Como caída del Cielo
Con mi mente adaptándose a una nueva forma
de plantear mi vida, y ya que yo andaba por Brasil, y se venía a
la Argentina una chica brasileña muy especial para mí, empecé
a pensar en ella y en las piedras de su país, con lo cual tuve idea
de llevarle un sobre con información cuando viniera.
Va transcurriendo la primavera. Hace poco que puse
mi atención en ella. En anteriores años, me venía
siendo indiferente. No tengo ídolos, no se me mueve un pelo si estoy
frente a un personaje famoso, porque en estos años he aprendido
a verlos como personas iguales a mí, y a verme como igual a cualquiera,
tal como lo he leído hace tiempo: "no eres más que una planta
ni menos que nadie". Pero algo me pasa con ella; algo que no me pasa con
ningún famoso, y no sé si será por su fama, o si hay
algo que está más allá. Soy un potencial fan de ella,
cosa que deberé evitar, conforme a mis principios por los cuales
no hay que seguir a nadie, ni permitir que a uno lo sigan. Siento algo
por ella, me resulta simpática y agradable. La gente se ríe
cuando, hablando de esta chica, digo que la amo. Es que parece de esos
amores que quedan en el que ama, y no llegan a la
persona amada, y que si acaso llegaran, no la conmoverían lo más
mínimo. Por lo tanto, la gente tiene derecho a reírse de
mi "tonto enamoramiento". Más aún, considerando que de alguna
manera, todo enamoramiento es tonto.
Termina el 90, y es mes de diciembre, día
20, en Buenos Aires. Hace una semana compré Ami, el niño
de las estrellas, y ahora estoy esperando a una estrella de los niños.
Encontraré, tiempo después, la relación entre ambas
cosas. Promedia la tarde, y estoy en el Teatro Broadway. Ella está
por llegar. Será su primer show en la Argentina. Yo no sabía
que el show era hoy, y justo paso por la esquina en la hora de la función,
y veo su nombre en un cartel. Veo una cola de gente y creo que están
para comprar entrada. Pero están entrando. Las entradas eran gratis
y ya se habían repartido en Telefé, agotándose hace
días. Alguien que me ve preguntando por entradas, me
ofrece venderme una entrada, y... ya estoy adentro. Menos mal que el tipo
estaba justo al lado mío para escucharme, y no unos metros más
lejos, o me quedaba afuera.
Lo veo a Jorge Rial, el novato integrante del equipo
de Lucho Avilés. No veo otras caras conocidas; la conferencia de
prensa en el Sheraton los debe haber tenido a todos allá. Menos
mal que cuando ya iba para allá, me arrepentí, pensé
que me quedaba afuera, y me volví. Si no, no habría pasado
por acá de "casualidad", y ni me enteraba de que esto era justo
hoy y ahora. Nos mandan a todos a la sala para despejar el hall,
pero me busco un pretexto y me quedo; me compro un jugo en el quiosquito
y hago tiempo hasta que ella aparezca. Me quedo en un costado tomando el
jugo, esperando el momento. Ella está por entrar. Atraviesa una
multitud agolpada en la calle, e ingresa al teatro. Ya todos esperan en
las butacas, así que soy uno de los poquitos que esperamos en el
hall; algunos fotógrafos, gente de la casa, y un par de curiosos
como yo. La princesa pasa frente a mí, radiantes sus cabellos dorados
y celestial su blanco vestuario que, con una minifalda y sus características
botas, la asemeja a una muñeca de un metro noventa, tacos incluídos.
Mudo de admiración, y de respeto, me guardo las ganas de gritarle
mi adoración. Al cielo se le debe haber caído un pedazo a
la Tierra; un pedazo que allá debería ser un ángel,
y que al venir acá tomó un cuerpo de ángel, y hasta
se viste de manera angelical.
Entro en la sala. No hay lugar adelante de todo.
Empiezo a buscar alguna ubicación en otro sector. Termino en uno
de los palcos allá arriba y a un costado del escenario, junto a
un reflector. Para lo que hubiera querido, pésima ubicación;
para mis posibilidades como están dadas, mejor lugar, imposible.
Estoy de pie, solo, y la luz me hace visible. Ella aparece en el escenario,
mira hacia mi rincón escondido, desde tanto y tan poco como unos
diez metros de distancia, y me sonríe saludándome con la
mano en alto. La saludo con mis dos puños en alto agitándose
en señal de alegría. No me explico por qué justo a
mí. También a la nena que está al lado mío,
y a alguno que otro privilegiado. Comienza el show.
Algo mágico
Ella baila, canta, divierte, pero también
enseña: pasar "energía" con la mano arriba (Chindolelé),
la importancia de los sueños (Luna de Cristal), la magia
de los colores (Arco Iris)...¿Qué significa todo esto?
¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Adónde
conduce todo esto? Realmente estoy sorprendido, estoy shockeado con lo
que acabo de descubrir, con este mensaje espiritual que transmite esta
chica. Yo creía que esto era nada más que un divertimento
infantojuvenil; yo no había escuchado más que Ilarié
y alguna otra cosa, y ahora descubro un repertorio que me sugiere propósitos
más trascendentes. Estoy sintiendo y presintiendo la razón
de por qué me encuentro en este lugar. Estoy sintiendo una
magia que empieza a transformarme. No podía ser un simple enamoramiento
televisivo; presiento que he sido traído aquí para iniciar
algo, y ya empiezo a ver de qué se trata. Y para que eso se cumpla,
piensen lo que piensen y me digan lo que me digan los demás, acá
no estoy frente a un personaje al cual crean que yo no llegaré jamás:
estoy frente a una persona a la que puedo mirar a los ojos, que me puede
mirar a los ojos, ¡que me ha mirado a los ojos!... Que me ha sonreído,
que le he sonreído; que podría tocar, que podría escucharme...
El final está cerca. Ella dice sus palabras
de cierre. Tres días después, por Telefé, todos
verán este show que está siendo grabado. Todos la verán
decir esas palabras finales. Verán que la vista de ella, por unos
instantes, reposa en algo mientras habla. Como sucede comúnmente
ante un público, cuando entre cientos de espectadores, la vista
del que habla se queda instalada en uno solo. Nadie podrá saber
que ése al cual miraba, era yo.
Ofrenda de amor
Termina el show. No me apuro en salir. Arriba, en
los palcos, pocos quedan. Una animadora televisiva argentina, que tiene
un programa infantil y que está muy de moda, se encuentra del otro
lado del teatro, en un palco lateral a la altura del que ocupé.
No es Flavia Palmiero, sino Alejandra Gavilanes. Hacía días
nada más, que le había mandado una carta. Nos habíamos
conocido hacía años, cuando era maestra jardinera; una hermosura.
Voy directo hacia ella y...la manija de mi portafolios se sale.
Mientras acomodo el maletín en una butaca, ella y yo nos miramos
desde lejos en la penumbra; imposible que me reconociera. Tomo el inconveniente
como una señal, así que si algo está sucediendo o
por suceder, mejor que me apure y deje el arreglo de la manija para otro
momento. Ella baja por la escalera de su sector, yo por la del mío,
y abajo, de inmediato, las dos animadoras infantiles se ven rodeadas de
gente. Menos mal que no me entretuve allá arriba, o me perdía
a la que vine a ver.
No imaginé que saldría tan rápido;
ni siquiera se cambió: está con la ropa blanca con que cerró
la función. La rodea su seguridad personal, que saldrá a
los empujones, y si me trato de acercar demasiado, seré uno de los
empujados. Y si me trato de acercar sólo un poco, me empujarán
los que quieran acercarse más, y que no son precisamente niñitos.
Quiero acercarme y busco la forma más adecuada. Entonces me sumo
al cordón; con mi voz pidiendo paso y con mi portafolios bajo el
brazo (lo cual me ayuda a hacer creer que pertenezco al grupo) unos se
van abriendo a mi paso, y a los que no, los voy desplazando con el maletín
y con todo el peso del cuerpo, mas el del cordón. He quedado justo
en el centro y adelante de todo. Soy el ariete del vallado humano protector
que le abre paso empujando gente, forcejeando entre la multitud. Por fin,
sube al ómnibus que la llevará. He quedado bien ubicado junto
al transporte. Se asoma por una ventanilla, desparrama al vuelo fotos suyas,
y entrega en mano otras. Mi mano es una de esas privilegiadas. Desde ese
día, hasta más allá del día en que, siete años
después, escribiré esta historia, esa foto habrá de
permanecer a la vista en un estante junto con otros recuerdos importantes.
Entre los gritos de tantos, consigo que fije su
mirada en mí. Le grito la declaración de amor, la ofrenda
amorosa, la única y mejor que en un momento así se podría.
