TRAVESTISMOS
El varón travesti nunca pierde de vista que es un hombre. Su presentación femenina puede ser entendida en términos de expresión de una “parte femenina” que requiere manifestar ocasionalmente, pero sin olvidar que la mayor parte de si, en términos de identidad, es masculina. Por lo que se siente a gusto con su cuerpo masculino el que muy rara ves buscaría modificar en una dirección femenina, puede llegar a fantasear en ello, pero definitivamente no dará un paso que tenga carácter más o menos permanente o irreversible. Pues la mayor parte del tiempo se siente agusto y requiere de la expresión de un rol y una imagen convencionalmente masculinos. Un hecho que las observaciones parecen confirmar es que entre más completo sea el travestismo y mayor la frecuencia, así como el tiempo que se pasa con una vestimenta cruzada, mayor será la proporción de identidad femenina que podamos encontrar, pero sin que esta deje de ser menor proporcionalmente en cuanto al total. La observación de campo parece confirmar el hecho de que en este grupo encontramos una mayor preferencia heterosexual (ginefílica), una menos preferencia bisexual (ambifílica) y una reducida preferencia homosexual (androfílica). De acuerdo a algunas investigaciones, con las que estamos de acuerdo, se ha observado en algunos hombres travestis que al paso de los años de una práctica continua y recurrente, su sentido de identidad genérica puede cambiar y derivar en una identidad cruzada lo que haría a la persona ser transgenérica en sentido intermedio o transexual secundaria. (Docter,1990)
Guatemala, Guatemala
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