Manuel Reiné Jiménez nace en Tarifa el 7 de marzo de 1933 en la popular calle de San Mateo. Sus primeros pasos como pintor fueron los propios de cualquier autodidacta: algunos retratos, copias de los grandes maestros,...

En 1952 animado y orientado por varios amigos se marcha a Madrid y simultaneando el servicio militar con los estudios de dibujo, color, modelado y talla en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, contando con una beca del Ayuntamiento de Tarifa.

En 1957 obtiene el título de Profesor de Dibujo por la Escuela Superior de Bellas Artes San Fernando con el premio extraordinario de colorido. Este mismo año logra el primer premio con medalla de oro en la exposición de Pintura del Casino de Algeciras.

Los premios y las exposiciones continúan sin cesar: 1958 primer premio de óleos y dibujo en la exposición provincial de arte de Cádiz. En 1960 monta su primera exposición individual en la Biblioteca Municipal de Cádiz. En 1965 marcha a Suecia donde realiza retratos, composiciones y cerámicas. Después vendrían sus muestrarios en la Sala Hamelin de París.

En 1971 expone en el Hotel Las Pirámides de Fuengirola. En 1972 en el Hotel Alarde de Algeciras y en 1973 en el Ateneo de Sevilla. En el año 1977 inauguró su exposición en la galería Carteya de Algeciras con 25 pinturas entre óleos y dibujos y cuatro pequeñas esculturas.

A principio de los años ochenta vuelve a afincarse en su ciudad natal, como Catedrático de Dibujo en el Instituto de Enseñanza Media, lo que no le impide seguir con su actividad artística. Sus obras se encuentran influidas por el ambiente tarifeño, sus calles, el colorido de su agitado mar o lo variado de su campiña son temas recurrentes en esta época del artista. En esta etapa destaca su creación escultórica con monumentos que han enriquecido el paisaje urbano de Tarifa: el Guzmán el Bueno, Sancho IV el Bravo y el Pescador. En la actualidad y sin dejar la pintura tiene diversos proyectos escultóricos en mente.

Su excelente calidad humana, reconocida por sus paisanos y todos los que le conocen, es su más acentuado rasgo personal. Su devoción y cariño a la tierra que le vio nacer y su predisposición a todo lo que signifique su embellecimiento fue valorado por el Ayuntamiento de Tarifa para concederle el título de Hijo Predilecto de la ciudad y hace algunas semanas le fue dedicada una calle rotulada como "Pintor Manuel Reiné".

Sus colores predilectos son muy pocos, destacando los primarios, más el blanco, negro, carmín y la tierra roja. Le ilusiona ir pintando muchas cosas a la vez, por lo que no es raro ver su estudio siempre lleno de obras empezadas, esperando el último y definitivo retoque.

Respecto a los maestros que le han influido él mismo manifiesta que desde las primeras visitas al Museo del Prado encontró una serie de caminos a seguir. En cada momento hubo un artista determinado que "le dio la mano": Velázquez le dijo como construir una cabeza o unas manos, Rembrant le llevó a la contemplación de su humana atmósfera y Goya le terminó de señalar cuanto deseaba conocer sobre los magistrales expresionismos de su última época. Pero prefiere profundizar en las personas y las cosas que le rodean, porque le dicen tanto o más que los grandes maestros.

(Sacado del libro no publicado "Tarifa" de Juan Pedro Rodríguez Sánchez)

Seguir adelante

 Volver a página principal

 

 

1

1