Halagada, ella me sonríe con simpatía. No sin sorpresa: esto
no es común todavía en la Argentina. Los apasionados seguidores
serán muchísimos en un tiempo más, pero ella está
frente a un apasionado de casi treinta años, no un chico. El mismo
que por un tiempo seguirá siendo visto como un tonto, como el único
tonto conocido que le comenta a todos que a ella la ama. Hasta que aparecerán
todos los apasionados; y se verá que muchos de los que creían
tonto un amor así, también terminarán enamorados de
ella. Pero, por ahora, soy uno de los pocos de mi edad, y en este momento
hay más cholulos que apasionados en este lugar; esa diferencia se
nota, y en mí ella la pudo notar: en la frase pronunciada, en la
expresión, en la mirada. Ha sido una bonita sonrisa la que me mostró
como comprendiendo esto. Entre cholulos, adolescentes y niños, ha
visto y oído a un treintañero diciéndole a ella
que la ama, y de un modo que no era de pasar como cosa ligera.
Lo que tanto hubiera deseado y que parecía
un sueño realizable, pero distante, estaba cumplido: que un sentimiento
así no quedara guardado, sino que la persona amada lo supiera, lo
recibiera. Aunque estas cosas no sirvan para nada. Aunque de ahí
en más no pasara nada. Aunque uno más entre millones no significara
nada. Porque no significará nada en una visión panorámica,
pero en un segmento de tiempo, de breves segundos en un mísero fragmento
de tiempo, estas pequeñeces son vivencias enormes, valiosísimas.
Decenas de manos se estiran para tocar la suya.
Ella toma una por una. Hasta que, incomprensiblemente, ya nadie busca tocarla.
Ya no hay tanta gente. Se diría que la han dejado sola por un momento.
Por lo menos, en el sentido de esa compañía que se ofrece
cuando no se quiere dejar la mano de alguien sin ser tomada. El muchacho
de la declaración amorosa se aproxima entonces. La toma de la mano
y no la suelta. En una clara intención de significar aquello. Así
permanecemos durante unos momentos que no son tan breves. Hasta me da la
sensación de que esta momentánea pausa en el asedio de la
gente, ha sido una milagrosa providencia para permitir mi privilegiado
acercamiento. Ella no me mira mientras tanto, ni nos decimos nada; no hace
falta: no hay nada que decir más importante de lo que ya me ha escuchado
decirle, y no hay nada que mirar en mis ojos que no sea lo que es de suponerse.
Mientras su mirada recorre otras miradas, su mano reposa calmamente en
la mía. No habrá registro fotográfico para perpetuar
este instante.
El segmento de tiempo casi irreal, providencial,
parece haber transcurrido: vuelven las manos a buscar a la de ella, que
va retirando delicadísimamente, suavemente su mano de la mía,
para seguir repartiendo saludos.
El vehículo que la llevará, arranca.
Se va desprendiendo lentamente de la muchedumbre. Ella sigue asomada, saluda
a los últimos que van quedando a su paso, dispersos. Las últimas
palabras que escucha son: "Volte pronto...boa viagem". Ella contesta: "Obrigado",
a aquel que, cuando todos han quedado atrás, sigue acompañándola
hasta los últimos metros. Porque es alguien de esos que entienden
que estas compañías hay que ofrecerlas hasta los últimos
metros. Así lo harán tiempo después centenas de seguidores
que entenderán lo mismo. Pero, por ahora, solamente yo he ido unos
metros más allá, que los últimos dispersos de la muchedumbre.
Y me quedo parado ahí saludándola con la mano, viéndola
mirarme al alejarse; viéndome ella mirarla mientras se aleja.
De una misión a otra
Esta nueva toma de posición, me hacía
sospechar que la razón de haber sido mandado a este planeta a ocupar
este cuerpo, no era la que me venía impulsando en sentido contrario.
En primera instancia, se me había enviado a participar de una misión
ajena al problema de la Tierra, junto con seres que cumplían aquí
objetivos cósmicamente a mayor escala. Había una verdadera
guerra universal, y no meramente galáctica, y aquí en la
Tierra había una lucha de cabezas de Fuerzas opuestas, que
vinieron a dar a este escenario, como el Graf Spee vino a dar al Río
de la Plata, en un combate fuera de contexto. Y yo fui sacado de mi
contexto de responsabilidades cósmicas para con este planeta,
para ser puesto en ese combate entre generales. Yo, un soldadito galáctico
en medio de tamaña lucha de fuerzas inconmensurables.
Luego de esas instancias iniciales, mi alejamiento
de tal misión empezó a parecerme ya previsto (y hasta inducido)
por los mismos mandos que determinaron mi envío a la Tierra a ocupar
este cuerpo. Si se me hubiera enviado para mantenerme en la misión,
¿qué estaba haciendo en sentido centrífugo? Por momentos
me sentía un traidor, y por momentos un engañado o un utilizado
que se estaba rebelando. El fondo de la cuestión era que este
mundo tenía que ser destruido por los altos mandos del Universo,
y yo no tenía ninguna obligación de ayudar a evitarlo: lo
mal hecho, debe ser deshecho; ése era el mandato. Razones había,
pero en mi rebelión, empezaba a adherir a un mandato galáctico:
lo mal hecho, debe ser reciclado. Por lo tanto, mientras la destrucción
del mundo como prevención de males mayores en expansión,
se evitara, yo me integraría a las fuerzas galácticas
de restauración de la armonía planetaria. Es decir, la Confederación.
Ésa cuyos comandantes, eran tan soldaditos como yo en comparación
con las jerarquías universales a cuyas órdenes me encontraba.
Y yo sabía bien que estaba retirándome de algo grandioso,
para abocarme a pequeñeces de un insignificante rincón de
una galaxia perdida en la noche del espacio.
Quizá éste fue mi más correcto
proceder, pues haber estado por accidente ante lo que tuve el privilegio
de estar, no suponía que yo estuviera para tan grandes asuntos.
Conflicto de ideas
Sin embargo, se nos había dicho que
el sólo hecho de haber accedido a tales revelaciones, ya nos hacía
diferentes de cualquier ser de niveles galácticos. Porque lo que
vivimos, lo que supimos por estar en medio de tal experiencia ajena a todo
lo de aquí, no llega a ser aprendido en las etapas de evolución
galáctica. La transmisión efectuada al grupo que yo integraba,
por parte de seres que no eran de esta galaxia, ni de ninguna otra, sino
de más allá de lo físico...revelaba cosas ajenas no
sólo a las galaxias, sino al Universo...pues hay otros Universos
más allá de éste. Ningún ser galáctico
podía saber sobre esos planos, por no poder alcanzarlos. Cuando
un conocimiento al que no se puede, entonces, acceder, desciende a niveles
como el nuestro, produce transformaciones allí donde se reciba.
Produce un estado de conciencia por el cual el receptor verá todo
distinto, podrá actuar distinto, por más baja que sea su
evolución galáctica, mientras que el resto seguirá
viendo y haciendo todo igual, por más alto que sea su grado galáctico
de evolución. Por eso no temo desafiar a ningún comandante
galáctico que me quiera venir a enseñar lo que cree saber
que es el Universo y cómo debe ser la vida en él. Por eso
mi adhesión al plan galáctico de ayuda al planeta, es
condicional: colaboro con que este mundo se arregle, pero no con enseñarle
a la humanidad que haya sido creado para una normal evolución, cuando
para la evolución verdadera mundos así son una aberración.
Sin embargo, mi mente se contaminaría a tal
punto de conceptos galácticos de la Confederación, que por
un tiempito yo llegaría a formular la conjetura de que todo fuera
al revés de lo que yo pensaba, y que realmente Dios había
sido quien hizo que todo esto funcionara así, y para fines evolutivos.
Fue como una película virtual que me hice, en la cual me introduje
pasando por toda la trama, hasta llegar al desenlace de que no; yo no había
pensado al revés de la realidad: la realidad que me vendían
la New Age y sus comandos interestelares, era un bonito cuento de hadas.
Pero eso sucedería entre mediados del 91
y dos años después. Luego, mi desactivada misión extragaláctica,
universal, recobraría chispazos de vida, para mucho después
encaminarme a una lucha reivindicatoria de todo aquello que yo mismo
había combatido. Por ahora, estamos en otoño de 1991, y estoy
dentro de un cuento de hadas galáctico, hechizado por un hada milagrosa
que creo venida de no sé dónde, a la Tierra.
Ideas "locas"
Por aquel entonces, alguien me comentó que
una vez la vio llegar o irse en el plato volador de su programa, haciendo
un saludo que le llamó la atención: "es el saludo de un comandante",
me decía sospechando como yo, algo sobre su procedencia espiritual
antes de esta vida. Un parapsicólogo ahora amigo, declaraba en una
revista, que Xuxa es una enviada que vino a preparar a los niños
para la Nueva Era. Y una vidente que por entonces conocí, hablando
del mal estado de las cosas en el mundo, me dijo que, ante eso, Xuxa "es
alguien que han tenido que mandar..."
