Los proyectores de diapositivas de vidrio, de cuerpos opacos y las negras y pesadas máquinas de escribir Underwood, continental o Royal, no fueron muy frecuentes en las escuelas. Sin embargo, al ser un material probablemente más valorado que otros recursos didácticos y por tanto mejor cuidado y hasta salvado de la destrucción, han llegado en gran parte hasta nosotros.
La imagen, sobre todo en color y en movimiento, fue en aquellos tiempos algo motivador y un buen recurso para el aprendizaje.
Son diferentes y curiosos los aparatos recogidos, algunos de ellos incluso en escuelas muy pequeñas y humildes. En el museo disponemos de una gran variedad de máquinas de escribir antiguas, de proyectores de diapositivas y de película, así como de otros medios tecnológicos de entonces.