MEJORANDO LA COMUNICACIÓN EN CHICOS CON AUTISMO NO VERBALES

Comportamientos Comunicativos:
El lenguaje incluye la formación de palabras, el aprendizaje de reglas para juntar las palabras, así como el acompañamiento del propósito o razón para usar el lenguaje (por ejemplo pragmática). Pragmática es la interpretación y uso del lenguaje en contextos sociales, físicos, cognitivos y linguísticos. La pragmática y la comunicación están intimamente relacionadas y para ser un buen comunicador necesitamos conocer el lenguaje que se está utilizando, así como entender las dimensiones humanas y no humanas del mundo que nos rodea. La comunicación es mucho más que poder hablar o juntar palabras en el orden correcto (Wilson, 1987). Es la capacidad de permitir a otro que sepa que deseamos algo, explicar algo sobre un evento, describir una acción o acusar la presencia de otras persona. Todo esto puede lograrse de manera verbal o no verbal; mediante gestos, señales, o indicando con el dedo una foto o palabra.La comunicación tambien implica una situación social entre dos o más personas; la persona que envía el mensaje es el emisor mientras que quien escucha es el receptor. En intercambios comunicativos el papel del emisor y receptor varían y para ser totalmente diestro en las habilidades pragmáticas el estudiante debe conocer y entender ambos papeles: el de iniciar y recibir la información (Watson, 1987). Muchos estudiantes con autismo tienen mucha dificultad en el área de pragmática (Baron-Cohen, 1988). Kanner (1946) por ejemplo describió a niños que no podían iniciar conversaciones a pesar de poder hablar y cuando conversaban se limitaban a solicitar objetos, un juguete o comida o hacer que el adulto completara una acción pero muy raramente transmitían actos de comunicación, tales como acusar la presencia de otros, hacer comentarios (¡"Mira, hay un perro allá afuera!") expresar sentimientos o usar etiquetas sociales ("¡Gracias!," "¡Adiós!").
Los chicos no verbales con autismo son a menudo receptores de información y frecuentemente responden a las órdenes o solicitudes de sus profesores con mucha consistencia. Por ejemplo, al preguntar ¿"Qué quieres comer?" el chico podría responder entregando una fotografía de la galleta o señalando un objeto o repitiendo la palabra. Esto se considera un "intercambio comunicativo" porque el chico reconoce al adulto como un compañero en el intercambio y entiende lo que se le pide, es decir, el chico tanto recibe como responde en este caso. Ayudar a que el estudiante aprenda a responder a dichos intercambios comunicativos es un enfoque de intervención relativamente nuevo. Es una gran mejora sobre técnicas de intervención que usábamos anteriormente. Por ejemplo, antes pedíamos que el chico imitara unas palabras producidas en asociación con un objeto (Loovas, 1977) y existía muy poca comunicación con este tipo de intercambio de lenguaje. Al menos el estudiante recibía la información pero desafortunadamente solo aprendía a rotular objetos específicos. La utilidad de esta información fuera del entorno de entrenamiento del lenguaje continúa siendo un interrogante, ya que en este enfoque el estudiante casi nunca tenía la oportunidad de pedirle a alguien más que le diera un coche para jugar con él, ni tampoco aprendía a dirigirse a otros de manera sociable o como un "compañero comunicativo". Este enfoque, afortunadamente ha tenido muy poco valor "funcional" pues impide que el estudiante aprenda que el lenguaje "incluye" comunicacion con otros.
En el papel de iniciadores de comunicación, los niños con autismo, presentan muchísima dificultad al iniciar conversación (Feldstein, Konstantareas, Oxman, & Webster, 1982). Por lo tanto cualquier enfoque de intervención deberá siempre dirigirse o centrarse a que los chicos se conviertan primero que todo en comunicadores, aprendiendo a iniciar y recibir información y un objetivo importante sería ayudarles a convertirse en compañeros de comunicación en un mundo en donde la interacción tiene importancia primordial.