Me decía una seguidora que el chofer de Xuxa,
Gerardo Roa, comentaba que esta mujer hacía cada cosa, que parecía
de otro planeta. Eso no sería una mera expresión elogiosa,
sino que daba idea de una percepción más profunda. La chica
seguidora había visto, un día, una radiación en una
de las Paquitas, y tenía un amigo que estaba en el tema de los extraterrestres,
al cual me presentó. Así las cosas, las charlas entra ella
y Gerardo habían dado lugar a ciertas consideraciones de ambos sobre
este misterio que sugería la cuestión Xuxa. Ella me lo presentó,
y desde entonces he hablado muchísimo con él, incluso sobre
mi propia experiencia con aquellos seres cósmicos, y sobre mi visión
del tema Xuxa. Porque él pertenecía a la clase de personas
con las que estos temas se podían hablar. Siguió ligado laboralmente
a Xuxa durante todos estos años, tanto que en algún momento
lo llamé "el piloto de la nave que la transporta".
Hoy por hoy, ya al filo del 2000, se habla en algunas
partes sobre su procedencia venusina...(Quien haya leído Servidores
de la Luz, de Rhea Powers, contactada con venusinos, sabrá advertir
cómo el mensaje de Xuxa está en perfecta consonancia con
en mensaje de los seres de Venus).
¿Una directora para la película?
Al mismo tiempo en que esto sucedía en Buenos
Aires, yo estaba ya en Río para la Eco 92. Había viajado
para llevar un mensaje ecológico a las Naciones Unidas, cuyas copias
entregaría también a las ONGs. Ingresé al Forum Global
con alguien muy especial para mí, y que había conocido el
25 de mayo, luego de un primer contacto postal entre ambos: la directora
de la película Super Xuxa contra Bajo Astral, y autora de
la letra de Arco Iris, canción que, hecha para esa película,
quedó imprevistamente como uno de los éxitos de Xuxa incorporados
a su repertorio.
El filme, que yo había visto casi un año
atrás, transmitía enseñanzas muy místicas,
en especial sobre los poderes del cristal de cuarzo, y sobre la lucha entre
el Bien y el Mal. Supe, al conocer a Anna Penido, que mi suposición
sobre el propósito de hacer un filme así, había sido
correcta: que esto fue hecho por gente que está en lo místico;
que buscaron a Xuxa para vehiculizarla como transmisora de enseñanzas
preparatorias para una nueva conciencia en los niños.
Tal había sido mi percepción de ese
filme cuando lo vi en julio del 91, que a partir de ese momento me vi obligado
a acelerar todo el plan que tenía trazado para que Xuxa fuera,
gradualmente, recibiendo ciertas cosas por mí intermedio. Porque
la película me acababa de mostrar que ya alguien se había
encargado de hacerle conocer a Xuxa unas cuántas cosas, y esto
ya había sucedido en 1988 con este filme. Fue entonces cuando,
basándome en cosas que ella evidentemente ya conocía, puse
en acción los cristales; aquello tan destacado en el filme. Resplandeció
así, en uno de sus programas, una piedra de cuarzo de varios quilos
que le regalé.
Y ahora, casi un año después, miércoles
10 de junio, estaba yo en el Forum Global 92 ingresando con el pase que
me prestó la cineasta, con su nombre escrito, en tanto ella llevaba
otro. En todo caso, yo era transexual, o qué sé yo. No nos
miraron los nombres. Conmovedor era ver ecologistas, místicos, religiosos,
artistas, gente de todas las razas y de muchas naciones, reunidas allí
para salvar al planeta. Con Anna fuimos a ver actuar a uno de los artistas;
un músico de California, con quien habíamos cenado momentos
antes, y que me había dicho que tenía contactos telepáticos
con extraterrestres.
Le comenté a Anna la idea de Xuxa de hacer
la película de Ami, y como ella sabía español, le
regalé el libro, en su versión ilustrada en colores, junto
con Ami Regresa y Ami y Perlita. Era mi deseo que ella
dirigiera esa película, lo cual le manifesté, así
como lo haría días después por escrito a Xuxa. Un
deseo basado en su profesionalismo y en su visión mística
de la vida. ¿Cómo definirla?, de cabello rubio muy largo,
ojos...¿verdes o celestes? (qué frecuente duda aun con gente
a la que veo a veces), rondaría los 35 años y, ante un abrazo
suyo, uno sentía como una parte del cielo abriéndose para
recibirlo. Su marido David, co-director del referido filme de Xuxa, era,
como ella, místico. Habían recibido carta mía hacía
un tiempo, y por la respuesta que Anna me envió, fui a conocerla
a la empresa fílmica Dreamvision. Cuando vi a los dos salir a recibirme,
sus miradas parecían verme desde el infinito. Tuve la impresión
de estar frente a dos ángeles. Ella dio indicaciones de no ser interrumpida,
porque estaba con "una persona muy importante" (jamás había
escuchado hablar así de mí, que yo recordara) y había
una razón para eso.
Hacía unos meses, le había mandado
una carta, con una copia de un documento municipal de aquel lugar de Minas
Gerais donde se explota cristal de cuarzo y donde yo diera mis clases en
la escuela, y donde pasara también el video de la película
de Xuxa. Dicho documento fue producto de que propuse y se aprobó
una disposición (diciembre del 91) cuyo texto es el siguiente:
"Art. 3º - Es declarado de interés municipal
el filme "Super Xuxa contra Bajo Astral", por el valioso contenido que
posee sobre la energía del cristal, en un lenguaje comprensible
para la mentalidad de los niños, y que muestra la importancia de
conocer las fuerzas ocultas que regulan la vida y la naturaleza; lo que
es esencial para el propio autoconocimiento y enriquecimiento espiritual,
siendo por su valor educativo, incorporado a la enseñanza escolar".
"Quedé feliz y emocionada" -me respondió
Anna en su carta- "Nunca imaginé que mi filme pudiera inspirar en
alguien una actitud tan concreta, al punto de volverlo ley", decía
sobre aquel artículo de esa ley municipal que, en los dos anteriores,
declaraba de interés municipal a mi actividad cultural con los cristales,
y al estudio y divulgación de sus propiedades energéticas,
sobre todo en el campo de la enseñanza escolar. Una película
como ésa, me facilitaría mucho las cosas con los chicos,
porque pensando en prepararlos mentalmente fue que Anna la concibió.
Y, al final, entre la Eco 92, Xuxa y Ami, estaba con Anna compartiendo
unos momentos para la eterna recordación.
Difusión de Ami y cierta otra gente
Mientras tanto, en Buenos Aires se acercaba la visita
de Enrique Barrios al programa de Xuxa, tal como había sido fijado
antes de mi salida para Río, para el viernes 12. La fecha se fijó
luego de un par de movimientos rápidos. El sábado 30 de mayo
llegó a mi casa una carta de Barrios para Xuxa, fechada el 25 (día
en que conocí a Anna, y en que revista Para Ti aparecía
con una nota a Xuxa, en la que ella hablaba de extraterrestres). A la llegada
de Xuxa, el 4 de junio a la noche le hice entregar la carta. Quien se la
dio, me dijo que Xuxa no podía creerlo: ¡¿Para mí?!,
dijo; ¡el autor de Ami escribiéndome!, pensaría,
con inocultable alegría.
Al día siguiente, viernes 5, a las 17, en
la grabación del programa a emitirse el martes 9, Xuxa leyó
esa carta, invitando a Enrique Barrios a su programa. A la espera de novedades,
estaba yo en inmediaciones del canal, así que alguien que había
estado en la grabación, me dio aviso de lo sucedido; de inmediato
llamé a Juan Vitali, avisándole de la invitación de
Xuxa a Barrios, que el martes podría verse en pantalla, así
que, adelantándonos a esto, Juan iría al otro día
al canal a hablar con la producción, fijándose al viernes
12 a las 17.00 para la visita de Barrios.
Juan Vitali había sido uno de los numerosos
asistentes a reuniones espirituales que eran convocadas en la Plaza Naciones
Unidas. Durante un tiempo, la convocatoria la hacía una organización
fantasma que con Pancho y dos o tres más, integraba yo, bajo la
precaución de no agruparnos para no caer en el sectarismo.
