ECUADOR OCTUBRE 2005 

Esta aventura comenzó a gestarse durante la ascensión al pico Sabocos esta pasada primavera. Igor y yo (Tripu) queríamos ir a Suramérica y como sólo teníamos 15 días optamos por Ecuador por ser uno de los más pequeños y tener varios volcanes de más de 5000m.

Después de muchas horas en Internet y consultando varios libros para ver qué hacemos y qué subimos optamos por el Cotopaxi, el segundo monte más alto del país y que es un volcán. También queríamos hacer algo de bici y pasar unos días en la selva para hacernos una idea de qué es eso del Amazonas.

El día seleccionado para la salida fue el 12 de octubre desde Madrid. Igor pasó a recogerme por Pamplona a las 6 de la mañana y nos fuimos bajo un intenso aguacero que nos acompañó todo el viaje. Llegamos y le dejamos el coche a un amigo para que nos lo guardara hasta la vuelta.

El viaje comenzó con problemas ya que al ir a facturar nos dicen que hay overbukin y que nos toca esperar al día siguiente. Después de la mala hostia inicial e insultos correspondientes, nos hacen pasar por una ventanilla en la que nos dan hotel con pensión completa y una suculenta indemnización con la que nos salieron las vacaciones prácticamente gratis. Así que después de todo nos fuimos muy felices y muy cerdos a disfrutar de un día en hotel de 4 estrellas.

Por fin el 13 salimos. Nos enfrentábamos  a sólo 12 horas de avión. Una vez ya en el aire dicen que el avión va a Quito. Al comprar el billete nos habían dicho que solo había plazas ese día para Guayaquil  y resultó que el avión iba  primero a Quito, escala de 2 horas y luego a Guayaquil. Intentamos quedarnos pero las mochilas iban al fondo de la bodega y no las podían sacar. Llegamos a las 7 de la tarde hora local (hay 6 horas de diferencia) y cogimos otro avión para regresar a Quito. Otra media hora más de avión. Era la tercera vez que despegábamos y aterrizábamos el mismo día. Buscamos algo para dormir en la guía (usamos la Lonely planet muy completa e información muy reciente sobre precios, teléfonos, actividades...). Nos fuimos a dormir a un hostal llamado Centro del mundo. Cuando llegamos comimos un poco y a dormir pronto que llevábamos demasiadas horas despiertos. Durante la estancia en este albergue conocimos a gente de medio mundo ( Usa,  Alemania, Suiza,   Bélgica, Australia... Sudáfrica...)

El 14 nos dedicamos a ver la parte vieja de Quito y así comenzar poco a poco con la aclimatación. Quito es una de las capitales más altas del mundo, se encuentra a 2800m. Esta parte de la ciudad es muy bonita repleta de edificios de la época colonial. Por la tarde subimos al Panecillo, una loma redondeada de la que se ve la ciudad en casi toda su extensión. La subida la hicimos en taxi ya que nos habían dicho que los atracos eran muy frecuentes entre los que lo hacían andando.
MOUNTAIN BIKE COTOPATXI-QUILOTOA

 

El 15 y el 16 decidimos hacer mountain bike. Como no teníamos bicis fuimos a una agencia que hacía salidas guiadas  y alquilaban bicicletas. Partimos a las 7 de la mañana con destino al Parque nacional Cotopaxi. Dos horas de coche y por fin llegamos. Aquí hicimos la travesía de la puerta norte a la sur pasando por el parking del Cotopaxi a 4500m. Casi todo el día rodamos por encima de los 3800m por senderos que transcurrían sobre los restos de erupciones anteriores y pasando por algunas ruinas de antiguos asentamientos precolombinos.

 Igor con el Cotopaxi al fondo

De aquí otras 2 horas y media más de coche hasta Quilotoa, un pueblecito a casi 3900m al borde de un cráter en cuyo interior hay una laguna formada por el hielo derretido del glaciar del volcán es su ultima erupción. Pasamos la noche con una familia local en una casa muy sencilla pero muy acogedora.  

