Manifiesto. Por el Comité Clandestino
Revolucionario Indígena-Comandancia General del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Hoy decimos:
¡Aquí estamos!
¡Somos la dignidad rebelde, el corazón olvidado de la
patria!
1o. de enero de 1996.
"Todos aquellos pueblos, todos esos que trabajan la tierra,
a los que nosotros invitamos que se reúnan a nuestro lado
y nosotros daremos la vida a una sola lucha, para que
nosotros andemos con ayuda de vosotros.
Que sigamos luchando y no descansemos y propiedad nuestra
será la tierra, propiedad de gentes, la que fue de nuestros
abuelitos, y que dedos de patas de piedra que machacan
nos ha arrebatado, a la sombra de aquellos que han pasado,
que mucho mandan: que nosotros juntos pongamos en alto,
con la mano en sitio elevado y con la fuerza de nuestro
corazón, ese hermoso que se toma para ser visto, se dice
estandarte de nuestra dignidad y nuestra libertad de nosotros
trabajadores de la tierra; que sigamos luchando y venzamos
a aquellos que de nuevo se han encumbrado, de los que
ayudan a los que han quitado tierra a otros, de los que
para sí gran dinero hacen con el trabajo de los que son
como nosotros, y de aquellos burladores en las haciendas,
ése es nuestro deber de honra, si nosotros queremos que
nos llamen hombres de buena vida, y bien en verdad buenos
habitantes del pueblo.
Ahora pues, de algún modo, más que nunca, se necesita
que todos andemos unidos, con todo nuestro corazón, y
con todo nuestro empeño, en ese gran trabajo de la unificación
maravillosa, bien verdadera, de aquellos que empezaron
la lucha, que guardan en su corazón puros esos principios
y no pierden la fe de la vida buena.
Nosotros rogamos a aquel a cuya mano se acerque este
manifiesto que lo haga pasar a todos los hombres de esos
pueblos.
"Reforma, Libertad, Justicia y Ley.
El General en Jefe del Ejército Libertador del Sur
Emiliano Zapata.
(Manifiesto zapatista en náhuatl).
Al pueblo de México:
A los pueblos y gobiernos del mundo:
Hermanos:
No morirá la flor de la palabra. Podrá morir el rostro
oculto de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino
desde el fondo de la historia y de la tierra ya no podrá
ser arrancada por la soberbia del poder.
Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos
en ella. Pero la luz será mañana para los más, para todos
aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega
el día, para quienes es regalo la muerte, para quienes
está prohibida la vida. Para todos la luz. Para todos
todo. Para nosotros el dolor y la angustia, para nosotros
la alegre rebeldía, para nosotros el futuro negado, para
nosotros la dignidad insurrecta. Para nosotros nada.
Nuestra lucha es por hacernos escuchar, y el mal gobierno
grita soberbia y tapa con cañones sus oídos.
Nuestra lucha es por el hambre, y el mal gobierno regala
plomo y papel a los estómagos de nuestros hijos.
Nuestra lucha es por un techo digno, y el mal gobierno
destruye nuestra casa y nuestra historia.
Nuestra lucha es por el saber, y el mal gobierno reparte
ignorancia y desprecio.
Nuestra lucha es por la tierra, y el mal gobierno ofrece
cementerios.
Nuestra lucha es por un trabajo justo y digno, y el mal
gobierno compra y vende cuerpos y vergenzas.
Nuestra lucha es por la vida, y el mal gobierno oferta
muerte como futuro.
Nuestra lucha es por el respeto a nuestro derecho a gobernar
y gobernarnos, y el mal gobierno impone a los más la ley
de los menos.
Nuestra lucha es por la libertad para el pensamiento
y el caminar, y el mal gobierno pone cárceles y tumbas.
Nuestra lucha es por la justicia, y el mal gobierno se
llena de criminales y asesinos.
Nuestra lucha es por la historia, y el mal gobierno propone
olvido.
Nuestra lucha es por la Patria, y el mal gobierno sueña
con la bandera y la lengua extranjeras.