Yo había escrito mi "Decálogo de los no agrupados": 1- No
hay más líder que cada uno, 2- No hay cargos ni funciones
fijas, 3- No hay estatuto ni encuadre jurídico, 4- No hay nombre
ni sede, 5- No hay fin del mundo, 6- No hay un fin claro definido, no hay
verdad segura, no hay doctrina, 7- No hay más que fines inmediatos,
8- No hay pertenencia ni presencia fija, 9- No hay unidad total de
pensamientos, 10- Unir a los sectores divergentes. Ideas que quedaron tras
aquel viaje a Capilla del Monte, y que procedían de mi propia experiencia
de militancia sectaria, donde los líderes eran demasiado inexpertos
para no caer en los errores que yo sí, con tal experiencia, sabría
evitar.
El programa con Enrique Barrios se grabó
a las 20.00 del día prefijado; hora en que me encontraba en el Forum
Global en una reunión de la LBV (Legión de la Buena Voluntad),
curiosa religión cristiana que sostiene la existencia de la reencarnación,
y la importancia de las energías del sol, del agua y del cristal
de cuarzo; con sede central en Brasilia, donde levantó el Templo
de la Buena Voluntad, una maravilla con reminiscencias quizá atlantes,
o un "recuerdo" anticipado "del año 5000", como lo definió
un artista. Pues bien, estuvo entonces Enrique Barrios con Xuxa, y lo que
ambos vivieron en ese momento sería indescriptible con un simple
relato escrito. El video del programa, creo que puede conseguirse en la
editorial Errepar, que lo pasó en su stand de la Feria del Libro.
Allí está para quien desee saber lo que entonces sucedió,
al margen de una buena propaganda para Ami, que era lo más importante
en cuanto a la finalidad de que se difundieran sus enseñanzas. (Por
mi parte, hice bastante mientras estuve en esto; además de lo ya
expuesto, y sin contar a la gente desconocida a la que le prestaba, regalaba
o recomendaba los libros, cassettes de Juan Vitali y todo eso, podría
mencionar, ya que estamos, a Claudia Schiffer, a quien le llevé
cuando vino, Ami en inglés, dentro de esa estrategia que consistía
en tocar ciertas cabezas instaladas en niveles o ámbitos influyentes
para que las cosas se divulguen. No así a otras visitantes destacadas,
como Sharon Stone, y Madonna, a quien mi regalo, simétrico a su
mensaje, es innombrable para páginas de este lenguaje).
La enviada
Lo que sí voy a mencionar, es que en un momento
del diálogo, Enrique Barrios dijo haber visto luces en el cielo
y naves, preguntándole a Xuxa si ella no ha visto. Ella le respondió:
"No, pero cuando yo vea, yo creo que me voy con ellos". No sonó
a que fuera a dar un paseo cósmico, sino a cosa definitiva. Llama
la atención que una persona que cree estar cumpliendo una misión
como la que ella estaba convencida de que cumplía, pudiera llegar
a abandonarla por la tentación de un paraíso cósmico.
Quizá eso daba la medida de su voluntad frente a su deseo; de su
servicio frente al vicio en su ser. Porque en este enviciamiento de soñar
con salvavidas interplanetarios, mucha gente, y parece que entre ella Xuxa,
no ha adquirido la noción de que nosotros somos esos salvavidas,
no arrojados a este mundo para salir, sino para flotar aquí mismo.
¿Y si Xuxa fuera la extraterrestre? ¿Qué sentido tendría
irse con ellos, si se es de ellos y ha venido a estar aquí?
El diálogo continuó con Enrique Barrios
diciéndole a Xuxa: "Tú bajas de una nave todos los días
acá", a lo que ella contestó: "Sí, eso es para llamar
uno, para que pueda quedarse más contento acá con nosotros".
En su ingenuidad, quizá ella dijo una verdad que ni siquiera haya
pensado: que, fuera de la tridimensión, en el programa no haya uno,
sino muchos de "ellos" observando, no sólo no sería raro,
sino que sería raro que eso no ocurriera. Y en cuanto a "quedarse
más contento" allí con Xuxa y toda la gente, habría
que ver cómo es la alegría para seres que participan pasiva
o activamente desde otro plano, en medio de emociones humanas en un programa
televisivo. Pero no imagino que pueda haber insensibilidad ante una transmisión
de afectos y ante las energías desprendidas por la gente en estados
de alegría como los vividos allí. Si eso no pudiera hacer
que un extraterrestre se quede más contento, ser un e.t. sería
un poco aburrido.
El autor de Ami le dijo luego a Xuxa: "Sabes, yo
creo que hay personas que nacieron acá, pero vienen de otros
mundos, mejores que éste, y que vienen con la misión de ayudar
a que este mundo cambie, que sea mejor. Yo creo que tú eres una
de ellas". La grave expresión de Xuxa no acompañó
a la exclamación de la tribuna ante tal revelación; la "terrenal"
animadora televisiva seguía resistiéndose a que su ficción
tuviera un fondo de verdad; su ficción de llegar e irse en un plato
volador de utilería.
El día en que fue emitido este programa (martes
23 de junio) estaba yo listo para verlo en mi casa y ya había avisado
a todos los que había podido, y que, a su vez, avisarían
a otros. Cuando Xuxa escuchó, de la boca del escritor, lo que yo
le venía diciendo desde mi primera carta...imagine cada uno. A mí
me causó risa y exclamé: "¡sonaste, Xuxa!". Lo que
yo siempre le había dicho en privado, acababa de hacerse público.
Era como si, Barrios mediante, estuviera yo hablándole otra vez,
una vez más golpeando su vallado mental. Porque, quizá, las
cartas que a él le había enviado tocando este punto, habían
sido influyentes en su pensamiento.
Yo venía trabajando en un proyecto de libro
sobre Xuxa, en el cual revelaría tal procedencia cósmica
para los que nunca lo hubieran imaginado. Mi duda de publicar tal pensamiento,
terminó ante las palabras que Barrios pronunció sobre el
origen de ella. Esa misma tarde decidí que mi libro se publicara
lo antes posible: parecía que la naturaleza cósmica de
Xuxa estaba siendo puesta al descubierto. Y era mi momento de echar
toda la leña al fuego.
Sin embargo, la elaboración de este libro,
cuya idea era de octubre del 91, se extendería por tantos años
que, ya en octubre del 97, está indefinida en cuanto a tiempos posibles,
ante la abundancia de contenidos actualmente en compaginación. No
podía ser un libro para el presente, sino para que, en un futuro,
se haga luz sobre lo que, para entonces, habrá de ser un pasado
en el que quedarán puntos oscuros que esclarecer. Y que proyectarán
luz sobre cosas que sucederán.
Carta de advertencia
En previsión de las posibles derivaciones
de la cuestión SPES, aquella misma noche de junio, le escribí
una carta a Xuxa para ponerla al tanto. Extensísima, sirvió
también para manifestarle cosas que aclararían o no, dudas
que sobre mi comportamiento ella haya tenido. Reproduciré unas pocas
partes.
(...)Hay hechos dolorosos que desearía
que no supieras. Quién sabe, mayor dolor causarían si te
enteraras sin estar prevenida. El propósito de esta carta, es precisamente
ése: prevenirte de cosas que sucederán. Sabrás cómo
reaccionar y manejarlas cuando algo pueda suceder.
Directo al tema: la presencia de Enrique Barrios
en tu programa y lo de Ami, tuvo reacciones desfavorables. (Le hablé
de todos los que no creen en los extraterrestres, incluyendo a los católicos
opositores de Ami, a los Testigos de Jehová y a los millones de
evangélicos que a ella la creen diabólica). (...) En la
medida en que continúes divulgando esto, verás crecer una
corriente de negatividad desde esos focos que sentirán la fuerza
de tu misión y sufrirán una progresiva disminución
de sus ejércitos infantiles. Los niños hijos de la gente
de esas religiones, recibirán de ti algo que contradice las creencias
de sus padres. Se producirá un conflicto; serás factor de
discordia en las familias. Y muchos niños elegirán lo tuyo.
Como ya debes saber, y desde hace bastante, hay
padres que les prohiben a sus hijos ver tu programa. ¿Habrá
de ser prohibido por ellos también Ami?
Creo en cosas de muchas religiones, pero no integro
ninguna. Tengo buenas relaciones con varios grupos e instituciones filosóficas,
místicas, ovniológicas y de contactos con extraterrestres,
pero no pertenezco a ninguna. Me invitaron a integrarme a varios de tus
grupos de seguidores, pero no entré en ninguno. Porque mi función
es conectar grupos y personas, no concentrar mi energía en sectores
en particular; estoy para cosas que promuevan la integración de
esas fuerzas que pueden agruparse y que están desconectadas.
(...)Y el tuyo es un programa religioso:
hablas de Dios, de energía, del poder del pensamiento positivo,
de la magia de los colores, del milagro de la vida, del amor.