Al día siguiente bajamos al interior del cráter hasta el borde de la laguna. El descenso de 300m de desnivel era divertido por arena y ceniza. Luego la vuelta un tanto agónica para subir porque patinabas más de lo que avanzabas.

Laguna de Quilotoa, dentro del cráter de un volcán que sigue activo.

Cuando regresamos al pueblo se estaba celebrando una boda a la que nos invitaron. Las celebraciones duraban 3 días!!! El recorrido de este día era bastante sencillo aunque con excelentes paisajes.
ASCENSION AL RUCU PICHINCHA

El 17 subimos al Rucu Pichincha, que es el monte de Quito, para continuar acostumbrándonos a la altura y por las vistas que tiene sobre la capital. La subida es por senderos

herbosos que nos recordaban a la zona del Saioa en Navarra sólo que a más de 4000m. Subimos con una espesa niebla pero la ascensión merecía la pena.

            Al final una sencilla trepada y en dos horas y media nos dejaba en la cima de 4627m. Sacamos algunas fotos y nos abrigamos para pasar cerca de una hora a esta altura. Por ahora la aclimatación iba en buen camino, evitando grandes esfuerzos y pasando bastante tiempo a gran altura. Al rato de estar en la cumbre apareció un austríaco que también estaba aclimatando para el Cotopaxi. Vuelta a Quito y a media tarde estábamos ya en el hostal.

Al fondo entre la niebla está el Pichincha.

RUMIÑAHUI 4631m

Rumiñahui y laguna de Limpiopungo

Al día siguiente nos levantamos a las 7 de la mañana. A las 7 y media habíamos quedado con Marco, nuestro guía para subir al Cotopaxi. Era un tipo pequeño y flaco que no tenia ninguna pinta de poder subir el mochilón que llevaba, aunque luego resultó ser un verdadero animal cuesta arriba. El plan era ir al Parque del Cotopaxi y subir ese día al Rumiñahui, dormir dentro de la reserva y al día siguiente subir hasta el refugio sin prisa y así a media noche partir hacia la cima.

Llegamos al primer refugio hacia las 10 y almorzamos una sopa bien condimentada. Dejamos todo lo que no íbamos a utilizar en el refugio y partimos hacia la laguna de Limpiopungo desde donde comenzaba la subida al Rumiñahui. El Cotopaxi visto desde aquí y reflejado en la laguna parecía mucho más alto de lo que hasta ahora lo habíamos visto. La subida fuera de sendero en su mayoría transcurría a través del páramo. Atravesamos gran variedad de

especies de plantas endémicas y vimos algún que otro ciervo de páramo, mucho más pequeño de los que estamos acostumbrados a ver. Después rodeábamos el antiguo

cráter, roto por su última erupción. El Rumiñahui es un volcán extinguido. La subida continua por una arista que conduce al pie de la muralla rocosa. Ascendemos penosamente por ceniza y luego por terreno muy descompuesto para llegar a la cima sin gran dificultad. En total sobre dos horas y media. Las nubes que llevaban amenazando un rato comenzaron a descargar una fina lluvia, que pronto se convirtió en una fuerte granizada. Como los truenos se oían cada vez más cerca bajamos rápidamente. La bajada estaba bastante resbaladiza ya que todo se había cubierto de blanco. La lluvia nos acompañó casi hasta el coche. Bajamos rápidamente hasta el refugio y nos pusimos ropa seca.

Los últimos metros de la ascensión.