Nuestra lucha es por la paz, y el mal gobierno anuncia
guerra y destrucción.
Techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia,
democracia, libertad, justicia y paz. Estas fueron nuestras
banderas en la madrugada de 1994. Estas fueron nuestras
demandas en la larga noche de los 500 años. Estas son,
hoy, nuestras exigencias.
Nuestra sangre y la palabra nuestra encendieron un fuego
pequeñito en la montaña y lo caminamos rumbo a la casa
del poder y del dinero. Hermanos y hermanas de otras razas
y otras lenguas, de otro color y mismo corazón, protegieron
nuestra luz y en ella bebieron sus respectivos fuegos.
Vino el poderoso a apagarnos con su fuerte soplido, pero
nuestra luz se creció en otras luces. Sueña el rico con
apagar la luz primera. Es inútil, hay ya muchas luces
y todas son primeras.
Quiere el soberbio apagar una rebeldía que su ignorancia
ubica en el amanecer de 1994. Pero la rebeldía que hoy
tiene rostro moreno y lengua verdadera, no se nació ahora.
Antes habló con otras lenguas y en otras tierras. En muchas
montañas y muchas historias ha caminado la rebeldía contra
la injusticia. Ha hablado ya en lengua náhuatl, paipai,
kiliwa, cúcapa, cochimi, kumiai, yuma, seri, chontal,
chinanteco, pame, chichimeca, otomí, mazahua, matlazinca,
ocuilteco, zapoteco, solteco, chatino, papabuco, mixteco,
cuicateco, triqui, amuzgo, mazateco, chocho, izcateco,
huave, tlapaneco, totonaca, tepehua, popoluca, mixe, zoque,
huasteco, lacandón, maya, chol, tzeltal, tzotzil, tojolabal,
mame, teco, ixil, aguacateco, motocintleco, chicomucelteco,
kanjobal, jacalteco, quiché, cakchiquel, ketchi, pima,
tepehuán, tarahumara, mayo, yaqui, cahíta, ópata, cora,
huichol, purépecha y kikapú. Habló y habla la castilla.
La rebeldía no es cosa de lengua, es cosa de dignidad
y de ser humanos.
Por trabajar nos matan, por vivir nos matan. No hay lugar
para nosotros en el mundo del poder. Por luchar nos matarán,
pero así nos haremos un mundo donde nos quepamos todos
y todos nos vivamos sin muerte en la palabra. Nos quieren
quitar la tierra para que ya no tenga suelo nuestro paso.
Nos quieren quitar la historia para que en el olvido se
muera nuestra palabra. No nos quieren indios. Muertos
nos quieren.
Para el poderoso nuestro silencio fue su deseo. Callando
nos moríamos, sin palabra no existíamos. Luchamos para
hablar contra el olvido, contra la muerte, por la memoria
y por la vida. Luchamos por el miedo a morir la muerte
del olvido.
Hablando en su corazón indio, la Patria sigue digna y
con memoria.
I
Hermanos:
El día 1o. de enero de 1995, después de romper el cerco
militar con el que el mal gobierno pretendía sumirnos
en el olvido y rendirnos, llamamos a las distintas fuerzas
y ciudadanos a construir un amplio frente opositor que
uniera las voluntades democráticas en contra del sistema
de partido de Estado: el Movimiento para la Liberación
Nacional. Aunque al inicio este esfuerzo de unidad opositora
encontró no pocos problemas, siguió adelante en los pensamientos
de los hombres y mujeres que no se conforman con ver su
Patria entregada a las decisiones del poder y el dinero
extranjeros. El amplio frente opositor, después de seguir
una ruta llena de dificultades, incomprensiones y retrocesos,
está por concretar sus primeros planteamientos y acuerdos
de acción conjunta. El largo proceso de maduración de
este esfuerzo organizativo habrá de hacerse pleno en el
año que inicia. Nosotros los zapatistas saludamos el nacimiento
del Movimiento para la Liberación Nacional y deseamos
que entre quienes formen parte de él exista siempre el
afán de unidad y el respeto a las diferencias.
