Mi amigo Poch: Rey del AftersunLas lágrimas de Macondo: otoño - invierno 93
-Poch, fírmame el disco.
¿Tenemos que presentarle?
El guitarrista y cantante Ignacio Gasca, prontamente conocido por Poch, fue agitador de la escena musical de Euskadi a finales de los setenta, al frente del grupo musical La Banda Sin Futuro. Luego se vino a Madrid; fue eventual Pegamoide, formó parte de Ejecutivos Agresivos, con los que grabó la exitosa Mari Pili, colaboró en el libro Música Moderna de Fernando Márquez y en el film Laberinto de pasiones de Almodóvar y acabó por entrar como miembro fundador en uno de los mejores combos de la historia del planeta: Derribos Arias.
A Poch le han gustado siempre los calamares de lata, las perchas y los teclados caseros. Esto no es un secreto. En aquellos años dorados (82-83), su surrealismo innato, siempre más instintivo que cerebral, llevó a Derribos a plastificar A-Flúor, Europa, Vírgenes Sangrantes y la más desquiciada versión de Lilí Marleen que concebirse pueda. Con todas ellas y con algún éxito aún mayor, se contaron entre los más alabados del universo pop. En las encuestas mundiales del "Esto no es Hawaii" les disputaban los votos a Siniestro Total, a los Pegamoides, a Nacha, a Parálisis, a Radio Futura... Eran los más irritantes y los más queridos para muchos. Luego llegó la inactividad, el invierno del 84 y la disolución.
Siempre que se separa un grupo importante se tiende a especular y a hablar por los codos (todos lo hacemos) y el caso de Derribos no iba a ser diferente. En 1985, el primer boom independiente empieza a ceder, a ser canalizado y los no-canalizables tienen que autoinmolarse. Poch empieza a acusar los efectos de una seria enfermedad nerviosa. Sobreviven los grupos "sanos" junto a Radio Futura, Gabinete , Dinarama, 091 y Ciudad Jardín. El resto... las otras raras avis siniestras, irritantes, etc. desaparecen en cuestión de meses.
En mayo del 85, dos alegres cancioncillas de Enrique Del Pozo y Georgie Dann se disputan el título de Canción del verano, pero entonces vuelve él. La CBS edita a bombo y platillo un maxi titulado La Playa, que pulveriza todos los pronósticos. El primer trabajo de Poch en solitario se salda así... con un single pegadizo y un nombre funesto pero apropiado: Poch se ha vuelto a equivocar. El verano fue suyo, por supuesto... aunque las ventas del álbum no llegaron a cuajar.
En enero del 86, en la revista Rock de Lux dicen "este disco sólo viene a confirmar su condición de loco de atar". Pocos se fijan en maravillas como El party, Dagas hambrientas o Como uña y carne. Sus contínuas barbaridades, su impuntualidad, el avance fatídico de su enfermedad incurable le dejan fuera de la CBS y le llevan al principio. Poch recorre con un a maqueta despachos y emisoras, y las puertas se cierran. Sus "referencias" son horribles y sólo algunos amigos siguen apoyándole. Jesús Ordovás, en julio del 87, muy indignado, hace un llamamiento desde su Diario Pop: "Es una verguenza que ninguna compañía del país se atreva a apostar por un tipo como Poch". Su cinta Viaje por países pequeños suena con insistencia, como en los buenos tiempos.
En las últimas semanas de aquel año, tras azarosas sesiones de grabación, queda semiterminado su segundo LP. Con un Poch más incontrolado que nunca, autocoronado "Marqués del Tendedero Alto y Bajo", colaboran artistas tan controvertidos como Fania, Antonio Vega, Teresa Verdera y Comando 9mm. El resultado es Nuevos sistemas para viajar, un disco disperso, más bien flojo (vale, lo reconozco), pero siempre salpicado de momentos memorables como Jurelandia, Buscando relojes o No tienes ni idea de qué hora es. Esta última canción fue segundo single... y entonces fue cuando le conocí.
Se trató de un encuentro breve y una entrevista corta, después de numerosos plantones. Era muy difícil sacarle frases coherentes, pero aquello no importaba. Era Poch, al fin; el alegre tipo que además de firmarte los discos te los arruinaba con dibujos infectos. Todo un encanto.
No volvimos a saber de él hasta la primavera del 91. En esas fechas, algunos de los artistas más carismáticos de nuestra música deciden unirse para ayudarle. El disco doble "El chico más pálido de la playa de Gros", con dibujos de El Hortelano y fotografías de Oukalele, cuenta con una veintena de canciones compuestas por Poch en diferentes épocas... pero tocadas y cantadas esta vez por Fangoria, Gabinete, La Frontera, Siniestro Total, Esclarecidos, Glutamato Ye-Yé, Décima Víctima, PVP, Lions in Love, etc. Los grupos millonarios hacen un alto en sus galas, los ya disueltos se reúnen para la ocasión y los que están empezando sientan un hito en sus respectivas carreras. La idea obtiene una buena acogida aunque el propio Poch apenas interviene. "El chico más pálido..." se convierte en reconocimiento de varias generaciones y formas de hacer, a uno de los seres más entrañables del pop mundial.
"Siente la tentación de arrojarte de una vez en tu pecera... cielos... los peces asustados!!!".
Seguían transcurriendo los días de aquel año, aunque ya eran los últimos. El 22 de diciembre, en una tarde que debía ser muy atareada, divisé frente a una tienda de ortopedia de la calle León a un tipo alto, desgarbado, con trazas de vagabundo borracho y altanero. Apenas podía reconocerle, pero aún así me acerqué:
- ¿Eres Poch?
Entramos en un bar, hablamos, hicimos un par de compras y así me enteré de que seguía componiendo y que almacenaba las nuevas canciones en su hotel. Recordé la canción homenaje de Glutamato: "Le conocí en la bañera del hotel donde vivía". Me invitó a grabarlas ipso facto, y así tuve la dicha de aplazar todos mis compromisos de aquel día por una causa mayor.
Aquella tarde con Poch, salpicada por las luces navideñas y mi bienamado frío, iba a dar como fruto una cassette imposible: Psicodelia Doméstica, que ponía de manifiesto demasiadas cosas. "El rey del Aftersun" seguía siendo un genio en cuanto a ideas y, aunque sus frases carecieran de sentido, eran hermosas. El desquiciante desaliño de su cuarto (repasad Como uña y carne ) ponía el sello de autenticidad último. De vez en cuando decía:
Temas como "Pobre ballena azul", "Planeta extraño" o "Soy un Etarra", son los últimos bocetos conocidos de Poch. Desaliñadas e interminables, apenas merecen el nombre de canción. Pero son bonitas, muy bonitas. Hablan sobre ese universo de peceras, perchas y pic-martillos que nació en la mente del autor de A-Flúor, Disco pocho, Dios salve al Lendakari y Branquias bajo el agua. Con Poch estamos ante el extraño caso del verdadero artista inacabado, infinito, que nunca llega a pintar su mejor paisaje. Lo mejor no son las canciones que escribió, sino las que se quedaron en el camino...
Vaya un saludo especial para todos aquellos leales súbditos de nuestro señor del Aftersun...
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