COMPORTAMIENTOS NECESARIOS PARA SER COMUNICADOR
: Existen un número de elementos importantes que los niños no verbales deberían obtener para convertirse en buenos comunicadores. Es decir, necesitan entender: (1) la causa y el efecto; (2) el deseo de comunicarse con alguien; (3) alguien con quien comunicarse; (4) algo que comunicar y finalmente (4) un medio de comunicación.Es importante buscar la evidencia de "causa-efecto" en condiciones de evaluaciones informales y formales. El estudiante con autismo quizás no tenga dificultad para contestar todas las preguntas específicas que se le hagan en un examen pero podría, a lo mejor, demostrar la comprensión de la relación causa-efecto en su área específica de interés. Es importante tambien rodear al estudiante con activitidades diarias que le expondrían a eventos de "causa-efecto" ya que de esta manera está tambien siendo expuesto a varias formas de comunicación simbólica asociada con dicha experiencia (como el uso de señales manuales por ejemplo) para representar la experiencia (Layton, 1987) o una foto para usarla en el intercambio de comunicaciones (Bondy & Frost). Si al estudiante le gusta que le hagan cosquillas enséñele el signo para cosquillas o muéstrele una foto de hacer cosquillas como un medio para que el estudiante solicite o pida que continúe con el juego. Mientras que el estudiante aprende a explorar su ambiente e intercambios sociales, el ambiente necesita ser estructurado de tal manera que la causa y efecto sucede y cuando ello acontezca debemos emparejarlo con algún tipo de intercambio comunicativo.
Las rutinas diarias e intercambios comunicativos deberían planearse en donde el chico requiera interacción con otros. Durante estas situaciones la estructura deberá planearse de tal forma que el estudiante aprenda a valorar la comunicación con otros y a que si el estudiante nunca espera a interactuar con otros el estará en desventaja para aprender los beneficios de la comunicación. Cuanto más frequente sea necesario que el chico se relacione con sus profesores y compañeros, estará más dispuesto a hacerlo espontáneamente.
Watson, Lord, Schaffer y Schopler (1980) recomiendan dejar que el estudiante sea quien determine lo que desea comunicar, tomar la iniciativa y/o dirigir la interacción conversacional. Si el estudiante está interesado, por ejemplo, en una acción (como abrazar, nadar) entonces es ahí donde debe iniciarse la comunicación. Si el estudiante demuestra un interés real en un objeto (coche, abrir el grifo del agua) comience con eso. El conocer con antelación los gustos y las cosas que no le gustan al estudiante pudiera facilitiar el intercambio comunicativo y, una vez que la comuniacción haya comenzado, el padre, familiar o educador puede entonces comenzar a expandir el vocabulario de tales objetos como la comida o sustantivos funcionales.
Resumen:
Durante dos décadas hemos tenido la suerte en que haya muchísimo más conocimiento disponible sobre autismo y entendamos mucho mejor todos los problemas relacionados con el mismo, especialmente en el área de comunicación. A través del uso de sistemas alternativos y aumentativos de comunicación - signos, intercambio de fotografías, símbolos escritos, y programas de ordenadores - muchos de estos estudiantes han podido expresar sus necesidades y deseos. Comprensiblemente, muchísimos padres y profesores siguen preocupados y tratan de entender si el niño aprenderá o no a hablar. Como madre de una adolescente con autismo, lo más importante para mí fué que mi hija aprendiera a comunicarse por cualquier medio posible al menos al principio. El reto que tenemos enfrente es el de determinar qué sistema de comunicación es el mejor para cada uno de nuestros hijos y/o estudiantes y qué efectivo resulta su implementación. He discutido aquí varias estrategias e ideas que han ayudado a muchos estudiantes. Reconozcamos entonces que cada persona con autismo es una persona única que difiere de todas los otros personas. Con dicho entendimiento, esperamos que un individuo mas productivo y comunicativo emergerá.Referencias Bibliográficas
Baron-Cohen, S (1988). Social and pragmatic deficits in autism: Cognitive or affective? Journal of Autism and Developmental Disorders, 18, 379-402.
Baron-Cohen, S., Leslie, A., & Frith, U. (1985). Does the autistic child have "a theory of mind"? Cognition, 21, 37-46.
Bondy, A., & Frost, L. (in press). Educational approaches in pre-school: Behavior techniques in a public school setting. In E. Schoppler & G. Mesibov (Eds)., Learning and cognition in autism. New York: Plenum.
Dawson, G., & Galpert, L. (1990). Mother's use of imitative play for facilitating social responsiveness and toy play in young autistic children. Development and Psychopathology, 2 151-162.
Feldstein, S., Konstantareas, M., Oxman J., & Webster, C. (1982). The chronography of interaction with autistic speakers. An initial report Journal of Communication Disorder, 15, 451-460.
Layton, T (1987). Manual communication. In T. Layton (Ed.): Language and treatment of autistic and developmentally disordered children. Springfield, IL: Charles C. Thomas.
Loovas, O. (1977). The autistic child: Language development through behavior modification. New York, Irvington.
Nelson, K. 1973. Structure and strategy in learning to talk. Monograph Society for Research in Child Development, 38 (1-2, Serial No. 149).
Watson, Lord, Schaffer y Schopler (1980). Teaching spontaneous communication to autistic developmentally handicapped children. Austin, TX: Pro-Ed.