Iniciado el diálogo con el supremo gobierno, el compromiso
del EZLN en la búsqueda de una solución política a la
guerra iniciada en 1994 se vio traicionado. Fingiendo
voluntad de diálogo, el mal gobierno optó cobardemente
por la solución militar y, con argumentos torpes y estúpidos,
desató una gran persecución policiaca y militar que tenía
como objetivo supremo el asesinato de la dirigencia del
EZLN. Las fuerzas armadas rebeldes del EZLN resistieron
con serenidad el golpe de decenas de miles de soldados
que, con asesoría extranjera y toda la moderna maquinaria
de muerte que poseen, pretendió ahogar el grito de dignidad
que salía desde las montañas del Sureste Mexicano. Un
repliegue ordenado permitió a las fuerzas zapatistas conservar
su poder militar, su autoridad moral, su fuerza política
y la razón histórica que es su principal arma en contra
del crimen hecho gobierno. Las grandes movilizaciones
de la sociedad civil nacional e internacional pararon
la ofensiva traidora y obligaron al gobierno a insistir
en la vía del diálogo y la negociación. Decenas de civiles
inocentes fueron tomados presos por el mal gobierno y
todavía permanecen en las cárceles en calidad de rehenes
de los terroristas que nos gobiernan. Las fuerzas federales
no tuvieron más victoria militar que la destrucción de
una biblioteca, un salón de actos culturales, una pista
de baile y el saqueo de las pocas pertenencias de los
indígenas de la selva Lacandona. El intento de asesinato
fue cubierto por la mentira gubernamental con la mascarada
de la "recuperación de la soberanía nacional''.
Olvidando el articulo 39 de la Constitución que juró
cumplir el 1o. de diciembre de 1994, el supremo gobierno
redujo al Ejército Federal Mexicano a la categoría de
ejército de ocupación, le asignó la tarea de salvaguarda
del crimen organizado hecho gobierno, y quiso enfrentarlo
a sus hermanos mexicanos.
Mientras tanto, la verdadera pérdida de la soberanía
nacional se concretaba en los pactos secretos y públicos
del gabinete económico con los dueños de los dineros y
los gobiernos extranjeros. Hoy, mientras decenas de miles
de soldados federales agreden y hostigan a un pueblo armado
de fusiles de palo y palabra digna, los altos gobernantes
terminan de vender las riquezas de la gran nación mexicana
y acaban de destruir lo poco que aún queda en pie.
Apenas iniciado el diálogo al que lo obligó la sociedad
civil nacional e internacional, la delegación gubernamental
tuvo oportunidad de mostrar claramente sus verdaderas
intenciones en la negociación de la paz. Los neo-conquistadores
de los indígenas que encabezan el equipo negociador del
gobierno se distinguen por una actitud prepotente, soberbia,
racista y humillante que llevó de fracaso en fracaso las
distintas reuniones del Diálogo de San Andrés. Apostando
al cansancio y al desgaste de los zapatistas, la delegación
gubernamental puso todo su empeño en conseguir la ruptura
del diálogo, confiada en que tendría así argumentos para
recurrir a la fuerza y así conseguir lo que por razón
le era imposible.
Viendo que el gobierno rehuía un enfoque serio del conflicto
nacional que representaba la guerra, el EZLN tomó una
iniciativa de paz que destrabara el diálogo y la negociación.
Llamando a la sociedad civil a un diálogo nacional e internacional
en la búsqueda de una paz nueva, el EZLN convocó a la
Consulta por la Paz y la Democracia para escuchar el pensamiento
nacional e internacional sobre sus demandas y su futuro.
