Periodo Ptolemaico



Dinastía Fecha
Macedonia 332 - 305 a.C.
Ptolemaica 305 - 30 a.C.

Este último periodo de la historia faraónica de Egipto consta de dos dinastías más, que ya no se les asignó un número para identificarlas, sino que se les llamó dinastías Macedonia y Ptolemaica, respectivamente. Las duraciones de estas dinastías se encuentran ilustradas en la tabla de la izquierda.

Al tiempo que se desarrollaba la dinastía XXXI en Egipto, en todo el Mar Mediterraneo se estaban dando una serie de conquistas realizadas por Alejandro III de Macedonia, mejor conocido como Alejandro Magno o Alejandro el Grande. Estas conquistas tarde o temprano llegaron a territorio egipcio, con lo cual terminó el periodo anterior para dar paso a éste, inciando con la Dinastía Macedonia.

Cuando Alejandro el Grande conquistó Egipto, fundó la ciudad de Alejandría (nombrada así en su honor), que se encuentra en la costa del Mediterráneo, en el delta del Nilo. Esta ciudad no tardó en florecer, ya que tenía una posición estratégica para la economía como puerto de comercialización de productos con el extranjero, además de ser rica en productos com papiro, perfumes, medicinas, joyería, artículos de arte y otros. Pero también tenía una buena posición visto desde el aspecto político, ya que se encontraba más cerca de Europa y podía ser controlada más fácil y eficientemente.

A pesar de ser extranjero y tener sus propias costumbres e ideales políticos, Alejandro se proclamó faraón y se coronó en la ciudad de Menfis según la costumbre de la época. Tal vez esto se deba a que quería gozar de popularidad entre la gente del pueblo, pero pienso que pudiera haber contribuido un toque de vanidad y orgullo propio en su deseo de coronarse faraón de una tierra ya para entonces misteriosa, legendaria y poderosa. Este ejemplo lo siguieron sus sucesores de este periodo, y es por eso que todavía forman parte de la época faraónica.

Es durante este periodo que se construye la Séptima Maravilla del Mundo Antiguo en una isla muy cercana a Alejandría. Se trataba de una construcción muy alta que alumbraba día y noche hacia el mar para guiar a los barcos que se acercaban al puerto de Alejandría y como el nombre de la isla era Pharos (se pronuncia Faros), el nombre para ese tipo de construcciones en la actualidad se conoce como Faro, después del Faro de Alejandría.

Después de Alejandro el Grande, siguieron otros dos faraones y después tomo el poder un general griego llamado Ptolomeo que una vez como faraón egipcio se llamó Ptolomeo I Soter, iniciando así la Dinastía Ptolemaica o Periodo Ptolemaico.


Otra vez, pues ¿Cómo que Ptolomeo I? ¿Existieron más?

Y otra vez la respuesta es igual de simple, SI. Cuando uno oye sobre el reinado de Ptolomeo o de la reina Cleopatra y sus enredos con Marco Antonio, uno cree que puede situar fácilmente esos sucesos si se encuentra con un listado de reyes. Pero cuando se topa con uno se da cuenta que en este periodo existieron 15 faraones que llevaban el nombre de Ptolomeo y por lo menos 7 Cleopatras en la familia real de la época, por lo que resulta indispensable asignarles un número romano según su ascensión al trono.

Cualquiera pudiera creer que en estos momentos, Egipto ya no tenía nada que aportar al mundo, pero muy por el contrario, fue entonces cuando más influencia causó en el mundo clásico de entonces, y al igual Egipto tomó características de sus vecinos (una especie de globalización en miniatura, abarcando el mundo conocido). De hecho Alejandría se convirtió en el "centro del mundo", cuna de una nueva era de la ciencia y la cultura griegas, por lo cual se construyó en Alejandría una biblioteca que trascendió en fama por todo el Mediterraneo, llegando a acumular más de 50,000 libros, que para entonces era una cantidad sorprendente. Además en ella se encontraban los textos originales de muchos trabajos de autores importantes griegos como Esquilo, Eurípides y Sófocles, por mencionar algunos.

Por otro lado, el pueblo egipcio también gozó de este aumento de cultura, ya que en periodos anteriores, solo las clases superiores sabían leer y escribir, pero no el pueblo en general. Con la llegada de los griegos, su alfabeto se propagó con rapidez en Egipto, ya que constaba solo de 30 signos y era muy fácil de aprender en comparación con los cientos de jeroglíficos de su sistema milenario. De esta manera mucha gente aprendió a leer y a escribir y cualquier persona con estos dos requisitos, además del deseo de aprender tenía libre acceso a la Biblioteca de Alejandría.

Por supuesto que no todo fue vida y dulzura durante todo este periodo. En esta época, el Imperio Romano cobraba cada vez mayor fuerza y se erguía amenazador contra Egipto. Por otro lado, las diferencias raciales que para entonces eran muy variadas en Egipto debido al intercambio con numerosos pueblos generaba igualmente numerosas revueltas.

