasta el más alto rango de la creatividad artística y del rol de los santos y profetas. Cada individualidad humana recibe en el momento de su concepción un Destino a ser realizado. Nadie puede cambiar su destino, pero nosotros no estamos limitados necesariamente por nuestro propio Sino, ningún hombre está obligado a someterse a las presiones del medio ambiente que actúan sobre su personalidad. Cada vida es una búsqueda, consciente o inconsciente, para dicha Realización. Si la disposición y la discriminación están ausentes, el personaje humano puede extraviarse, y la vida puede llegar a discrepar totalmente con su destino. Una vida, aparentemente insignificante y no-creativa, quizás cumpla su propio destino perfectamente, y deje de existir en esta tierra llevando consigo un alma completa. Otra vida, aparentemente llena de logros, quizás tenga una falla esencial, y el material del alma pierda así su liga con la Individualidad, y por lo tanto, que retorne al recipiente del material del alma para re-entrar en otras nuevas totalidades.

             El sentido del destino es bastante común, pero pocas personas se interrogan a sí mismas, de cuál es el precio que el destino demanda. Muchos están profundamente insatisfechos con las limitaciones del mundo material; pero no ven que ellos están atados a él por su propia materialidad. Aquellos que adquirieron: disposición y discriminación durante sus años formatorios, reconocerán los síntomas como una carencia en ellos mismos, y buscarán una solución. También hay otros, que no comprenden la naturaleza del problema-del-alma, y se introducen en el trabajo creativo enteramente como una forma de encontrar y cumplir sus destinos. Esto no es malo es sí mismo, pero conlleva el riesgo de ser capturado por las actividades externas, y el desarrollo superior esencial será negado. Dichas gentes tienden a llegar al personaje dividido y no ir más allá. Se dice de ellos que tienen un “fuerte carácter”, y que son “hombres de destino”. En realidad, el “carácter”, quizás no sea más que el patrón de motivaciones egoístas de la personalidad, y el “destino” no más que el patrón del sino.

            El verdadero buscador mira hacia delante, por un camino completo de vida que transforme y complete su propia naturaleza.

            Algunos son buscadores desde el momento de la concepción, las cualidades requeridas pueden estar presentes en el material del alma, y el empuje hacia la búsqueda les venga a partir de la Individualidad personal. Otros, que tienen potencialidades fuertes y genuinas, sólo llegan a la búsqueda por medio de su personalidad. Otros, que tienes impulsos mezclados, son empujados a la búsqueda por el sufrimiento o la contemplación de la vida material con sus obvias limitaciones.

            De esta manera, hombres y mujeres se colocan a sí mismos dentro de categorías muy diferentes. Estos tipos pueden ser más fácil de reconocer dentro de las formas sociales humanas, donde algunos son dependientes, otros productivos, otros creativos, y otros están destinados a lograr su propia Individualidad. Nosotros debemos trazar el curso transformativo dentro del medio de vida de un hombre o mujer normal, cuya búsqueda está basada sobre una acertada disposición y una buena discriminación. Nosotros debemos también dejar de lado a la relativamente minoría de la gente con  aptitudes funcionales excepcionales, los nacidos: músicos, matemáticos, lingüistas, empresarios, exploradores, cuya vida externa está dominada totalmente por sus carreras profesionales. Dicha gente puede ciertamente adquirir el personaje verdadero y completar su alma, pero las condiciones son diferentes a la de aquella gente con talentos “promedio”. Existe otro grupo especial de hombres y mujeres que, por condiciones de nacimiento o de sino, ocupan lugares importantes en la comunidad y deben jugar su parte aún a expensas de su propia búsqueda.

            Los requerimientos simples de la vida son: mantener nuestro cuerpo, desarrollar nuestros poderes, adquirir un alma, lograr la completación, y cumplir con nuestro destino. Con todos estos requerimientos personales, también es necesario ayudar a otros en sus necesidades y búsquedas. Todo lo anterior equivale a las cinco obligaciones establecidas por G. I. Gurdjieff. Para realizar todas estas responsabilidades, un hombre debe ser capaz de tratar con los problemas del mundo en el cual vive. Él tendrá que hacer uso de todos sus instrumentos: sensaciones, sentimientos y pensamientos, y del conocimiento y de las habilidades que haya adquirido en su personalidad. La palabra “él”, en este contexto, se refiere a la parte dominante de los personajes. A pesar de que él tiene muchas “voluntades” o “yoes” dispersados a través de sus funciones, tiene alguna continuidad de presencia debido a ciertos rangos persistentes en su personalidad.

            El principal problema con él, así como con todos los hombres cuyo material del alma es extraído desde el recipiente común, es que, el centro más interno de su ser está contaminado por el egoísmo. Él no lo sabe, ni puede conocer el completo terror de su situación, porque está más allá del alcance de su “mente ordinaria” (la masa del material mental reflejando el flujo de imágenes lanzadas por las sensaciones, memorias y vislumbres ocasionales de conciencia cotidiana).

            Él, usualmente trabaja en el nivel mecánico u automático de sus funciones. Es el nivel más bajo de funcionamiento de sus centros. Él, casi nunca tiene la experiencia real de separación entre su sensibilidad y su consciencia, o no se recuerda a sí mismo.

            Él, es probablemente un hombre dominado, ya sea por el personaje material o por el reaccional, y por lo tanto, está bajo las influencias del mundo material o es esclavo de sus propios estados emocionales. Estos defectos, vistos desde el punto de vista de su naturaleza esencial, no le impiden ser exitoso en su profesión o en sus relaciones sociales. Él conoce mucho y es competente en la profesión elegida, pero no comprende nada, ni del mundo o de la gente, ni de sí mismo. Él puede producir la ilusión, no sólo a otros sino también a él mismo, de que se controla a sí mismo, pero esta ilusión de pronto se hace añicos si sucede algo para lo cual no tiene una rápida y prefabricada reacción automática.

            A pesar de todos estos defectos y debilidades, nuestro “hombre promedio” está en búsqueda de la Realidad. Él está insatisfecho consigo mismo y tiene miedo del futuro. Sus creencias religiosas carecen de convicción, y sólo se da cuenta de que su vida no corresponde a los preceptos y ejemplos del Fundador de su religión.

Dicho estado de acontecimientos, o uno similar a éste, le producirá insatisfacción. La insatisfacción parece ser existencial, esto es, el sentimiento de carecer de algo que puede ser encontrado afuera de él mismo, pero verdaderamente tiene su raíz en la insatisfacción esencial en el material del alma, que desea ardientemente unirse con la Individualidad. Así que la insatisfacción de la personalidad puede ser el punto de arranque para alcanzar la consciencia, de que el hambre del alma sólo puede ser satisfecha con la Unión de la triple naturaleza del hombre.

Hemos llegado a la critica noción de la Transformación. Este término será utilizado para designar: la acción compleja por la cual un hombre es cambiado desde un personaje existencial a una Individualidad esencial. La acción concierne a la Totalidad humana, y puede ser lograda sólo, si los seis elementos de la Totalidad son traídos dentro de la armonía y de la Unión.

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