29 06 00 | Diario La Nación - Argentina

Un café y la cuenta

El ex Soda Stereo presentará por última vez en Capital Federal, mañana y el sábado, el material de su álbum Bocanada, junto al grupo mexicano Café Tacuba.

Hace cinco años, un día como hoy -29 de junio-, se editaba Sueño Stereo, el álbum que Soda Stereo acababa de grabar en unos estudios londinenses. El de Zoom, Ella usó mi cabeza como un revólver y Paseando por Roma entre otros hits. Sin saberlo, el trío pop más grande de la escena local ponía en las disquerías lo que sería su último álbum de estudio y cerraría de esta manera uno de los ciclos que marcó a fuego la historia del rock argentino.
Un lustro después, Gustavo Cerati está a punto de sellar otra etapa musical. Y si bien el tiempo será el encargado de otorgarle la importancia debida, tratándose de este creativo músico y artista es muy probable que el fin del ciclo Bocanada también quede grabado en las páginas doradas del rock de acá.
Cerati asegura que los conciertos que ofrecerá mañana y pasado mañana en el estadio Obras, con los mexicanos Café Tacuba como invitados, serán el final del ciclo que comenzó con la edición de su segundo álbum como solista -el primero luego de la separación de Soda Stereo-, Bocanada.
Bautizados como Bocanada al Revés, estos shows también oficiarán como regreso de Cerati al mítico estadio de Libertador. Hace apenas un mes subió al escenario de Obras para acompañar a Charly García en un par de canciones, pero como protagonista no lo hace desde diciembre de 1992, cuando Soda presentó Dynamo.
En aquella oportunidad, el trío ideó un sistema de bandas teloneras surgidas del underground, para que el público de Soda les preste atención. Entre ellas se encontraban Babasónicos, Los Brujos y Tía Newton, cabezas de la aún ignota movida sónica.
Ahora, Cerati destaca que la situación con Café Tacuba es similar: "Me parece que es bueno que los argentinos también le peguen una mirada a lo que ocurre en otros lugares. En cierta forma es parecido a lo que hicimos con Babasónicos y Los Brujos, ocho años atrás, y con Andrea Echeverri -cantante del grupo colombiano Aterciopelados-, cuando la invitamos a cantar en el concierto unplugged de Mtv, en Miami, con Soda".


Una relación polémica

La reunión de Cerati con Café Tacuba fue idea de Jorge Mondragón, manager de otra exitosa banda mexicana como Molotov. Así, el último mes Nrü, Joselo, Emanuel y Enrique compartieron los escenarios de Ciudad Juárez, Guadalajara y el Distrito Federal con el ex Soda, con resultados sobresalientes tanto en lo artístico como en lo comercial.
Pero mucho se ha hablado de la relación -o de la falta de ella precisamente- entre el cuarteto azteca y el músico argentino. Por un lado, las hipótesis más conspirativas apuntaron a una riña de celos profesionales. Competencia, la llaman. Que unos nunca aceptaron la influencia del otro; que el otro nunca había reconocido el valor musical de aquéllos. En fin, palabras que concluyen en esta reunión cumbre entre dos de los artistas más creativos de América latina.
Sentado en el centro de la sala de ensayo, mientras el resto de la banda ultima detalles para los conciertos, Cerati desestima sin demasiado énfasis el posible distanciamiento con los mexicanos.
"Creo que no hay competencia, sino admiración mutua. Para Café Tacuba, Soda Stereo fue muy importante en México, más allá de que, por una cuestión estilística, puedan o no haber utilizado específicamente elementos de Soda. De alguna manera nuestra influencia en el rock mexicano es muy poderosa. A veces me cuesta verlo porque estoy del lado de adentro, son mis composiciones y por ahí alguien me dice que tal cosa se parece a algo mío, pero en realidad mi visión de mis propias composiciones es tan diferente de lo que puede entender la gente. De todas formas, no hay duda de que Soda Stereo fue muy movilizador para México. No hay prácticamente una banda mexicana que no reconozca eso. Fue un momento de iluminación. A partir de Soda se abrió todo. Fue como una iluminación hacia lo que estaba ocurriendo en la supuesta oscuridad del underground mexicano".
- ¿Cómo eran esos años en México?
- La primera vez que actuamos allá estaba prohibido tocar en el Distrito Federal. Las bandas tenían que tocar fuera de la Capital y nuestros primeros conciertos fueron en universidades de las afueras. Pero metíamos tanta gente que terminamos como abriendo esa posibilidad. Hicimos lo que teníamos que hacer para que se difundiera la cosa, pero presentamos nuestra idea de lo que debía ser un show de rock. Cambió mucho la película a partir de ahí.
- ¿Por qué decidiste traer como invitados a Café Tacuba?
- Yo admiro a mucha gente de la Argentina que, tranquilamente, podría tocar conmigo en este concierto. Pero me pareció interesante que se genere esa situación de ida y vuelta. Cuando voy a México, de alguna manera a través de mí ellos miran otras cosas. A través de mí o a pesar de mí, ven toda la tradición del rock en la Argentina, de lo que está pasando y de lo que pasó alguna vez. Y me parece que es bueno que los argentinos le peguen una mirada a lo que ocurre en otros lados también. Hay algo en lo cual tenemos que ver. A partir de los disparos musicales que produjo la Argentina, se reavivaron un montón de propuestas. Creo que ahora, después de muchos grupos que imitaron hasta el hartazgo lo que venía de la Argentina o de otros lados, empieza a haber propuestas más concretas. Que tomaron todo eso, pero que sacaron algo nuevo. Y ése es el caso de Café Tacuba.


