La reina Cristina de Suecia: Rouben Mamoulian (1933)

de Santiago Vila Mustieles

ISBN: 84-7642-628-3


 
La estética del cine de Mamoulian constituye un cruce estilístico donde pueden reconocerse influencias del cine precedente a la hegemonía del modelo clásico: Griffith y Murnau, pero también Stroheim y Eisenstein. La reina Cristina de Suecia presenta un sentido plástico y una técnica narrativa que sobresale de la normativa clásica, en cuyo contexto de producción hay que situar el film. Pero además, esta película de Mamoulian es reconocida como la más representativa y mejor de Greta Garbo y, al mismo tiempo, un film considerado como uno de los escasos clásicos lesbianos. Este y otros tópicos son analizados en profundidad en este interesante estudio,

 

 Greta Garbo (1905-1990)

Nacida en el seno de una familia modesta, la temprana muerte de su padre cuando apenas había cumplido 14 años, la llevó a empezar a trabajar muy joven en una barbería masculina. Luego entró de dependienta en unos grandes almacenes. Su indudable magnetismo personal la llevó a buscar salida en el cine, primero como extra, luego en películas publicitarias. Fue Mauritz Stiller, uno de los grandes creadores del cine mudo sueco, su descubridor, su mecenas y su promotor; quien la llevó consigo, primero a Alemania y después a los Estados Unidos. Recién llegada en 1926, rodó tres películas; fueron tres papeles diferentes pero igualmente inolvidables: Leonora de El torrente, Elena de La tierra de todos y la ardorosa Felicitas de El demonio y la carne. Tras rodar La mujer de las dos caras, en 1941, la divina se retiró cuando tenía tan solo 35 años. Poco antes de morir declararía a un periodista que lo hizo porque no quería envejecer de cara al público. Desde su retirada se la ha conocido como la misteriosa, manteniendo siempre el secreto en torno a su vida privada, lo que ha dado pie a rumores de todo tipo, entre ellos su casi afirmada bisexualidad. De hecho, sus restos fueron incinerados en secreto, según su propio deseo. Fue nominada para el Óscar en tres ocasiones y se le concedió uno honorífico en 1954. Además obtuvo el Premio de la Crítica de Nueva York en dos ocasiones.


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