Por eso te encontré: porque estabas, como
yo con mis cristales y extraterrestres, haciendo parte de la misma religión
que yo. Ami y tú llegaron a mí con diferencia de sólo
una semana, cuando lo descubrí y cuando por primera vez te saludé,
en aquel diciembre de 1990. Todo un símbolo, una señal de
lo que iría a suceder.
Cuando desde mayo del 91 te empecé a bombardear
incesantemente de libros, cartas y cosas muy cósmicas, queriendo
prepararte para una misión que cada vez está ahora más
a la vista, pero que, en su momento, nadie, ni tú misma, excepto
yo, imaginaba, era mi riesgo que tomaras lo mío como un adoctrinamiento
contrario a tu voluntad, a tu conciencia y a tu paciencia. Pero no lo veía,
el riesgo estaba, pero yo no lo distinguía: para mí, tú
comprendías mis intenciones y compartías mucho de lo que
yo pensaba.
(...) Con el tiempo, me di cuenta de que yo estaba
mucho más convencido que tú de tu papel cósmico en
la Tierra. Declaraciones tuyas negando que seas "un ángel", y que
lo tuyo "no es algo místico", y eso de tus miedos cuando te veías
esa aura luminosa, me dieron los justos parámetros para darme cuenta
de que mis cartas a ti habían sido demasiado místicas para
tu modo de pensar. Me sentí como un fanático religioso queriendo
adoctrinarte.
Sabía yo que una "Xuxa cósmica"
sería mejor que una Xuxa que no transmitiera cosas trascendentes,
pero sabía también que se levantaría el enemigo en
tu contra, que serías atacada por las fuerzas de mal en esta guerra
cósmica en la que el Bien nunca puede hacerse sin provocar oposición.
Y preparar tu conciencia, era prepararte para la guerra, cuando podría
haberte dejado tranquila y fuera de peligro.
(...) Puedes evitar problemas, guardándote
tus ideas y convicciones al respecto. El fenómeno Xuxa como negocio,
vende más si no entra en oposición o contradicción
con el gusto del público, y ese gusto implica que Xuxa no tenga
ideas religiosas, políticas y hasta deportivas que no coincidan
con las del público. Y el negocio peligra cuando se transmiten valores
con los cuales hay gente que no se identifica. Una Xuxa mística,
terminaría por ser mal negocio, porque sólo un sector del
público la aceptaría como tal. A menos que otros digan: "pobre
chica, debe estar volviéndose loca; pero da gusto verla cómo
baila, cómo canta, cómo juega, cómo quiere a los niños".
Y que, al final, tus creencias y convicciones no sean para tanto problema.
Y como estoy seguro de que "el negocio" y que "lo que vende y lo que no
vende", no te importa nada en lo que a decir lo que sientas se refiere,
creo que tu corazón sabrá decirte cual es la medida justa
de lo que guardarás y lo que entregarás.
(...) como Enrique y otros escritores; como yo
y otros "extraterrestres" como tú, estamos todos en un compromiso
de alta responsabilidad frente al futuro. Y que esta carta diagnosticando
una enfermedad en gestación, sea por si una epidemia intentare debilitar
esta fuerza positiva que estamos generando en el planeta; una carta capaz
de ganarle posiciones al adversario: porque mientras él prepara
su estrategia, tú previenes sus movimientos con una actitud inmune
a toda crítica que pueda aparecer.
(...)Después de todo lo que vienes pasando,
y de todo lo que no sólo de mí escuchaste, porque otras voces
te lo están diciendo, creo que estás en buenas condiciones
de autodescubrirte. Y no creo que juzgues mis proféticas palabras
como locuras. Porque estás yendo bien, muy bien. Así lo percibo.
¡Continúa así!...
Estaba fechada al inicio, a la medianoche del 26 al 27 de junio.
Iba acompañada de otra fechada a las 15.15 del miércoles
24, en la que, en un trecho, le decía:
Aunque no sé cuánto tiempo me resta
en el planeta, y atravesé mil riesgos sin que la hora me llegara,
como si se me diera a entender que no sirve querer irme, y que seguiré
siendo inmortal hasta que la misión termine (...).
HE VENIDO A TRAERTE LAS COSAS Y PERSONAS QUE,
COMO HUMANA Y COMO MISIONERA EN LA TIERRA, NECESITAS. Sólo luego
de eso volveré allá de donde vengo. No sé si serán
años o décadas. Me da lo mismo, y si fueran meses o semanas,
también: mi muerte no será otra cosa que el final de mi papel
aquí (...). Habrá champagne y baile en mi velorio,
porque mi cuerpo quedará con la expresión de una misión
cumplida, que dejaré en su rostro al irme.
Esas doce páginas que le insumirían una buena hora de lectura nocturna, estaban al fondo de una caja que, para colmo, tenía una pila de libros y otros regalos que le preparé. Eran las 21 del jueves 2 de julio cuando, llegada al Aeroparque de Buenos Aires, recibió la caja y la abrió en el acto. Por vía televisiva al día siguiente y, al otro día, por una seguidora amiga suya y mía, me envió su agradecimiento y un beso, luego de tantos meses de silencio. Le dijo a la chica, que me transmitiera que había leído "todo, todo, todo", que "eran un montón de papeles que no se terminaban nunca". Felizmente para mí, mi transmisión más importante desde que todo empezó, había quedado efectuada.
La hora de las sectas
La denuncia al SPES no iba a prosperar. Pero algo
ajeno al asunto sucedió, y repercutió por ese lado y por
muchos otros. El miércoles 15 (seguimos en julio) llegan noticias
de Brasil: un niño asesinado, otro desaparecido, una secta sospechada,
y argentinos en ella. Luego se comprobará que el jefe de la policía
del estado de Paraná, había desviado hacia ellos la investigación,
y que los culpables eran otros, que al final cayeron. Pero el avispero
ya había sido agitado, las investigaciones, denuncias y coberturas
periodísticas habían agitado a la Argentina, Brasil, Uruguay...Y
como yo manejaba cierta información sobre ciertas cosas, fui uno
de los tres agitadores principales. Alfredo Silletta y Alejandro Agostinelli
fueron los restantes. Cada uno en su papel: yo como denunciante, los otros
como sectólogo uno, refutador de pseudociencia y especialista en
cultos ovni el otro. La "caza de brujas" iba de los cultos platillistas
a los cultos afro-brasileños, del incipiente Mauro Viale anfitrión
de denunciantes y delincuentes, a la legendaria Mirtha Legrand, pasando
por Susana y Grondona, por Gente y ¡Esto!, por Veja
y TV Globo, por el Herald y por las agencias noticiosas del
mundo.
Las muertes en la Argentina por intoxicación con
propóleo -sabotaje a un laboratorio- hicieron bajar hasta las ventas
de miel y de dietéticos en general. Tal el temor por la inconciencia
de lo que estaba sucediendo; todo al mismo tiempo en que se perseguía
a grupos espirituales "por si acaso", "ya que estamos..."
Aunque el caso policial de la secta argentino-brasileña
no hubiera trascendido, la paranoia persecutoria de cultos no católicos
tenía que saltar por un lado o por otro. Sobre todo con la New Age,
que venía pisando fuerte y arrastrando gente que ya no era captable
por las iglesias. Y esta inquisición de fin de segundo milenio,
conseguiría debilitar a muchos líderes y seguidores de grupos
místicos, desarticulados unos, disueltos otros, sobreviviendo a
duras penas los más sólidos. Corría el rumor de que
el Vaticano había impartido orden de generar una sistemática
persecusión de otros cultos en nuestras tierras, pero habría
que ver hasta qué punto eso era real; la cosa parecía más
anárquica que teledirigida.
Surgió en medio de todo, el famoso video
del chileno Carlos Warter diciendo ser un extraterrestre, y que Menem también
es un agente extraterrestre puesto por "ellos". Un desprestigio para la
gente de la farándula que estaba con él o que había
estado (con Warter, claro; con el otro Carlos, el desprestigio de ser visto
no necesitaba motivos extraterrestres).
En una charla de bar, hablando con Silletta, en
medio de todo este asunto, le pregunté qué pensaba hacer
con Xuxa, ya que ella estaba en la Nueva Era (cosa que él no había
percibido en su mensaje) y me dijo que no, que a ella siempre la defendía
cuando hablaban de las grabaciones satánicas y todo eso. Le comenté
del proyecto Xuxa-Ami cinematográfico, del que no estaba al tanto.
Él lo comentó luego en una conferencia en Mar del Plata,
y de unas pocas líneas que La Capital publicó al respecto,
Crónica levantó la información para ponerla en primera
plana: "DENUNCIAN QUE UN ESCRITOR DE SECTAS FILMARÁ CON XUXA".
