John Wayne

Arquetipo del norteamericano heroico e individualista durante más de tres décadas, Marion Michael Morrison figura entre las grandes leyendas de la historia de Hollywood. Fue jugador de fútbol americano durante su juventud y trabajó como oficinista en la 20th Century Fox antes debutar como actor protagonista en el western de Raoul Walsh La gran jornada (1930). Su carrera, sin embargo, despegó sólo una década más tarde, cuando John Ford lo escogió para protagonizar el gran clásico del western La diligencia (1939). La película, que ponía fin para Wayne a casi diez años de películas de bajo presupuesto, lo catapultó al rango de estrella en la taquilla y abrió el camino para su consagración en el papel de héroe ejemplar, recio y compasivo de los cuarenta, con cintas bélicas como Flying Tigers (1942), The Fighting Seabees (1944), La patrulla del coronel Jackson (1945) y Arenas sangrientas (1949). Una larga serie de éxitos en el western, el cine de aventura, el de acción y aún el drama y la comedia precedió a lo largo de la década sus actuaciones antológicas como el capitán de caballería Kirby York en Fort Apache (1948) y como el vaquero atípicamente déspota Tom Dunson en el clásico Rio Rojo (1948). Durante las décadas siguientes, el nombre ya glorioso de Wayne aseguró el éxito de gran cantidad de cintas de calidad irregular, entre las que destacan piezas no menos antológicas del cine de vaqueros como Río Bravo (1959), de Howard Hawks, y Centauros del desierto (1956) y El hombre que mató a Liberty Valance (1962), que bajo la dirección de Ford inmortalizaron a Wayne en los papeles respectivos del cowboy justiciero y del sheriff clásico. Premiado finalmente con el Oscar al mejor actor por Valor de ley (1969), el actor continuó interpretándose a sí mismo como leyenda viva del cine en los setenta y recibió emotivos aplausos por su dramática caracterización de un célebre pistolero agonizante en El último pistolero (1976), filmada cuando el propio Wayne padecía ya de cáncer terminal. La cinta, apropiadamente, cerró con un éxito de taquilla su mítica carrera en el cine, y fue la única vez en que John Wayne moría en la pantalla.