Con la entusiasta participación de los miembros de la
Convención Nacional Democrática, la entrega desinteresada
de miles de ciudadanos sin organización pero con deseos
democráticos, la movilización de los comités de solidaridad
internacionales y los grupos de jóvenes, y la irreprochable
ayuda de los hermanos y hermanas de Alianza Cívica Nacional,
durante los meses de agosto y septiembre de 1995 se llevó
a cabo un ejercicio ciudadano que no tiene precedente
en la historia mundial: una sociedad civil y pacífica
dialogando con un grupo armado y clandestino. Más de un
millón 300 mil diálogos se realizaron para hacer verdad
este encuentro de voluntades democráticas. Como resultado
de esta consulta, la legitimidad de las demandas zapatistas
fue ratificada, se dio un nuevo impulso al amplio frente
opositor que se encontraba estancado y se expresó claramente
el deseo de ver a los zapatistas participando en la vida
política civil del país. La gran participación de la sociedad
civil internacional llamó la atención sobre la necesidad
de construir los espacios de encuentro entre las voluntades
de cambio democrático que existen en los distintos países.El
EZLN tomó con seriedad los resultados de este diálogo
nacional e internacional e inició los trabajos políticos
y organizativos para caminar de acuerdo con esas señales.
Tres nuevas iniciativas fueron lanzadas por los zapatistas
como respuesta al éxito de la Consulta por la Paz y la
Democracia.Una iniciativa para el ámbito internacional
llamó a realizar un encuentro intercontinental en contra
del neoliberalismo. Dos iniciativas son de carácter nacional:
la formación de comités civiles de diálogo como base de
discusión de los principales problemas nacionales y germen
de una nueva fuerza política no partidaria; y la construcción
de nuevos Aguascalientes como lugares de encuentro
entre la sociedad civil y el zapatismo.
Tres meses después de estas tres iniciativas está por
concretarse la convocatoria para el encuentro intercontinental
por la humanidad y contra el neoliberalismo, más de 200
comités civiles de diálogo se han formado en toda la República
Mexicana y, el día de hoy, se inauguran cinco nuevos Aguascalientes:
uno en la comunidad de La Garrucha, otro en Oventic, uno
más en Morelia, otro en La Realidad, y el último y primero
en el corazón de todos los hombres y mujeres honestos
que hay en el mundo.
Enmedio de amenazas y penurias, las comunidades indígenas
zapatistas y la sociedad civil lograron levantar estos
centros de resistencia civil y pacífica que serán lugar
de resguardo de la cultura mexicana y mundial.
El Nuevo Diálogo Nacional tuvo una primera prueba con
motivo de la mesa 1 del Diálogo de San Andrés. Mientras
el gobierno descubría su ignorancia respecto de los habitantes
originales de estas tierras, los asesores e invitados
del EZLN echaron a andar un diálogo tan rico y nuevo que
rebasó inmediatamente la estrechez de la mesa de San Andrés
y se ubicó en su verdadero lugar: la nación. Los indígenas
mexicanos, los siempre obligados a escuchar, a obedecer,
a aceptar, a resignarse, tomaron la palabra y hablaron
la sabiduría que anda en sus pasos. La imagen del indio
ignorante, pusilánime y ridículo, la imagen que el poder
había decretado para consumo nacional, se hizo pedazos
y el orgullo y la dignidad indígenas volvieron a la historia
para tomar el lugar que les corresponde: el de ciudadanos
completos y cabales.
Independientemente de lo que resulte de la primera negociación
de acuerdos en San Andrés, el diálogo iniciado por las
distintas etnias y sus representantes seguirá adelante
ahora en el Foro Nacional Indígena, y tendrá su ritmo
y los alcances que los propios indígenas acuerden y decidan.En
el escenario político nacional el redescubrimiento de
la criminalidad salinista volvió a sacudir el sistema
de partido de Estado. Los apologistas de las contrarreformas
salinistas sufrieron amnesia y ahora son los más entusiastas
perseguidores de aquel bajo cuya sombra se enriquecieron.
