La dictadura le llevó a sus dos
hijos
Julio César Poce hizo casi 300 gestiones para
hallar a uno de ellos. Los jóvenes eran militantes universitarios. Y
desaparecieron luego de ser amenazados por la CNU. También declaró una ex
carcelera y un ex detenido que estudiaba para ser policía.
Por Lucas Miguel y Francisco Martínez (especial para APDH La
Plata)
LA PLATA.- Un hombre al que la dictadura le arrancó
a sus dos únicos hijos declaró ayer ante la Cámara Federal de La Plata y contó
todas las gestiones que hizo para hallarlos.
Julio César Poce es el padre de Julio Gerardo y
Ricardo César, quienes fueron víctimas de la represión ilegal durante la última
dictadura.
Julio (h) cursaba el cuarto año de
medicina en la Universidad Nacional de La Plata en 1976, cuando fue amenazado de
muerte por la Concentración Nacional Universitaria (CNU), un grupo de
ultraderecha responsable de varios secuestros antes y durante la dictadura.
Julio era el líder de uno de los partidos políticos de la facultad.
El 22 de marzo de ese año, dos días antes del
golpe de Estado, se casó y se fue a vivir a Buenos Aires para alejarse de las
amenazas. Allí comenzó a trabajar y vivió tranquilamente hasta la madrugada
del 19 de octubre. “Un grupo de militares, civiles y policías rodearon la
manzana y entraron a tiros en su casa”, contó su padre ante el Tribunal. Y
agregó: “Él fue herido cuando trataba de escapar; lo sacaron con su esposa,
Graciela Pernas, y los metieron en el baúl de un auto”.
Poce aclaró a la Cámara que su testimonio se
desprende de los dichos de varios vecinos que vieron el episodio. “Una vecina
me dijo que (los secuestradores) entraron a su casa y también se llevaron a su
hijo, que volvió golpeado rato más tarde”, afirmó el testigo.
Después del secuestro de Julio, Poce sólo
logró averiguar que su hijo había pasado por los centros clandestinos de
detención “El Banco” y “Pozo de Banfield” a través del testimonio de
ex detenidos que los vieron en esos lugares. Una ex prisionera le relató a Poce
que vio cuando su hijo y su nuera llegaron a “El Banco” y le comentó que
Julio tenía una herida en el muslo, que los torturaron a ambos, y que dos días
más tarde se los llevaron de allí.
En la desesperación por encontrar a su hijo
desaparecido, Poce presentó varios hábeas corpus en distintos juzgados, que
fueron contestados en forma negativa. También se entrevistó con distintos
funcionarios nacionales e internacionales, con organizaciones de derechos
humanos y, finalmente, con militares. “Por este caso hice casi 300
gestiones”, contó.
Poce se
reunió con el coronel Ferro en la sede del Primer Cuerpo del Ejército.
"Yo he visto varias películas sobre los nazis y eso era el comando
de las SS", relató.
Tanto golpeó puertas que lo
atendió el subsecretario del ministerio del Interior, Ruiz Palacios, quien al
escuchar su historia lo contactó con el coronel Ferro, jefe del Primer Cuerpo
del Ejército con asiento en Palermo y a cargo de varios centros clandestinos de
detención, según afirmó el testigo.
Poce se reunió con Ferro en la
sede del Primer Cuerpo. “Yo he visto varias películas sobre los nazis y eso
era el comando de las SS”, relató durante la audiencia. Dijo además que al
ingresar “había que dejar toda la documentación” y que mientras esperaba
que lo atendieran vio desfilar “policías federales, provinciales, civiles,
marinos y gente con peluca”.
Ferro lo atendió después de
haber esperado media hora. “Llegó con una ametralladora, que puso sobre la
mesa”, sostuvo Poce. El coronel no le dio datos y lo hizo volver en dos
ocasiones más, que también fueron en vano. Nunca más supo de su hijo Julio ni
de Graciela, su nuera.
Por otra parte, Ricardo César
Poce estudiaba en 1976 en la Facultad de Ciencias Naturales de la UNLP, donde
militaba en una agrupación. Y también fue amenazado por la CNU. Por eso decidió
ir a vivir junto a su esposa a Berazategui. Allí comenzó a trabajar en una fábrica
y, en poco tiempo, “se transformó en un líder sindical, lo que le costó su
desaparición”, relató Poce.
El 9 de diciembre de 1978 la
esposa de Ricardo visitó a Julio Poce (padre) en su casa para avisarle que su
hijo había salido temprano y no había vuelto a casa. En ese momento Poce se
dio cuenta de que Ricardo había sido secuestrado.