Los faraones Ptolemaicos adoptaron las costumbres egipcias, llevándolas incluso a unos extremos más cercanos a la depravación que a los motivos religiosos y sagrados con los que se regían los antiguos faraones. Si bien los faraones antiguos celebraban matrimonios entre primos, hermanos o entre padres e hijas, esto se daba por un motivo religioso. El faraón debía casarse con una mujer con sangre real para poder ascender al trono, lo cual es el principio de continuidad de las dinastías. Sin embargo los faraones griegos parece que lejos de justificarse con estas costumbres, las hallaron estimulantes, tal vez debido a que en Grecia eso estaba prohibido y si se examina un árbol genealógico de este periodo se darían cuenta que lejos de parecer un árbol propiamente dicho, tiene más similitud con una red de pesca.

Cabeza de la Reina Cleopatra VII

El periodo más conocido de esta época es en el que vivió la reina que todos conocemos por Cleopatra (Cleopatra VII), por lo que describiré a grandes rasgos lo que sucedió en ese tiempo.

En el poder estaba Ptolomeo XII, quien tuvo 4 hijas y 2 hijos, entre ellos Cleopatra VII. Cuando Ptolomeo XII murió, ya habían muerto sus dos hijas mayores, por lo que dejó el poder a su hijo Ptolomeo XIII y a su hija Cleopatra VII, poniéndoles como condición que se casaran para legitimar a Ptolomeo como faraón, pero compartiendo el poder. El problema era que Cleopatra tenía para entonces 18 años y su hermano alrededor de 12, por lo que era ella la que se encargaba del país, ya que se tienen numerosos relatos que la describen como una mujer extremadamente inteligente para su edad (ya a los 14 años dominaba 8 idiomas y sabía de temas tan diversos como política, cultura, música, etc).

Busto de Julio César

Al parecer Ptolomeo XIII, apoyado (y tal vez instigado por sus consejeros) expulsa a Cleopatra y ella se va a Siria. Una vez ahí, Cleopatra planea la forma de volver a Egipto y ve una oportunidad cuando el general romano Julio César vence al rey de Roma, Pompeyo. Cleopatra decide presentarse ante Julio César, lo enamora y lo convence de que la ayude a recuperar Egipto. Julio César acepta y se desata una batalla en Alejandría en la que supuestamente se quemó su Biblioteca, donde moriría Ptolomeo XIII, por lo que Cleopatra se quedó de nuevo con el reino, pero tuvo que casarse con su otro hermano, Ptolomeo XIV (en efecto, los dos hermanos se llamaban igual), que contaba con cerca de 10 años de edad.

Cleopatra tuvo un hijo de Julio César a quien, aunque parezca difícil de creer, le puso el nombre de Ptolomeo Cesarión (el número XV de la dinastía). Cuando Julio César fue asesinado, los dominios de Roma se dividieron entre tres personas, uno de ellos llamado Marco Antonio, quien cayó ante los encantos de Cleopatra e incluso apoyaba más a Egipto que a Roma, una de las razones por las cuales se iniciaron los problemas entre estas dos potencias.

Marco Antonio y Cleopatra tuvieron primero un hijo al que llamaron Alejandro y posteriormente a una pareja de gemelos, que solo Dios sabe porqué se llamaron Ptolomeo y Cleopatra. Este último Ptolomeo no lleva el número XVI porque nunca tuvo en su poder el reino. En realidad Ptolomeo XV nunca reinó en Egipto, pero oficialmente Cleopatra lo asoció con ella en el trono, por lo que cuenta oficialmente como rey.

Estatua de Octavio Augusto

Cuando Octavio (otro de los tres que compartían el territorio romano), le declaró la guerra a Egipto, Marco Antonio y Cleopatra unieron sus fuerzas militares y se enfrentaron en una batalla frente a las costas de Accio en Grecia en el año 31 a.C., en la cual, al ver que estaban perdiendo, Cleopatra tomó la decisión de huir a Egipto y las tropas de Marco Antonio fueron derrotadas. Cleopatra después intentó sobornar e incluso conquistar a Octavio pero no lo logró, así que ella misma se encerró en la tumba que había construido para su muerte e hizo correr el rumor de que había muerto para que Octavio la dejara de buscar, pero mandó un mensajero para que encontrara a Marco Antonio y le dijera la verdad.

Sin embargo, al parecer desde los tiempos más remotos los rumores corren más rápidamente que las noticias oficiales y cuando Marco Antonio supo de la muerte de Cleopatra, él mismo se clavó su espada en el pecho. Aún agonizante recibió la noticia del mensajero y lo llevaron a donde estaba Cleopatra.

Se dice que Cleopatra todavía tuvo tiempo de ver a Marco Antonio con vida pero solo para verlo morir. Después de su muerte, ella y sus sirvientes se encerraron de nuevo en la tumba y según la leyenda se suicidó haciéndose morder por un áspid. Cuando los hombres de Octavio llegaron al lugar, ya todo había pasado y a Cleopatra se le hizo un funeral digno de la última reina de Egipto, un imperio que había sobrevivido durante más de 3,000 años, y que había sido el centro artístico, cultural, científico, económico y político del "mundo conocido".

Después de esto, Octavio se convirtió en el primer emperador romano Octavio Augusto y Egipto se convirtió en una más de las colonias romanas. Se sabe que Octavio o sus hombres mataron a Ptolomeo XV Cesarión cuando trataba de huir de Egipto. También se sabe que Cleopatra (la de los gemelos, hija de Cleopatra VII) se casó con un rey de Mauritania y se ha propuesto que tal vez sus hermanos Ptolomeo y Alejandro se hayan marchado a Mauritania con ella.


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© 2001 - Miguel Pérez Milicua Candil
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