La información se trasladó a Telefé;
Susana había invitado a Xuxa y le preguntó por el asunto,
y ella aclaró; Juan Vitali, en el programa de Xuxa, ya había
estado días antes con sus chicos del Grupo Ami, aclarando él
y Xuxa cosas que se estaban diciendo sobre todo eso de la supuesta "secta
Ami".
Todo este escándalo culminó con que
la Iglesia retiró a Ami de las librerías católicas
(al parecer hubo quemas...¡como en los viejos tiempos!), Enrique
Barrios anunció su retiro de toda actividad pública, a cambio
de que lo dejen en paz (un deseo de paz que yo no entendía cómo
podía tenerlo quien debe estar preparado para una guerra como la
que supone escribir ciertas cosas). Anunció también que la
película con Xuxa ya no se haría (antes, Anna Penido había
intentado comunicación con él, sin resultado, según
ella me dijo). Era 29 de setiembre cuando supe todo eso, al recibir de
él un boletín informativo, que a veces me mandaba y que en
este caso era el último que iría a publicar: se acababa hasta
el contacto postal con los que estábamos en el tema.
En razón de todos estos sucesos, alejado
yo precautoriamente de Xuxa y de sus seguidores, que sabían de mi
relación con todo el asunto, y cuyo contacto conmigo evitarían
algunos, por temor a no sé qué, pero por las dudas... reaparecí
recién a los cinco meses, para el show que ella hizo en el estadio
de Vélez, el 19 de diciembre. Nuestras miradas se encontraron a
la salida, pero no hubo saludo. Así quedó la cosa. Así
cerró el 92 en ese aspecto.
Y en cuanto a mi posición con respecto a
qué pensar de Dios, del Universo y del mundo, tras todas esas influencias
acuarianas, al cierre de ese año, tenía ya recuperada mi
cosmovisión anterior. En una carta cercana al final del año,
a una persona que sabía bastante de mí, le decía:
"No puedo aún revelarle a Xuxa un secreto sobre la verdad
de este mundo, de la vida, de quién creó todo esto realmente
y de quiénes son Dios y el Diablo en realidad, y no lo que se piensa.
Lo que pasa es que soy más extraterrestre
de lo que puedas imaginar, y hay cosas que sé que también
serían increíbles. Por eso Xuxa no las sabe aún. Pero
es posible que en breve decida mostrarle todo eso".
En cuanto a mi trayectoria y vinculación
en lo que se refiere a sectas, grupos y pensamientos, y apariciones mías
en los medios que me habían traído complicaciones por estar
en estos asuntos, mi balance podrá sorprender a muchos. Siendo que
yo era persona de ideas inconvenientes para ciertas estructuras de poder,
y siendo que los organismos investigadores de sectas y pseudociencia sabían
tanto de mí como para, el día de mañana, desacreditarme,
no habrían de hacerlo, al menos hasta la redacción de este
informe cinco años después. Porque se sabía que mi
experiencia sectaria me había dado tal aprendizaje, que yo no estaría
en riesgo de integrarme a ninguna secta peligrosa o idearla y dirigirla.
Se sabía también que yo había hecho un aporte muy
útil al enfrentarme públicamente (medios) a una secta a la
que le desnudé muchos de sus puntos débiles, y se sabía
que a mí la gente sectaria no me gustaba.
Las tres personas de máxima palabra en la
Argentina en este asunto, capaces de hundirme cuando quisieran (Silletta,
Agostinelli y Baamonde, temidos y odiados por místicos, esotéricos
y platillistas pseudorreligiosos de todo el país) ya habían
hablado cordialísimamente conmigo varias veces, y no guardaban ninguna
animosidad hacia mí, ni les di motivos: yo grupos raros y peligrosos,
ni dirigía, ni integraba. Aun así, de no haberme conocido
personalmente, la historia podría haber sido muy otra: cualquiera
de mis "delirios" de los que se enteraran, les habría dado interesante
material para investigarme con otra actitud y llevarme a la prensa con
otra intención. Estas buenas relaciones mías con ellos, eran
un tanto curiosas desde la perspectiva de muchos que estaban en lo mismo
que yo, y que no entendían cómo podía relacionarme
con "inquisidores" como estos. En verdad, me daba satisfacción relacionarme
con perseguidores, con perseguidos, con santos, con diablos, con culpables,
con inocentes, con honestos y con mentirosos. Yo, en mi neutralidad, ajeno
a todo grupo, tenía libre acceso a todas partes. Esto no lo tenían
quienes estaban en un lado o estaban en otro, porque pertenecer, no siempre
tiene sus ventajas.
En otro orden, el cierre del año y la apertura
del siguiente me encontraría trabajando en un proyecto literario
conducente a combatir la violencia en el fútbol, con tratados entre
hinchadas. Una utopía que me marcaría, como termómetro,
mi grado de optimismo que mantendría a pesar de todo.
La hora de volver a empezar
1993 fue abriendo con una recomposición
de las líneas que la persecusión había debilitado
en los grupos espirituales de Nueva Era. Conocí mucha gente de ésta.
Estuve en encuentros, conferencias, reuniones; publiqué cosas, todo
lejos de revelar públicamente mis secretos cósmicos de mi
llegada aquí, salvo a unos pocos, como siempre. Y con los problemas
que siempre supone decirle estas cosas a alguien inadecuado para escucharlas.
Esto me pasó promediando el año. Me puso en duda de si yo
debía seguir diciendo estas cosas, o si lo mejor era guardármelas,
no transmitir nada, y que la gente me acepte y me quiera como a una persona
común y corriente. Mi amigo Pancho, al saber esto, me dio su parecer:
que pase lo que pase, y por más que tenga que sufrir por quienes
no me comprendan, yo tengo que decir las cosas; que es mi misión.
Hacia noviembre, conocí el último
trabajo discográfico de Xuxa, que incluía el tema "Corrente
de amor", en el que ella cantaba:
En el siguiente diálogo, que antecede al arriba transcripto, se deja una importante reflexión:
- En tu nueva película eres de otro planeta -dijo el
periodista- En el fondo, detrás de todo esto, ¿qué
puede haber de cierto? ¿Crees, como muchos, que eres de otro mundo?
- Los seres de otros mundos que llegan en misiones
de ayuda, existen. Que yo sea o no sea de otro mundo es una circunstancia
que no puedo afirmar ni negar, porque no soy como esos niños que
están naciendo y que recuerdan de dónde vienen y a qué
vienen. Lo único que puedo decir es que por alguna razón
yo no me acuerdo de nada, y lo mismo me da si vine de otro planeta o si
siempre estuve aquí. Lo importante no es de dónde una viene,
sino que una está aquí y que, vengamos todos de donde vengamos,
todos debemos hacer lo mismo: hacer el bien.
Llevado a Río para su cumpleaños,
y entregados otros ejemplares para productores, Paquitas, etc., nunca nadie
lo mencionó ni me respondió. Quizá el contenido era
inconveniente a cierta forma de pensamiento. No por saber eso, iba a esperar
que no se me diera ni las gracias, pero tal omisión encajaba en
mi percepción de lo que estaba sucediendo. Por lo tanto, no había
en ese silencio algo que pudiera sorprenderme, sino que me habría
sorprendido cualquier respuesta de alguien.
Otro cuento, o... ¿aquella misma realidad?
La sorpresa fue grande y grata cuando, meses después, en octubre,
día 3, llegó a mis manos la única copia por entonces
existente de un libro escrito a máquina, titulado Xuxa, la magia
de un ángel. Claudia Igoa, su autora, recibió de mí
con una emoción que por carta intentó describirme, mi libro
tan parecido al suyo. Nos habíamos encontrado dos seres que pensábamos
y sentíamos con claridad e intensidad lo mismo. Y, entre otras coincidencias,
vivíamos en la misma ciudad, y hasta simpatizábamos por el
mismo club de fútbol. Pero para que nos encontráramos, tuvo
que aparecer en mi camino alguien que venía de más de mil
kilómetros al sur, en la patagonia; era una contactada con extraterrestres
y había leído aquella única copia del libro, que estaba
en Buenos Aires, en casa de una fan de Xuxa a la que había visitado,
y a la cual fui a ver la misma noche en que supe esto.
La historia de Claudia y su libro merecen una historia
aparte, que tal vez publique algún día. Para dar alguna idea,
todo sucedió cuando la chica se curó de una parálisis,
a partir de la fuerza que encontró en el mensaje de Xuxa. Pero algo
anterior fue clave: una vez había soñado con una mujer luminosa
que llegaba, que le hablaba, que le decía que podía sanarse,
que debía luchar, vivir. Su rostro no era visible, o por lo menos
no recordaba haber podido verlo. Cuando Xuxa llegó a la Argentina,
Claudia sintió, percibió en ella a quien la había
visitado en el sueño. El personaje onírico se le había
presentado con un arco iris y un cristal; dos de los símbolos
que más definían a Xuxa y su mensaje. Pero había algo
más; acaso el detalle más contradictorio y enigmático
de este paralelismo: la mujer del sueño, oh, detalle: ¡no
era de este mundo!
