Orson Welles

Orson Welles se cuenta por derecho propio en el muy selecto grupo de los considerados genios del cine, aunque ese título se le reconoció tarde y a regañadientes en su propio país. Su fundamental aporte al séptimo arte no se apoya sólo en sus películas, casi todas verdaderas obras maestras, sino en su tratamiento innovador de la cámara, el montaje, los decorados, la iluminación y el propio lenguaje cinematográfico. Todo esto aparece ya en su primer film, Ciudadano Kane (1941), en el que Welles manifiesta un precoz talento que ha de madurar y afinarse en obras tan notables como La dama de Shanghai (1948), Míster Arkadin (1955) o Campanadas a medianoche (1966).
La educación del pequeño Welles recibió la influencia de su madre, pianista y campeona de tiro con rifle, y de un padre inventor y fabricante de éxito. Ambos fallecieron antes de que el niño cumpliera los trece años, siendo un estudiante mediocre, pero apasionado por el arte dramático. Después de una breve estancia en el Art Institute de Chicago, se traslada durante un año a Irlanda (1931), donde participa en diversas giras teatrales. Al regresar a su país organiza el Festival Dramático de Woodstock, en el que interpreta a Hamlet en 1934, dirige para el teatro Macbeth con un reparto de actores negros, y en 1937 funda el Mercury Theatre, con el que monta una versión contemporánea del Julio César de Shakespeare. Pero la notoriedad le llega desde un nuevo medio de expresión, la radio, cuando el 30 de octubre de 1938 aterroriza a todo el país con un informativo simulado que anunciaba una invasión de marcianos sobre Nueva Jersey, parafraseando La guerra de los mundos de H.G.Wells.
Welles llega a Hollywood contratado por la RKO, para la que rueda Ciudadano Kane (1941), en 1941. El guión, del propio Welles, se inspira claramente en la vida y abusos varios del magnate de la prensa W. R. Hearst, quien intenta sin éxito prohibirla. Welles filma aún tres películas en Hollywood, pero sus enfrentamientos con las productoras lo llevan a trasladarse a Europa en 1948. Ingresa entonces en la mitología, transformándose en un cineasta errabundo que busca decorados y fondos para rodar sus siempre ambiciosos proyectos. Tras un breve retorno a Hollywood para realizar Sed de mal (1958), recala en 1966 en España, donde rueda Campanadas a medianoche (1966).
Orson Welles fue también un actor notable, aunque limitado por su físico, su escasa fotogenia, y una cierta ampulosidad. Protagonizó todas sus películas y actuó en algunas ajenas, dejando dos interpretaciones memorables: el Harry Lime de El tercer hombre (1949) de Carol Reed y su propio Falstaff de Campanadas a medianoche (1966). La muerte consagró el reconocimiento universal de su genio, aún vivaz en su última obra, Question Mark (1973), imaginativa muestra de talento y originalidad.