John Williams: SIETE AÑOS EN EL TIBET

Cada vez más conocido y reconocido lejos del ámbito cinematográfico, John Williams lleva tiempo trascendiendo su música mas allá de lo puramente visual acercandola, quizás mas que ningun otro compositor presente o pasado, hacia la sublimación de un genero musical nunca aceptado por los puristas. Muy lejos estan sus primeras incursiones fílmicas con obras ligeras y simpáticas, pero escasamente trascendentes, del estilo de Fitzwilly (¡Cuidado con el mayordomo!, 1967), e incluso su salto al sinfonismo más clásico a mediados de los años setenta con filmes como Jaws (Tiburón, 1975) o Star Wars (La Guerra de las Galaxias, 1977) parece remoto y superado; Williams lleva entregado, a lo largo de la presente década, un puñado de obras de un nivel de calidad y solidez difícilmente superables: Nixon (1995), Schindler's List (La Lista de Schindler, 1993), Sleepers (1996), e incluso una partitura compuesta en un tiempo tan escaso como Rosewood (1997), son nuevos peldaños en una ya larga y exitosa carrera. Seven Years in Tibet, su última obra hasta el momento (y a la espera de la previsiblemente grandiosa Amistad, su nueva colaboración con Steven Spielberg) le reune con el director francés Jean-Jacques Annaud y el violoncellista Yo-Yo Ma, ya un habitual en estas páginas, en una mezcla de aventuras, viaje interior y revisitación budista con la historia del conflictivo Heinrich Harrer, quien llegara a ser profesor del actual Dalai Lama. Lejos de intentar imitar músicas o gestos musicales tibetanos (escasamente presentes en la partitura a través de algunos ecos de cantos lamas), Williams prefiere llevar la obra a su terreno, y ya desde el comienzo del disco con el expansivo primer tema, es evidente para cualquier aficionado quién es el autor de la música; catorce movimientos con violoncello solista como protagonista en la mayoría de ellos, en una especie de enorme poema sinfónico concertístico cuyos punto álgido se centran en los meditativos Reflections y Premonitions, así como el magnífico y emotivo desarrollo del ya mencionado primer tema, Seven Years in Tibet, con su alter-ego en Approaching the Summit. Todo el Williams anterior está presente en éstas notas, desde la seriedad de Monsignor (1982), la emoción de E.T. The Extraterrestrial (E.T. El Extraterrestre, 1982), o el empuje de Raiders of the Lost Ark (En Busca del Arca Perdida, 1981). Al fin y al cabo, todas son hijas del mismo genio, y como tales se comportan. M.A.F.

SEVEN YEARS IN TIBET
/ SONY CLASSICAL SK60271 / 66' 1