Cenamos sopa y trucha y para las ocho estábamos en los sacos. La noche fue tranquila a pesar de que un pequeño lobo estuvo un rato arañando la puerta que habíamos dejado abierta.
COTOPATXI 5897m

Al día siguiente nos levantamos sin prisa y preparamos la mochila con todo lo necesario para la ascensión. Aquí tienen un concepto diferente de lo que hay que subirse al monte para comer. Nosotros acostumbrados a nuestras dietas minimalistas a base de pasta en sobre gallina blanca flipamos cuando Marco empezó a darnos botes de cristal de mermelada, cola cao, café, azúcar, bastante fruta, más botes de cristal... La mochila que hasta ahora tenía un peso razonable y estaba medio llena pasó a cerrar justamente y a pesar bastante.

La escalera para superar la última grieta situada por encima de 5800m.

Hacia la una comenzamos el corto ascenso de unos 350m de desnivel que había entre el parking y el refugio José Ribas situado a una altitud de 4800m!!! Íbamos a pasar la siguiente noche a la misma altura que la cumbre del Mont Blanc. En poco más de media hora llegamos, deshicimos las mochilas y bajamos a comer. A la tarde comenzó a nevar.

A la tarde fuimos un rato al glaciar para que el guía nos viese como andábamos con los crampones y el piolet. Como vio que nos desenvolvíamos bien nos fuimos a los seracs a hacer un poco el tonto. En la última subida por una grieta un poco extraplomada a Igor se le escapó el piolet y cayo unos 4 ó 5 metros torciéndose un tobillo. Después de un rato con mucho dolor regresamos al refugio. Todos estábamos preocupados si podría subir al día siguiente ya que tenia el tobillo bastante inflamado. A la tarde apareció el austríaco con el que habíamos estado en la cumbre del Pichincha. Cenamos y para las 6 estábamos en el saco. A las 12 sonó el despertador. A Igor parecía que el ibuprofeno le había hecho efecto aunque al bajar las escaleras para desayunar un agudo pinchazo le recordó su lesión. Le vendamos el pie. La subida transcurría unos 45 minutos por piedras y decidió que iba a probar hasta el comienzo del glaciar para ver si  al calentarse subía con más comodidad.

oSobre la una comenzamos a subir. Unas 15 lucecitas dde frontales iban por delante nuestra. La temperatura eestaba alrededor de los -10º C. El principio era un incómodo sendero zigzagueante hasta que alcanzamos elel glaciar. Paramos para beber algo y ponernos los crcrampones. Entramos al glaciar cubierto de hielo dduro. Tras una primera parte bastante cómoda y alalguna pequeña grieta que saltamos sin dificultad, lllllegamos a una gran diagonal de unos 40º bastante incómoda ya que el camino transitaba entre agujas de hihielo y apenas tenia 50cm de ancho. Bastante gente ssse dio la vuelta.

Saltamos una grieta bastante ancha y muy profunda y rodeamos algunas más y en unas 3 horas llegamos a la arista. Aquí el viento era más fuerte. Igor subía sin protestar y progresábamos a buen ritmo. Después de un largo trecho por la arista

llegamos a la base de la pared rocosa de Yanasacha a unos 5700m. Para superarla se rodea por la derecha. Aquí la pendiente vuelve a incrementarse hasta unos 45º para terminar en un corredor helado de unos 20m de 80º. Este desemboca en una gran grieta que se salva con dos escaleras, la primera horizontal y la segunda vertical. Desde aquí otra pala de 45-50º en la que la altura ya nos pasa factura y que nos conduce hasta la parte más elevada del cráter. Además de la altura ya de por si elevada, aquí sus efectos

se notan más debido al abombamiento de la tierra en el ecuador con lo que la presión de oxígeno es menor (de echo el Chimborazo, el más alto de Ecuador es el monte más alto desde el centro de la tierra). En los últimos metros de la ascensión  un ligero aroma a azufre nos da la bienvenida. Eran las 6 y comenzaba a amanecer. ¡¡¡¡  NUEVO TECHO BMT A 5897m!!!!!!también es el volcán activo más alto del mundo. Las vistas eran increíbles, destacando todos los nevados sobre un espeso mar de nubes. Tras la felicitaciones correspondientes, algo de

bebida y unas cuantas fotos comenzamos el descenso. El cansancio se hacía notar y el tobillo de Igor comenzó a fallar. Despacio y con unos cuantos descansos llegamos al refugio hacia las 9 y media de la mañana. Comimos, recogimos el material y bajo una fina lluvia bajamos al coche. Luego muchos kilómetros de pista hasta la panamerican. Aquí nos despedimos de Marco al que le dimos algunas medicinas para su madre.