En consecuencia, su libro muestra una Xuxa que se
mueve entre dos realidades: la terrena y la cósmica. Esa Xuxa es
una guía espiritual, que la lleva a la autora a recorrer mundos,
a enseñarle los secretos de la existencia, el valor de los sentimientos,
las posibilidades de una conciencia que despierte a la humanidad. Es la
Xuxa opuesta a ésa real que yo describo (que no está en papel
de guía, sino de guiada; pero guiada precisamente hacia su autodescubrimiento
de su guardada condición de guía, ya que por ahora se mantiene
confundida). Sin embargo, esta admiración superlativa de Claudia
hacia Xuxa, sólo parece exagerada en el plano físico, donde
la mente de Xuxa está a años luz de esta historia literaria,
de esta aparente fantasía. Porque hay una realidad que para la chica
hubo en su "experiencia mística", y esa realidad es que el sueño
no parecía sueño, y la curación producida entre cassettes
de Xuxa y sus programas, es una experiencia que, no por ser física,
vaya a ser más real que la otra. Si hasta la confirma. Quien sepa
sobre bilocaciones, sobre la actuación que una parte de alguien
puede estar haciendo en otro plano mientras está mental y físicamente
en éste, comprenderá. Esa Xuxa cósmica de la que Claudia
habla en su libro, no es la que todos conocemos, sino la que ella conoció
en otra dimensión: la que no era un ser de este mundo.
Citaré algo del cierre del libro:
"A tres años de ese fantástico viaje, debo confesarles
que no la he visto nunca en el plano corporal, sino que la he visto únicamente
a través de una pantalla de T.V.
Pero le estoy agradecida porque demuestra a cada paso, que en esta
tierra hay lugar para todas las almas y que podemos convivir perfectamente".
"No sé realmente si fueron muchas las personas que realizaron
un viaje similar al que yo he realizado; pero tengo la certeza de que muchos
le agradecen su maravilloso mensaje, como así también son
miles quienes la respetan y aman sobremanera".
"Y a los jóvenes y adolescentes nos deja una gran misión,
la continuidad de su mensaje, el compromiso con la vida".
"Hoy vi su último programa en mi país. Vi y sentí
todo el amor, la pasión, y los más puros sentimientos que
pudo cosechar. Y observé cómo desafiaba al dolor y al pronóstico
reservado de su lesión.
Se emocionó y agradeció tanto cariño; y cuando
sus incondicionales seguidores, entre canciones y lágrimas, se transformaron
en un manojo de manos que querían alcanzarla, ella rió y
lloró con la misma fuerza.
Yo, desde el otro lado de la pantalla, también lloré.
Hoy, como muchos, pido a Dios que la bendiga y que la ayude a concretar
sus sueños más fervientes.
Y hoy, más que nunca estoy segura de que Dios permite
que algunos ángeles vivan en la tierra".
Poco después de haber leído mi cuento, agregó una página final aludiendo a su enfermedad, a su curación, y al sueño que había tenido:
"No fue para nada difícil, a los 15 años, tener que
elegir entre dos mundos. Entre el mundo de la mentira, la oscuridad y la
desilusión, y el mundo de sueños, de colores, de arco iris
y de lunas de cristales, me quedé con este último.
Un temprano dolor físico me ayudó a descubrir que
el cambio era posible.
Y el milagro se produjo con los colores del iris y la imagen de
un cristal.
Algunos años más tarde, este ángel rubio e
iluminado abrió las puertas de mi corazón sin pedir permiso;
me ayudó a realizar un fantástico viaje, y, a partir de su
presencia me demostró que mi mundo interior podía ser posible
también fuera de mí.
Relaté mi viaje cuando transcurría el año 1991,
y permaneció guardado en un cajón hasta el 31 de diciembre
de 1993, en que agregué la última página.
Para algunos seré una idealista sin remedio, pero sé
que para otros soy un medio de expresión de sus más importantes
sentimientos.
Este ángel es como vos y como yo, que por el sólo
hecho de habitar este mundo tiene su parte imperfecta...
...pero como muy bien lo ha expresado, el esbozo de otro ángel:
"LA OTRA PARTE, SU CORAZON, NO NECESITA PRUEBAS".
Hice entregar en mano una copia del libro para Xuxa. Claudia nunca tuvo respuesta: se lo merecía, por "haberse atrevido" a expresar lo que su admirada parecía seguir resistiéndose a que se diga o se escriba sobre su otra realidad.
La opinión de un entendido
Mi amigo Mauricio Elías es conocido en el
ambiente de las modelos por su actividad como fotógrafo en castings
y desfiles, sus filmaciones y producciones televisivas, pero pocos saben
que pese a esas frivolidades entre las que se mueve, tiene un profundo
interés en lo espiritual, y altos conocimientos al respecto. En
una de mis charlas con él sobre el tema Xuxa (11 - 9 - 94) me decía:
"Cuando uno encara un trabajo, un programa de televisión,
donde uno tiene que estar, como en todos los programas de televisión,
en comunicación con el público, uno tiene que tender siempre
a seguir la línea que sigue la sociedad, en cuanto a todo tipo de
temas. En ese momento, en los primeros programas de Xuxa, estaba de moda
todo lo que se refiere a sectas pararreligiosas; el mensaje era el mismo
que el de la religión: era un advenimiento, era una espera de supuestos
seres que nos iban a venir a llevar, a los buenos, y los malos se iban
a quedar acá, o caer en los fuegos del infierno. Eso es lo que dicen
los libros religiosos. Y ellos dicen lo mismo, sólo que en vez de
decirles ángeles, dicen extraterrestres.
Después de esto es como que la gente ya no
le da mucha bolilla con el correr del tiempo, y ya la gente pasa a afirmarse
más sobre la tierra y a darse cuenta de que eso no es tan importante,
sino que más importante es un desarrollo psico-espiritual, sin importarle
a uno en qué momento va a llegar la muerte de uno; si va a llegar
por un fin total de la humanidad, o si va a llegar por un fin natural de
uno. Entonces, la persona comienza a darle más importancia a un
trabajo psicológico e intelectual, que eso hace a un enriquecimiento
espiritual. Por eso, en estos momentos, los programas de ella están
más encarados hacia esos temas; todo lo que se refiere a energía,
al mundo espiritual, en contacto con la naturaleza, en contacto con...
bueno, con los temas de las piedras, la composición energética
de las piedras, que hace una armonía entre el ser humano y todo
lo que lo rodea.
El tema del plato volador representó un momento,
una moda; una moda que estaba buscando la gente, una esperanza. El hecho
de tener fe en algo, sin saber en que volcar esa fe, es una necesidad espiritual
de la gente. Pero como toda etapa, son etapas que van pasando".
¿Y el hecho de mostrarla a ella como una
extraterrestre? Porque obviamente, un plato volador no es de acá,
es de otro lado...
Sí, todo individuo necesita siempre tomar
un modelo. El individuo tiende a endiosar ese modelo, porque necesita apoyarse
en ese modelo, para salir adelante, para crecer. Con el tiempo, el ser
se da cuenta de que ese modelo sólo es un vehículo para que
él mismo pueda progresar y evolucionar. Y eso es un poco lo que
está pasando: sí, la ven a ella como una mensajera de todo
este tipo de cuestiones de índole espiritual; en ese caso era ella
un extraterrestre, que daba mensajes, muy lindos mensajes para los chicos,
para un mundo mejor.
¿Y el hecho de que ahora no salga de un
plato volador, sino con una escenografía de cristales?
Y, es un poco que la han humanizado más a
ella. Primero era una semi-diosa, una extraterrestre, una persona que es
más que un ser humano, porque es una extraterrestre, con otras cualidades,
otras virtudes. Y ahora, ella es más terrestre, más humana;
es como que está más cerca de la gente que antes. No tan
idealizada, como un advenimiento de una era de seres extraterrestres que
nos rescatan y que nos dan un conocimiento, sino que más humana
y más cerca de la realidad, más cerca de todo eso que habíamos
hablado: de las piedras, de la energía, de la composición
química de las piedras, de la composición química
de la materia... o sea, más humana, más cerca de la realidad.
El ser humano se ha establecido más cerca de la realidad y se ha
alejado un poco de la mística, que es lo que lo saca al ser humano
de contexto, lo que no lo hace razonar, digamos, con la realidad.
Sin embargo, ¿Podría verse al cristal
como místico en parte?
