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Greta Garbo (1905-1990)
Nacida en el seno de una familia modesta,
la temprana muerte de su padre cuando apenas había cumplido
14 años, la llevó a empezar a trabajar muy joven
en una barbería masculina. Luego entró de dependienta
en unos grandes almacenes. Su indudable magnetismo personal la
llevó a buscar salida en el cine, primero como extra,
luego en películas publicitarias. Fue Mauritz
Stiller, uno de los grandes creadores del cine mudo sueco,
su descubridor, su mecenas y su promotor; quien la llevó
consigo, primero a Alemania y después a los Estados Unidos.
Recién llegada en 1926, rodó tres películas;
fueron tres papeles diferentes pero igualmente inolvidables:
Leonora de El torrente, Elena de La
tierra de todos y la ardorosa Felicitas
de El demonio y la carne. Tras rodar La
mujer de las dos caras, en 1941, la divina
se retiró cuando tenía tan solo 35 años.
Poco antes de morir declararía a un periodista que lo
hizo porque no quería envejecer de cara al público.
Desde su retirada se la ha conocido como la misteriosa,
manteniendo siempre el secreto en torno a su vida privada, lo
que ha dado pie a rumores de todo tipo, entre ellos su casi afirmada
bisexualidad. De hecho, sus restos fueron incinerados en secreto,
según su propio deseo. Fue nominada para el Óscar
en tres ocasiones y se le concedió uno honorífico
en 1954. Además obtuvo el Premio de la Crítica
de Nueva York en dos ocasiones.
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