El Partido Acción Nacional, el más fiel aliado de Carlos
Salinas de Gortari, empezó a mostrar sus posibilidades
reales de relevar al Partido Revolucionario Institucional
en la cumbre del poder político y a enseñar su vocación
represiva, intolerante y reaccionaria. Quienes ven con
esperanza el ascenso del neopanismo olvidan que el relevo
de una dictadura no significa democracia, y aplauden la
nueva inquisición que, con careta democrática, habrá de
sancionar con golpes y moralina los últimos estertores
de un país que fue asombro mundial y hoy es referencia
de crónicas policiacas y escándalos. Las constantes en
el ejercicio de gobierno fueron la represión y la impunidad;
las masacres de indígenas en Guerrero, Oaxaca y la Huasteca
ratifican la política gubernamental frente a los indígenas;
el autoritarismo en la UNAM frente al movimiento de los
CCH demuestra la ruta de corrupción que va de la academia
a la política; la detención de dirigentes de El Barzón
es una muestra más de la traición como método de diálogo;
las bestialidades del regente Espinosa ensayan el fascismo
callejero en la ciudad de México; las reformas a la Ley
del Seguro Social reiteran la democratización de la miseria
y el apoyo a la banca privatizada asegura la vocación
de unidad entre poder y dinero; los crímenes políticos
son irresolubles porque provienen de quien dice perseguirlos;
la crisis económica hace más insultante la corrupción
en las esferas gubernamentales. Gobierno y crimen, hoy,
son sinónimos y equivalentes.
Mientras la verdadera oposición se afana en encontrar
el centro en una nación moribunda, amplias capas de la
población refuerzan su escepticismo frente a los partidos
políticos y buscan, sin encontrarla todavía, una opción
de quehacer político nuevo, una organización política
de nuevo tipo.
Como una estrella, la heroica y digna resistencia de
las comunidades indígenas zapatistas iluminó el año de
1995 y escribió una hermosa lección en la historia mexicana.
En Tepoztlán, en los trabajadores de Sutaur-100, en El
Barzón, por mencionar algunos lugares y movimientos, la
resistencia popular encontró dignos representantes.
En resumen, el año de 1995 se caracterizó por la definición
de dos proyectos de nación completamente distintos y contradictorios.
Por un lado el proyecto de país que tiene el poder, un
proyecto que implica la destruccion total de la nación
mexicana; la negación de su historia; la entrega de su
soberanía; la traición y el crimen como valores supremos;
la hipocresía y el engaño como método de gobierno; la
desestabilización y la inseguridad como programa nacional,
y la represión y la intolerancia como plan de desarrollo.
Este proyecto encuentra en el PRI su cara criminal y en
el PAN su mascarada democrática.Por el otro lado, el proyecto
de la transición a la democracia, no una transición pactada
con el poder que simule un cambio para que todo siga igual,
sino la transición a la democracia como el proyecto de
reconstrucción del país; la defensa de la soberanía nacional;
la justicia y la esperanza como anhelos; la verdad y el
mandar obedeciendo como guía de jefatura; la estabilidad
y la seguridad que dan la democracia y la libertad; el
diálogo, la tolerancia y la inclusión como nueva forma
de hacer política.
Este proyecto está por hacerse y corresponderá, no a
una fuerza política hegemónica o a la genialidad de un
individuo, sino a un amplio movimiento opositor que recoja
los sentimientos de la nación.Estamos enmedio de una gran
guerra que ha sacudido al México de finales del siglo
XX. La guerra entre quienes pretenden la perpetuación
de un régimen social, cultural y político que equivale
al delito de traición a la patria, y los que luchan por
un cambio democrático, libre y justo. La guerra zapatista
es sólo una parte de esa gran guerra que es la lucha entre
la memoria que aspira a futuro y el olvido con vocación
extranjera.
Una nueva sociedad plural, tolerante, incluyente, democrática,
justa y libre sólo es posible, hoy, en una patria nueva.
No será el poder el constructor. El poder hoy es sólo
el agente de ventas de los escombros de un país destruido
por los verdaderos subversivos y desestabilizadores: los
gobernantes.
Los proyectos de oposición independiente tenemos una
carencia que, hoy, se hace más decisiva: nos oponemos
a un proyecto de país que implica su destrucción, pero
carecemos de una propuesta de nueva nación, una propuesta
de reconstrucción.Parte, y no el todo ni su vanguardia,
ha sido y es el EZLN en el esfuerzo por la transición
a la democracia. A pesar de las persecuciones y amenazas,
por encima de los engaños y las mentiras, legítimo y consecuente,
el EZLN sigue adelante en su lucha por la democracia,
la libertad y la justicia para todos los mexicanos.