BAÑOS

Ahora tocaba coger el autobús con dirección a Baños de Ambato haciendo autostop. Iban pasando a saco pero ninguno iba a donde queríamos. Después de 20 min

de espera vimos que se acercaba y nos pusimos a gesticular para que parase. Debido a la gran velocidad que llevaba paró unos 300 metros más adelante en el arcén de la autopista.

Llegamos a Baños en unas 3 horas. Pasamos la tarde recorriendo la ciudad y viendo sus grandes cascadas.

Al día siguiente alquilamos bicis con la intención de ir hasta Puyo, ya considerado selva. La distancia entre ambas ciudades es de unos 60 Km y transcurre por

un valle conocido como la avenida de las cascadas. Nos habían recomendado hacerla en bici ya que así se aprecia mejor el cambio de paisaje y vegetación andina a la amazónica. El camino, a veces asfaltado y otras no, sigue el curso del río Pastaza, que desemboca en el Amazonas 1000Km rió abajo. Vamos pasando por unas cuantas cascadas de gran belleza. En uno de los puentes

había gente haciendo puenting. No me lo pienso dos veces y le pregunto al encargado si puedo saltar. Compruebo que las cuerdas y arneses están en buen estado y salto.

Seguimos avanzando hasta una cascada conocida como Pailon del diablo que nos dicen que está entre las 10 mejores del mundo. Bajamos hasta un mirador cercano. La fuerza del agua era bestial. Continuamos por una carretera rompepiernas y a la tarde llegamos a Puyo donde comimos y tomamos el autobús de línea hasta Baños.

EL ORIENTE (LA SELVA)

Después de buscar en prácticamente todas la agencias que ofrecían salidas a la selva, optamos por una con la que la estancia era en una comunidad indígena. El resto te llevaba a un complejo turístico en el borde que no era lo que queríamos. Quedamos temprano con nuestro guía y nos dio botas de goma, mosquiteras, ponchos y dos cajas de comida. Partimos para estar durante 3 días viviendo del bosque. Nos montamos en un pick up que nos llevó hasta Puyo por la carretera y luego 2 horas más por un precario camino usado para la extracción de madera. Después una corta caminata hasta la casa de la familia con la que íbamos a convivir.

El tercer día descendimos 2 horas por el río en canoa para luego salir a una pista bastante transitada donde cogimos un transporte para regresar a Baños. Cansados pero muy satisfechos por la experiencia nos fuimos a la cama sabiendo que al día siguiente tocaba regresar a casa.

Nos dedicamos a recorrer los alrededores usando una canoa o andando a través de la espesa vegetación con la ayuda de un machete. Vimos serpientes, nidos de tarántulas, árboles enormes... Hicimos salidas nocturnas para ver la actividad que hay en ausencia de luz, aprendimos a usar una

cerbatana, saltamos al río con lianas como Tarzán... No teníamos electricidad y todo lo sacaban de la selva. Todos los días llovía, pero pronto salía el sol.

El viaje de regreso fue una auténtica paliza. 7 horas de autobús hasta Guayaquil. 4 horas  de espera en el aeropuerto. 12 horas de avión. Casi una hora de metro y otras tres horas y pico de coche hasta Pamplona. En total casi un día y medio de viaje continuo. Y por ahora esto es todo hasta nuestra próxima aventura que probablemente sea blanca con unos eskis tochos bajo nuestros pies.

 

                                                           Tripu

1 1