Tiempo después, cuando hizo la
denuncia ante Amnistía Internacional, se enteró que dos testigos, que habían
declarado en ese organismo, dijeron haber visto el momento en que secuestraron a
Ricardo. Según los testimonios, Ricardo se dirigía a la estación ferroviaria
de Ezpeleta cuando fue cercado por un grupo de tareas. Ante el inminente
secuestro, el hijo de Poce se echó a correr y lo balearon por la espalda; luego
lo cargaron en un automóvil y lo llevaron al centro clandestino de detención
“El Olimpo”.
Poce pudo averiguar que el oficial
que comandó el grupo de tareas que asesinó a su hijo tenía como apodo
“Alacrán” y se apellidaba Sifomódica. Era subcomisario y en 1996 prestaba
funciones en el Centro de Atención a la Víctima, de la Policía Federal. Este
hecho tomó relevancia y Sifomódica fue dado de baja.
Por el caso de Ricardo, Poce también
hizo varias presentaciones de hábeas corpus en distintos
juzgados, todos con resultado negativo. Uno de los tantos pedidos de eximición
de prisión los hizo en el juzgado federal Nº 2, a cargo del juez Leopoldo
Russo, quien le obligó “a pagar aranceles”, según contó Poce.
Declaró una carcelera
En la jornada de ayer también
declaró Argentina Inocencia Guzmán, quien se desempeñó en el Servicio
Penitenciario de la Provincia de Buenos Aires desde 1976 hasta 1981. En este período
cumplió funciones, bajo el cargo de sargento, en la Unidad Penal Nº8 de Olmos.
Guzmán fue citada a declarar en
la causa en la que se investiga el paradero de María Claudia Falcone, víctima
de La Noche de los Lápices.
La ex sargento tuvo contactos
comerciales con Francisco Fanjul (padre) durante la dictadura y éste le contó
que su hijo Fernando había desaparecido. Asimismo, le preguntó si sabía del
destino de Falcone.
Ayer, ante la Cámara, Guzmán dijo no recordar que Fanjul le hubiera preguntado
por la desaparecida.
Argentina Guzmán afirmó que en la Cárcel de
Mujeres de Olmos había un pabellón especial para presos políticos.
La testigo, quien se encargaba de
“abrir y cerrar la reja” —según contó— afirmó que en la cárcel había
un pabellón especial para presos políticos. También sostuvo que las detenidas
embarazadas daban a luz ahí mismo y que eran atendidas por los médicos del
Servicio Penitenciario.
Consultada por si conocía los
nombres de algunos médicos, la testigo dijo que no. Pero cometió un furcio:
recordó el apellido “Delgadillo” y después se corrigió al decir “Del
Castillo, un matrimonio que fue acribillado en la puerta del penal”.
Cabe recordar que Delgadillo fue
la partera que atendió a la madre de los mellizos Reggiardo-Tolosa, quienes
fueron apropiados por Samuel Miara. Delgadillo desapareció junto a su marido,
luego que denunciara el parto (ocurrido en la cárcel en la que trabajaba Guzmán)
ante el arzobispo de La Plata, Monseñor Antonio José Plaza.
Secuestrado en la Escuela de
Policía
También declaró en calidad de
testigo Guillermo Cano, por la desaparición de Norberto Rodas, un albañil que
fue secuestrado en La Plata el 30 de octubre de 1976. Canon dijo que conocía a
Rodas, pero no supo informar cómo desapareció. “En el barrio decían que se
lo había llevado la Policía”, afirmó Cano ante el Tribunal.
El testigo relató que él también
fue detenido en forma ilegal. Dijo que un grupo de personas de civil lo secuestró
en el interior de la Escuela de Suboficiales de la Policía de la Provincia
“Juan Vucetich”, en donde estudiaba.
Cano señaló que lo llevaron
encapuchado a un lugar que no pudo precisar, en donde permaneció detenido
alrededor de cien días. El testigo contó que desde su lugar de detención
escuchaba campanadas, por lo que habría estado secuestrado en la comisaría 5º
de La Plata, ubicada a pocos metros de la iglesia del Seminario Mayor. Y expresó
que “todos las noches se escuchaban tiros, ruidos de armas y de autos”.
Tampoco pudo precisar la fecha de
su detención, pero ante una pregunta de un abogado de la APDH La Plata, afirmó
que fue meses después de la detención de Norberto Rodas, “en el verano” de
1977.
En cautiverio, Cano fue golpeado y preguntado acerca de “si había entrado a
la Escuela de Policía para identificar policías y luego matarlos”.
El testigo manifestó que fue
liberado gracias a las gestiones que realizó su padre, quien era un efectivo
policial, que habló, entre otras personas, con el Jefe de la Policía y con el
capellán del Ejército en esa época, un sacerdote de apellido Stolfi.
No hubo careo
Por otro lado, no se realizó el
careo previsto entre los ex médicos de la Dirección de Sanidad de la Policía
de la Provincia Néstor De Tomas y José Albisu. Los dos estaban citados a raíz
de una controversia entre sus declaraciones, por el destino de los libros de
partes Médico-legales que busca la Cámara Federal de La Plata.
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