Hoy, la lucha por la democracia, la libertad y la justicia
en México es un lucha por la liberación nacional.
II
Hoy, con el corazón de Emiliano Zapata y habiendo escuchado
la voz de nuestros hermanos todos, llamamos al pueblo
de México a participar en una nueva etapa de la lucha
por la liberación nacional y la construcción de una patria
nueva, a través de esta…
Cuarta Declaración de la Selva Lacandona
en la que llamamos a todos los hombres y
mujeres honestos a participar en la nueva
fuerza política nacional que hoy nace: el
Frente Zapatista de
Liberación Nacional
organización civil y pacífica, independiente y democrática,
mexicana y nacional, que lucha por la democracia, la libertad
y la justicia en México. El Frente Zapatista de Liberación
Nacional nace hoy e invitamos para que participen en él
a los obreros de la República, a los trabajadores del
campo y de la ciudad, a los indígenas, a los colonos,
a los maestros y estudiantes, a las mujeres mexicanas,
a los jóvenes de todo el país, a los artistas e intelectuales
honestos, a los religiosos consecuentes, a todos los ciudadanos
mexicanos que queremos no el poder sino la democracia,
la libertad y la justicia para nosotros y nuestros hijos.
Invitamos a la sociedad civil nacional, a los sin partido,
al movimiento social y ciudadano, a todos los mexicanos
a construir una nueva fuerza política.Una nueva fuerza
política que sea nacional. Una nueva fuerza política con
base en el EZLN.
Una nueva fuerza política que forme parte de un amplio
movimiento opositor, el Movimiento para la Liberación
Nacional, como lugar de acción política ciudadana donde
confluyen otras fuerzas políticas de oposición independiente,
espacio de encuentro de voluntades y coordinador de acciones
unitarias.
Una fuerza política cuyos integrantes no desempeñen ni
aspiren a desempeñar cargos de elección popular o puestos
gubernamentales en cualquiera de sus niveles. Una fuerza
política que no aspire a la toma del poder. Una fuerza
que no sea un partido político.
Una fuerza política que pueda organizar las demandas
y propuestas de los ciudadanos para que el que mande,
mande obedeciendo. Una fuerza política que pueda organizar
la solución de los problemas colectivos aún sin la intervención
de los partidos políticos y del gobierno. No necesitamos
pedir permiso para ser libres. La función de gobierno
es prerrogativa de la sociedad y es su derecho ejercer
esa función.Una fuerza política que luche en contra de
la concentración de la riqueza en pocas manos y en contra
de la centralización del poder. Una fuerza política cuyos
integrantes no tengan más privilegio que la satisfacción
del deber cumplido.
Una fuerza política con organización local, estatal y
regional que crezca desde la base, desde su sustento social.
Una fuerza política nacida de los comités civiles de diálogo.
Una fuerza política que se llama Frente porque trata
de incorporar esfuerzos organizativos no partidistas,
tiene muchos niveles de participación y muchas formas
de lucha.
Una fuerza política que se llama Zapatista porque nace
con la esperanza y el corazón indígena que, junto al EZLN,
volvieron a bajar de las montañas mexicanas.
Una fuerza política que se llama De Liberación Nacional
porque su lucha es por la libertad de todos los mexicanos
y en todo el país.
Una fuerza política con un programa de lucha de 13 puntos,
los de la Primera Declaración de la Selva Lacandona
enriquecidos a lo largo de dos años de insurgencia. Una
fuerza política que luche contra el sistema de partido
de Estado. Una fuerza política que luche por la democracia
en todo y no sólo en lo electoral. Una fuerza política
que luche por un nuevo constituyente y una nueva Constitución.
Una fuerza política que luche porque en todas partes haya
justicia, libertad y democracia. Una fuerza política que
no luche por la toma del poder político sino por la democracia
de que el que mande, mande obedeciendo.
