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"Los que no estamos
vendados, de acá no salimos"
Un
testigo recordó lo que su cuñado desaparecido le dijo en el
centro clandestino al que fue llevado junto a su familia. Se
trató de un múltiple secuestro ocurrido en Témperley.
También declaró el hermano de un obrero desaparecido de SAIAR.
Por Francisco Martínez (Secretaría de Prensa)

Laura Macek dibuja un plano
del lugar en el que estuvo secuestrada ella y su familia;
atrás mira su cuñado, Jorge Aranda. (Foto: FM) |
LA PLATA.-
La Cámara Federal recibió hoy el testimonio de tres familiares
del desaparecido Rodolfo Víctor Macek, quienes fueron
secuestrados junto a él la noche del 21 de julio de 1977 en la
localidad de Témperley, en el Gran Buenos Aires.
Laura Cristina y Silvia Isabel Macek -hermanas de Rodolfo- y Jorge
Aranda -cuñado- relataron que toda la familia fue secuestrada de
su casa por un grupo de represores que estaban vestidos de civil y
con ropa de fajina del Ejército. El secuestro también incluyó a
la madre de los hermanos Macek, ya fallecida.
Todos fueron llevados a un lugar que podría ser el centro
clandestino "El Vesubio", en Camino de Cintura y Avenida
Ricchieri, La Matanza. Treinta horas después, los represores
liberaron a toda la familia menos a Rodolfo.
"Revisaron la casa como ellos quisieron y se llevaron todo lo
que quisieron. Robaron hasta cosas insólitas, como la pasta de
dientes", recordó Laura Macek, quien declaró en
primer término.
Los integrantes del Grupo de Tareas decían que buscaban a un tal
"Willy", amigo de Rodolfo, quien era el abogado
Guillermo Ricny (desaparecido). "En la presión psicológica,
decían entre ellos: '¿Los matamos o no los matamos? '",
dijo, a su turno, Jorge Aranda. Su esposa, Silvia Macek, que
estaba con un embarazo avanzado cuando fue detenida ilegalmente,
recordó que pudo ver a uno de los represores: "Él estaba
revolviendo las cosas del bebé y me ordenó que me tapara con la
frazada".
En varios autos y camionetas los llevaron a un centro clandestino.
Por las descripciones, podría tratarse de "El Vesubio":
Silvia Macek, a quien en un momento se le bajó la venda, divisó
un chalet y percibió una bajada cuando el automóvil entraba al
lugar.
No obstante, algunos detalles mencionados por los testigos -zona
urbana, voces de niños- pusieron en duda la cuestión. De hecho,
el tema fue motivo de un amplio intercambio de opiniones entre los
jueces, el fiscal y los abogados de los organismos de Derechos
Humanos, sin que se llegue a una conclusión certera.
Laura Macek dijo que escuchó "gritos, tiros y llantos"
y que en un momento sintió "voces de mujeres" que no
estaban secuestradas y que parecían estar en una reunión de
amigos en el centro clandestino.
También señaló que escuchó que armaban una boleta de Prode, y
que mientres ella estaba secuestrada un grupo de militares de
uniforme fue a su lugar de trabajo, una agencia de lotería, a
entregar una boleta de ese juego de azar.
Sobre las condiciones de detención, Aranda señaló que
"estuvimos atados y vendados hasta el momento de la liberación".
Pero Rodolfo Macek no llevaba venda y Aranda recordó el momento
en que su cuñado le transmitió la impresión de que no sería
liberado: "Los que no estamos vendados, de acá no salimos;
cuidá a la familia", le dijo.
Incluso Rodolfo fue el único de la familia que fue torturado.
"Yo lo vi a mi hermano, porque se me salía la venda. Me dijo
que a mí no me iba a pasar nada. Lo torturaron con picana, venía
todo colorado", expresó Silvia Macek.
Aranda dijo que los secuestrados estaban identificados: "Nos
hacían una marca en la espalda. Entonces, cuando había cambio de
guardia nos miraban y decían «éste sí y éste no». Se los
llevaban y volvían destrozados", declaró.
El ex detenido recordó que el momento de la liberación fue
"traumático". Pusieron a varios secuestrados en dos
filas y a él lo hicieron cambiar de lugar varias veces.
Finalmente, cargaron a toda la familia y a otros detenidos en una
camioneta.
