En 1870 se citaba como material imprescindible en una escuela elemental, tableros del tamaño de un pliego de papel, destinados a pegar en ellos lecciones de lectura; que debían estar colgados en la pared junto con un puntero de madera de unos dos pies de longitud para señalar a los niños la letra.

   Este procedimiento, basado en los abecedarios movibles, silabarios y catones, fueron los más frecuentemente usados en el aprendizaje de la lectura; la actividad más destacada de cuantas se realizaban en el aula y en la que de una u otra forma participaban diariamente todos los alumnos y alumnas. En la actualidad, localizar los diferentes libros y manuales que se usaban en nuestras viejas escuelas de Primera Enseñanza, comienza a ser una verdadera aventura.

   En el museo se pueden contemplar una completa recopilación de libros, cartillas, cuadernos, caligrafías y útiles de escritura con los que nuestros abuelos realizaban las actividades escolares.



1