Llamamos a todos los hombres y mujeres de México, a los
indígenas y a los no indígenas, a todas las razas que
forman la nación; a quienes estén de acuerdo en luchar
por techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, información,
cultura, independencia, democracia, justicia, libertad
y paz; a quienes entienden que el sistema de partido de
Estado es el principal obstáculo para el tránsito a la
democracia en México; a quienes saben que democracia no
quiere decir alternancia del poder sino gobierno del pueblo,
para el pueblo y por el pueblo; a quienes estén de acuerdo
con que se haga una nueva Carta Magna que incorpore las
principales demandas del pueblo mexicano y las garantías
de que se cumpla el artículo 39 mediante las figuras de
plebiscito y referéndum; a quienes no aspiran o pretenden
ejercer cargos públicos o puestos de elección popular;
a quienes tienen el corazón, la voluntad y el pensamiento
en el lado izquierdo del pecho; a quienes quieren dejar
de ser espectadores y están dispuestos a no tener ni pago
ni privilegio alguno como no sea el participar en la reconstrucción
nacional; a quienes quieren construir algo nuevo y bueno,
para que formen el Frente Zapatista de Liberación Nacional.
Aquellos ciudadanos sin partido, aquellas organizaciones
sociales y políticas, aquellos comités civiles de diálogo,
movimientos y grupos, todos los que no aspiren a la toma
del poder y que suscriban esta Cuarta Declaración de
la Selva Lacandona se comprometen a participar en
el diálogo para acordar la estructura órganica, el plan
de acción y la declaración de principios del Frente Zapatista
de Liberación Nacional.
Con la unidad organizada de los zapatistas civiles y
los combatientes zapatistas en el Frente Zapatista de
Liberación Nacional, la lucha iniciada el 1o. de enero
de 1994 entrará en una nueva etapa. El EZLN no desaparece,
pero su esfuerzo más importante irá por la lucha política.
En su tiempo y condiciones, el EZLN participará directamente
en la formación del Frente Zapatista de Liberación Nacional.
Hoy, 1o. de enero de 1996, el Ejército Zapatista de Liberación
Nacional firma esta Cuarta Declaración de la Selva
Lacandona. Invitamos al pueblo de México a que lo
suscriba.
III
Hermanos:
Muchas palabras se caminan en el mundo. Muchos mundos
se hacen. Muchos mundos nos hacen. Hay palabras y mundos
que son mentiras e injusticias. Hay palabras y mundos
que son verdades y verdaderos. Nosotros hacemos mundos
verdaderos. Nosotros somos hechos por palabras verdaderas.
En el mundo del poderoso no caben más que los grandes
y sus servidores. En el mundo que queremos nosotros caben
todos.
El mundo que queremos es uno donde quepan muchos mundos.
La Patria que construimos es una donde quepan todos los
pueblos y sus lenguas, que todos los pasos la caminen,
que todos la rían, que la amanezcan todos.
Hablamos la unidad incluso cuando callamos. Bajito y
lloviendo nos hablamos las palabras que encuentran la
unidad que nos abraza en la historia y para desechar el
olvido que nos enfrenta y destruye.
Nuestra palabra, nuestro canto y nuestro grito, es para
que ya no mueran más los muertos. Para que vivan luchamos,
para que vivan cantamos.
Vive la palabra. Vive el Ya basta! Vive la noche que
se hace mañana. Vive nuestro digno caminar junto a los
todos que lloran. Para destruir el reloj de muerte del
poderoso luchamos. Para un nuevo tiempo de vida luchamos.
La flor de la palabra no muere, aunque en silencio caminen
nuestros pasos. En silencio se siembra la palabra. Para
que florezca a gritos se calla. La palabra se hace soldado
para no morirse en el olvido. Para vivir se muere la palabra,
sembrada para siempre en el vientre del mundo. Naciendo
y viviendo nos morimos. Siempre viviremos. Al olvido sólo
regresarán quienes rinden su historia.
Aquí estamos. No nos rendimos. Zapata vive y, a pesar
de todo, la lucha sigue.
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia
General del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
México, enero de 1996