"En el camino decían que tenían a una persona que 'andaba
en algo'. En un momento, la camioneta se detuvo y bajaron a una
chica. Se escucharon disparos pero nunca supimos qué pasó. Al
rato nos bajaron en un descampado y pensé que nos iban a
ejecutar", expresó Aranda, antes de quebrarse en llanto.
Fuera de la audiencia, Laura Macek recordó que cuando fue a hacer
la denuncia de lo que había pasado en la comisaría de Témperley
se encontró con uno de los secuestradores. Los jueces reabrieron
la audiencia y la hermana del desaparecido precisó: "Era un
hombre petiso, canoso, de bigotes. Tenía un gorrito de lana con
pompón. Él se dio cuenta que lo reconocí".
Los testigos recordaron que la misma noche del secuestro, esa
comisaría habría dado "zona liberada" para que
actuaran los represores. Laura Macek enfatizó que hubo una
"matanza" de personas en el puente de ferrocarril de esa
localidad.
Y Silvia Macek denunció que cuando declaró en una comisaría por
una causa abierta en los tribunales de Lomas de Zamora, un oficial
de policía le dijo que no hablara sobre la persona que había
visto en su casa revolviendo las cosas del bebé, "porque te
puede pasar algo".
Jorge Aranda, en un momento de su declaración, le dijo a los
jueces que no podía recordar algunos detalles: "Si ustedes
lo hubieran preguntado en su momento, hubiese sido menos difícil
recordar", criticó.
Desaparecido de SAIAR
"Creo que la fábrica no era ajena (a las desapariciones),
puesto que esa noche son tres los obreros secuestrados". Con
esta frase, el hermano del desaparecido operario de SAIAR Héctor
Alberto Pérez, definió lo que cree fueron los motivos del
secuestro.
Luis Angel Pérez declaró que su hermano fue secuestrado en la
casa de sus padres, a las 23.30 del 29 de noviembre de 1976.
"Mis padres no estaban. Los vecinos dijeron que llevaban
armas largas y que les ordenaron apagar las luces de sus casas.
Partieron la puerta de su casa y se lo llevaron encapuchado",
declaró.
El hermano del desaparecido recordó que el 12 de diciembre de ese
año, una persona que dijo llamarse Nicolás señaló que tenía
un primo que estuvo secuestrado con Héctor Pérez, con Juan
Carlos Carrizo y Luis Jaramillo, también obreros de SAIAR
secuestrados la misma noche.
"Mi padre tiene la impresión de que ese Nicolás era el
propio liberado", declaró Pérez. Y agregó: "En 1977
aparece el propio Carrizo y dice que supone que estuvo con ellos
en la Brigada de Avellaneda. Él suponía que Jaramillo y mi
hermano iban a ser liberados también".
Carrizo fue citado para declarar hoy ante el Tribunal, pero no se
pudo encontrar su domicilio. Se cree que vive en Mar del Plata
aunque en el padrón electoral hay tres personas con ese nombre y
ninguna resultó ser él.
Luis Pérez señaló también que la familia recibió una carta,
presuntamente firmada por su hermano, en la que decía que estaba
en "Serrana Chica", por el penal de Sierra Chica.
"La letra no era de mi hermano y la firma tampoco. Cosas muy
raras han sucedido siempre", afirmó. Entre otras cosas,
llamados
telefónicos en los que alguien les decía que "iba a
aparecer".
La familia también se contactó con el secretario del Vicario
castrense, Monseñor Emilio Graselli. El juez Schiffrin leyó hoy
la tarjeta correspondiente a Héctor Pérez que estaba en el
fichero secuestrado por la Cámara.
Allí, el religioso indicó que fue visitado el 3 de marzo de
1977. Después, hizo dos inscripciones: "S/D", que el
juez identificó como "sin datos", y "N/O",
que no se sabe qué significa aún cuando Graselli fue citado hace
dos años para que explicara esas anotaciones.
"A mí me dio la impresión de que sacaba más datos de los
que daba. Pedía todas las circunstancias del hecho. Cuando le di
las de mi hermano, dijo: 'Es la bonaerense con el Ejército'",
recordó el testigo.
En la Conadep, un familiar de Pérez declaró que Graselli dijo
"tener noticias y conocer el lugar donde estaba Héctor
Alberto, pero no podía decirnos el lugar por razones de seguridad
personal".
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