El cristal, sí, se lo toma también
como místico porque la espiritualidad del ser es mística
también; el ser, todo lo que no puede tocar y no puede ver con los
sentidos, lo tiende a ver como algo irreal y fuera de toda realidad, como
una ilusión.
Sería como que el plato volador está
más fuera de los sentidos que el cristal, porque (éste) es
más del mundo físico...
El plato volador, sí, sí, pero sigue
siendo una ilusión, porque es como un deseo el plato volador. Una
piedra es más palpable, se puede tocar. Y si uno comprende como
está formado todo el universo, está formado por electrones,
que son algo que no se puede agarrar, no se puede tocar, sino que también
forma parte de una escencia que forma parte de una tridimensión
en que se densifica en forma de materia. Yo lo que puedo apreciar es que
en la actualidad ella (Xuxa) está más cerca de la realidad,
y que, considero yo, que es lo que busca la humanidad. A la humanidad uno
no le puede hablar en estos momentos, de que nos van a venir a buscar,
que nos van a venir a rescatar, que hay que hacer el bien; yo creo que
la humanidad, aparte de eso, requiere otra cosa: requiere un proceso de
conciencia, requiere un conocimiento, una educación; una educación
intelectual que le dé un desarrollo espiritual. Eso es lo que está
buscando ahora la humanidad, y es lo que ella le está queriendo
dar a la humanidad también.
Es como que la nave representaría la búsqueda
de algo en el más allá, mientras que el cristal estaría
en el más acá...
Exactamente. Si, la realidad es esa.
Y desde la perspectiva del escenógrafo,
¿esto habría surgido inconcientemente o marcaría un
propósito conocido por él, de lograr ese efecto? Es decir,
¿esto se hace a nivel intuitivo, las cosas salen así porque
hay alguna fuerza interna que hace que a alguien se le ocurra poner un
plato volador o un cristal de cuarzo, o acá hay alguna elaboración
mental?
No, acá hay una elaboración mental.
Para poder crear una escenografía primero hay que tener un conocimiento
al respecto del tema que se está tratando. Acá hay un conocimiento
grande sobre el tema, y obviamente, yo considero que está manejado
por un grupo de gente. Ese conocimiento no es innato, sino que es adquirido,
porque vos fijate cómo se ha manejado la cuestión: ella primero
empieza como una mensajera, da mensajes, aparece como que baja de una nave
extraterrestre, y ahora el tema se ha profundizado un poco más;
se ha profundizado porque es como que esa extraterrestre se hizo humana,
está en la tierra. Y está en contacto con todos los materiales
que conforman la Tierra, con los minerales por ejemplos, con las piedras.
Y para poder hablar de eso hay que tener un conocimiento; ese conocimiento
no es innato, es adquirido; adquirido o por otra persona o por esa misma
persona. No es nada innato, es una cosa elaborada. Como cuando uno hace
un estudio, también, de marketing, no hay nada innato en eso.
Es decir que han querido mostrar una imagen de
una nueva Xuxa...
Sí, sí, exactamente, más acorde
con los tiempos que se están viviendo actualmente. Yo creo y considero
que el hecho de que baje un extraterrestre a la Tierra, en estos momentos,
no creo que le interese a mucha gente, no creo que a toda la gente le interese.
Lo que si a la gente le interesa es el proceso interno que pueda desarrollar
un individuo y que lo haga crecer, no el hecho de que digan: bajó
un extraterrestre y dio lindos mensajes, y si hubo un extraterrestre e
hizo un milagro o no lo hizo, a una persona no le puede servir, no le sirve.
Yo creo que lo que le sirve a una persona es que ese mensaje para él
sea práctico y lo pueda aplicar en él, que pueda aplicar
un conocimiento en él, que pueda valorar todo lo que tiene la naturaleza,
que toda la composición química y en cuanto a composición
espiritual, energética de todos los objetos, forma parte de él
también, porque él está dentro de la tridimensión;
que aprenda a vivir en armonía con todos los elementos y pueda llevarlo
a la práctica. Que sepa que una piedra a él le sirve, porque
está compuesta también por materia y está compuesta
por energía; que el agua no solamente es un líquido sino
que también tiene energía. Que sepa lo que justamente el
hombre no sabe en estos momentos, el hombre ha separado la espiritualidad
por un lado y la materia por el otro, y se ha quedado con lo que puede
conocer y lo que puede ver, que es la materia, que es lo que nos enseñan
desde que vamos a un colegio primario, secundario, a una universidad, y
cuando vamos a hacer un trabajo solamente hablamos de cosas materiales.
Pero el ser ha dejado de lado todo lo que Oriente, por ejemplo, lo tomó
como algo primordial, que es la escencia del ser, que es la energía,
el impulso-vida. Y lo que ahora Occidente quiere hacer es vivir una fusión
materia-espíritu, que esa densidad del individuo sea un poco más
espiritual. Eso es lo que yo veo en los programas, por ejemplo en el caso
de Xuxa. Que lo que pasó en programas anteriores de ella, ese vuelco
hacia que ella bajaba de una nave, eso es común; es común
porque la persona que no está enriquecida espiritualmente tiende
a volcarse de golpe a la mística, porque ve a la mística
como algo... lo sobredimensiona, digamos. Ese sobredimensionamiento da
lugar a la adoración de ídolos, ese sobredimensionamiento
da lugar a que el hombre tienda, justamente, a endiosar a las personas.
Necesita el hombre eso, porque está carente, afectivamente, espiritualmente,
está carente de esa fuerza del espíritu, porque él
es débil. Una persona que está intelectualmente educada,
que espiritualmente ha realizado procesos de consciencia que lo han enriquecido
y lo hayan elevado espiritualmente, no necesita eso. No necesita que le
digan que tenés que portarte bien y hacer lo que te van a decir,
porque si no, los extraterrestres que van a venir mañana no te van
a llevar. Entonces eso ha sido, es una cosa lógica y común:
cuando el individuo está en pasión, necesita que baje una
nave y baje un mensajero de esa nave. Pero llega un momento en el que el
individuo deja esa pasión de lado y comienza a educarse espiritualmente
e intelectualmente y comienza a desarrollar su personalidad de una forma
más firme, más fuerte, y no necesita de todas estas cosas.
Por eso este vuelco; ahora, eso es un cambio bastante
grande, el hecho de que ella haya tomado conciencia y que hable de... que
tenga una escenografía, el ambiente que la rodea a ella, que sea
más terrícola digamos, o humana, con piedras y con cuarzo.
Cuestiones acuarianas
Yo viajaría a Río en octubre, y trataría
de ver al escenógrafo para que me diera su explicación de
todo esto. El jueves 13 le dejé una carta en la producción
del programa, y el viernes 21 pude localizarlo allí mismo. Salió,
acompañado por Marlene Mattos, y fui con ellos hasta el Teatro Fénix,
de la TV Globo. Entramos como a las 15.00, en que Xuxa haría una
grabación a puertas cerradas. Éramos unos poquitos allí,
entre ellos unos cinco o seis argentinos, a los que yo conocía.
Mientras esperaba que el escenógrafo se desocupara para que conversáramos
(lo cual sucedió recién a las 21.30), conocí a dos
músicos autores de varios de los temas del recién editado
último disco de Xuxa. Uno era Cláudio Matta, a quien le contaba
mi visión de un universo en conflicto, donde no podía caber
la idea de un Dios feliz de ver mundos como éste en la enfermedad
en que están. Cláudio parecía no coincidir, y su compañero,
Álvaro Socci, citó una frase de una de sus canciones ya editadas
en una placa anterior de Xuxa, donde decía "Deus não deve
estar nada contente, uma parte de sim está doente". El tema se llamaba
"Terra e coracão", y yo lo conocía del año anterior.
Hablándoles de la relación de la cuestión Xuxa con
la Era de Acuario, Álvaro me habló de uno de sus temas, que
estuvo a poco de ser incluído en el último disco de Xuxa
(Sexto Sentido); el tema se llamaba Aquarius (!).
La conversación con el escenógrafo transcurrió en una oficina, mientras Xuxa continuaba con su grabación. Esto fue lo sucedido:
Entrevista a João Cardoso, en oficinas
de TV Globo, Río, 21 de octubre de 1994
¿Cómo es esta idea de hacer así,
una escenografía que presente ese tipo de imágenes?
Cuando nosotros pensamos sobre este decorado, había
necesidad de hacer como si fuera una caverna, una gruta mágica.
Entonces teníamos que utilizar todos los elementos que...no es que
uno no supiera, uno comenzó a escoger los elementos que dieran esa
idea de magia, que pudiera darnos idea de elementos que entrasen en contacto
con planos más elevados, con planos etéreos. Entonces fue
ahí