Jean-Claude Van Damme

 

 

Famoso por sus declaraciones descorteses, Jean-Claude Van Damme es hoy uno de los ídolos del cine de acción norteamericano. Aprendió karate de niño, se dedicó luego al fisioculturismo, estudió algo de ballet y fue dueño de su propio gimnasio en Bélgica antes de debutar en la pantalla con la cinta de acción francesa Rue barbare (1983). Emigró entonces a Estados Unidos, con el objetivo de hacerse estrella. Tras varias películas de poca consideración, el magnate Menahem Golem lo adoptó como protegido, e hizo efectivamente del apuesto actor una luminaria de las películas de karate, con títulos como Contacto sangriento (1989) y Kickboxer (1989). A comienzos de los noventa, Van Damme empezó a alternar la actuación con el guión y la producción, y rompió récords de taquilla en el papel del zombie invencible y bienhechor de Soldado universal (1992). Blanco humano (1993) y Policía en el tiempo (1994) figuran también entre sus películas, que, al margen de algunos matices románticos y cómicos, se han mantenido fieles al gran público del cine de acción. Debutó como director del género con En busca de la ciudad perdida (1995).

  

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