El último concierto

Luego de la gira Bocanada, que lo llevó a Ecuador, Venezuela, Colombia, Estados Unidos, Panamá y México -donde el mismísimo Beck lo contactó para invitarlo a compartir una gira en septiembre próximo- entre otros países, Cerati decidió culminar con esta etapa de su carrera en Buenos Aires.
Una vez terminados los conciertos de Obras, se dedicará de lleno a componer el material de su próximo álbum solista y aprovechará para encarar varios proyectos que tiene en mente, como el de desarrollar su propio sello discográfico y grabar algún disco en colaboración.
"Muy probablemente no toque más con esta formación en Buenos Aires -anticipa el ex líder de Soda Stereo-, ni haga algo que tenga que ver con este disco. A partir de agosto empiezo a trabajar en lo que será la continuación de una línea de canciones, porque eso es lo que llevaría mi nombre. Después hay otras cosas que quiero hacer. Acabamos de sacar un Ep con Ocio -dúo electrónico que comparte con Flavio Etcheto-, que presentamos en el festival Sónar, de Barcelona, y queremos editar un disco completo en la brevedad; estoy armando una estructura para darle un empujón a la idea de mi sello Ambar; y tengo muchas ganas de hacer discos de colaboraciones".
- ¿En qué quedaron esas canciones que hiciste con Charly García?
- No lo sé, porque nos juntamos a tocar y él estaba supercontento con la grabación de esa noche. Pero no tengo idea si lo va a utilizar o no. Sé que está todo el tema Sui Generis en el medio, pero me dijo que lo iba a usar y que, probablemente, me llamase para hacer alguna cosa. Mis encuentros con García siempre son, en muchos aspectos, como una lección de libertad. Más allá de todas las cosas que puedan achacársele, el ejercicio de libertad de Charly es el ejercicio más amplio que he visto de un artista. Realmente, no hay nada a lo que le tema, no hay nada que lo detenga. Y eso es impresionante de ver y de aprender.


Cinco años sin soñar en stereo

Sueño Stereo, el álbum que se convirtió en la última grabación en estudio del trío liderado por Cerati, fue la prueba que necesitaron tanto el cantante como sus compañeros Zeta y Charly Alberti, para comenzar a escribir el definitivo certificado de defunción de Soda Stereo.
Cinco años después, el músico recuerda que "fue un disco de mucha mirada interna, luego de un período de dispersión por lo menos peligroso para lo que significa la continuidad de una banda. Creo que cuando los grupos se miran mucho internamente, es porque algo ocurre o necesitan. Naturalmente es así, es muy difícil mantener algo. Lo que pasó con Soda Stereo fue muy exitoso, incluso desde el punto individualista argentino, con lo complicado que somos para juntarnos y trabajar en equipo".
Para Cerati, Sueño Stereo fue "el deseo de ver si el equipo seguía funcionando. Y si bien funcionó y el disco es muy bueno, nos costó muchísimo. Porque estábamos muy alejados, personalmente y también musicalmente las cosas empezaron a ir para diferentes lugares. Charly ya estaba muy interesado en todo lo que está desarrollando ahora y creo que estaba más interesado en eso que en la música. De alguna manera, eso se sentía. Ni hablar de Zeta, con todo lo que le había pasado con la muerte de su hijo. Entre nosotros flotaba la idea de que podía ser la última grabación. Después hicimos el disco en vivo, donde hubo un par de outakes de Sueño Stereo y también algunas cosas que elaboramos en ese momento, pero ya nos dimos cuenta de que todo nos estaba costando demasiado".


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