Las ciudades pueden ser a veces selvas de hormigón deshumanizadas en las que una persona puede sentirse completamente sola a pesar de estar rodeada de mucha gente. En esta sociedad tan competitiva corremos el riesgo de perder nuestra esencia humana sinó tenemos unos valores sólidos. Esta falta de valores ocasiona una respuesta agresiva hacia los demas que se palpa en las carreteras, en el futbol, ect.... Rosseau decía que el hombre es bueno por naturaleza y que es la sociedad la que lo corrompe, puede que estuviera en lo cierto... A diferencia de la ciudad, en el campo cualquier desconocido es hasta que no se demuestre lo contrario un amigo, alguien que puede ayudarte en caso de necesidad. La solidaridad entre los hombres aumenta con la conciencia de que ante la Naturaleza todos somos de la misma especie animal, de una especie animal social. Por ejemplo, en la montaña es normal que las personas se saluden a pesar de no conocerse, es un mutuo "cuenta conmigo si tienes algún problema". Será por todo ello por lo que grupos como los scouts o escoltas -que tratan de enseñar a vivir een sociedad- realizan sus actividades en la montaña.Las excursiones contribuyen a conocer la Naturaleza, y por lo tanto a respetarla. El excursionista es el ecologista número uno, ya que es el primer interesado en que haya árboles, en que las fuentes naturales no esten contaminadas, o en que los bosques esten limpios de porquerias. Por muy cómoda que sea la vida en la ciudad, el hombre de ciudad mantiene esa necesidad de armonía con la Naturaleza -al igual que el gato más doméstico no pierde nunca el instinto de cazar ratones- que no puede sustituirse por sucedaneos, ni siquiera por limpiasuelos que huelan a pino, o un dentrífico que proporione un "frescor natural". A veces en la montaña hay que renunciar temporalmente a algunas de las comodidades a las que estamos aconstumbrados -como tener un grifo de agua corriente siempre disponible, nuestra cama, o la comida de casa- pero la recompensa siempre merece la pena, la sensación de libertad, la convivencia con los amigos, el desconectar de la rutina diaria, ect..... , pero sobretodo el contacto con la Naturaleza, el contacto con lo "auténtico".
El excursionismo y la cultura estan ligados, no solo por ser la Naturaleza una fuente de conocimientos en si misma - flora, fauna, geología, geografía-, sinó que además en nuestro montañoso país abundan los parajes tan emblemáticos como Montserrat, los recorrido por el Camino de Santiago, Covadonga .... , lugares que han dejado una huella indiscutible en nuestra historia. Los interesados en la arquitectura pueden encontrar construcciones como ermitas, iglesias, puentes, castillos... que han resistido al paso de los siglos. En la literatura encontramos que las montañas han servido de inspiración a escritores como Antonio Machado -"Campos de Castilla"- , Becquer -"El Monte de las Animas"-, o Verdaguer -"Montserrat" y "El Canigó"- entre otros. En nuestras salidas usamos una media de dos carretes fotográficos por excursión, datoorientativo para los aficionados a la fotografía o a la pintura que pueden encontrar en la montaña innumerables paraisos perdidos donde poder explayarse.
En el terreno deportivo, la montaña ofrece un amplio abanico de posibilidades para todos los gustos y capacidades físicas: senderismo, mountain-bike, rappel, tirolina, escalada, barranquismo, espeleologia, montar a caballo, ect.... El senderismo, por ejemplo, es un deporte que se puede practicar a cualquier edad -en la tradicional marcha nocturna Badia-Montserrat que la AJEB organiza todos los años es habitual la participación de padres con sus hijos- eligiendo eso si un recorrido acorde a nuestras capacidades. La sensación que se experimenta al llegar a la cima de una montaña tras una dura subida no es comparable a ninguna de las que se pueda experimentar en un gimnasio. No hay camino que no pueda ser recorrido con voluntad, y un humilde paso tras otro.... como la vida misma.
Personalmente guardo recuerdos inolvidables de las salidas a la montaña con mis amigos del KMJ (orígen del actual grupo excursionista de Badia) cuando siete años atrás un grupo de estudiantes de B.U.P de Badia comenzamos a salir a la montaña, sin mucha experiencia ni material adecuado, pero con el entusiasmo propio de aquella edad. Aprovechabamos cualquier ocasión para salir a la montaña, sin importarrnos donde dormir, la dureza del camino o las bajas temperaturas. La colaboración dentro del grupo era total, compartíamos la comida y la bebida, nos turnabamos para llevar los útiles de uso colectivo -tiendas de campaña, "camping-gas", radiocasete, ect...- y nos repartiamos las tareas -como buscar leña, o ir al pueblo a comprar-. Creo que estas vivencias marcaron nuestras vidas de forma muy positiva, inculcandonos unos valores y creando entre nosotros un fuerte vínculo. La montaña nos enseño que cuando hace frio la función primordial de la ropa es la de abrigarnos, y no la de etiquetar a las personas, que a veces son las cosas sencillas las que dan sentido a la vida -como una conversación junto a un fuego con los amigos, disfrutar de una noche estrellada en verano, ect....-, y que la convivencia requiere de comprensión y tolerancia hacia los demás.
KMJ Ad Infinitum
A.J.E.B