Obra
Científica de Carlos Escudé: la lógica interna de un itinerario
A
lo largo de la carrera científica de Escudé ha habido siempre un flujo y
reflujo entre el relevamiento de datos historiográficos y el desarrollo de teoría
de las Relaciones Internacionales, conducente a adicionales relevamientos de
datos historiográficos que a su vez generaron más reflexión e investigación
teóricas. Asimismo, en el plano del desarrollo de teoría esta dialéctica dialógica
fue complementada por una dialéctica sincrónica, entre el análisis del
sistema internacional y el de los condicionantes culturales de la política
exterior.
1.
Escudé comenzó sus investigaciones sobre Relaciones Internacionales con una
tesis doctoral (Ph.D., Yale University 1981) basada en material documental de
los archivos norteamericanos y británicos, secretos hasta poco antes del inicio
de sus tareas. En ella se documenta el boicot económico y desestabilización
política sufridos por la Argentina a raíz de su neutralidad durante la Segunda
Guerra Mundial. Esta tesis, convertida en un libro en castellano intitulado Gran
Bretaña, Estados Unidos y la Declinación Argentina, 1942-1949 (Buenos
Aires: Belgrano, 1983, 1984, 1988 y 1996), condujo a una reflexión sobre la
problemática teórica de los costos del desafío de los Estados débiles frente
a los poderosos, que entre 1984 y 1986 se difundió con dos sencillos libros, La
Argentina, ¿Paria Internacional? (Buenos Aires: Belgrano, 1984), y La
Argentina frente a las Grandes Potencias: el Precio del Desafío (Buenos
Aires: Belgrano, 1986). De este modo, quedó planteada su inquietud por el análisis
teórico de las relaciones entre
Estados débiles y poderosos, que en la década de 1990 fructificaría con la
publicación de obras mucho más elaboradas que las recién nombradas.
2. Este análisis teórico incluyó la comprobación de que los
mecanismos de toma de decisión de los Estados Unidos hacia países que además
de ser periféricos, son relativamente irrelevantes para sus intereses vitales,
difieren de los que se activan cuando está en juego su política hacia Estados
con relevancia estratégica. El concepto de “síndrome de irrelevancia de la
racionalidad” en el proceso de toma de decisiones de la política exterior de
los Estados Unidos se acuñó primero en la tesis doctoral y fue luego
desarrollado, con una base documental adicional, en "Argentina:
The Costs of Contradiction", publicado en Abraham F. Lowenthal (comp.) Exporting
Democracy: The United States and Latin America
(Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1991). Su
traducción al castellano se publicó bajo el título "La
Traición a los Derechos Humanos, 1950-1955", en CARI, La Política
Exterior Argentina y sus Protagonistas, 1880-1995, Buenos Aires: Nuevohacer
(GEL), 1996.
Durante
el episodio de la neutralidad argentina en la Segunda Guerra Mundial, la
irrelevancia relativa del país sudamericano para los intereses vitales de los
Estados Unidos había aumentado la vulnerabilidad del primero frente a la
superpotencia. Este factor había potenciado el carácter autodestructivo de
dicha neutralidad, en términos del balance de costos y beneficios para el
Estado y la sociedad en su conjunto.
3.
A su vez, la Guerra de Malvinas, producida pocos meses después que Escudé
terminara su tesis doctoral, representaba otro caso de política exterior
autodestructiva, que demostraba la existencia de una pauta reiterada de
comportamientos semejantes en la historia de la política exterior argentina.
Por lo tanto, la tesis doctoral de Escudé, sumada a eventos como el antedicho,
conducía a por lo menos dos conjuntos de preguntas que a su vez representaban
dos líneas de investigación complementarias, ambas insinuadas en sus libros de
1984 y 1986 (que eran casi borradores de los libros por venir en la década de
1990):
a)
¿Qué factores endógenos podían explicar la tendencia argentina a la
confrontación autodestructiva con Estados más poderosos?
b)
Y más allá del caso argentino, ¿cómo condiciona el sistema internacional a
las relaciones entre Estados débiles y poderosos? Específicamente, ¿qué tipo
de confrontación tiene más probabilidades de generar mayores (o menores)
costos externos para un Estado débil? Es decir, ¿cuál es el comportamiento
“premiado”? Y vinculando esta pregunta al punto anterior, ¿qué factores
endógenos pueden apartar a un Estado de la conducta premiada?
4.
La tendencia a la confrontación de la diplomacia argentina, por otra parte,
estaba apuntalada por un gran apoyo cívico: políticas con mayores costos
externos que beneficios, como la Guerra de Malvinas, la neutralidad durante la
Segunda Guerra Mundial, la negativa a aceptar salvaguardias nucleares (vigente
hasta el gobierno de Menem), y eventualmente el proyecto de misil balístico Cóndor
II (nacido en sociedad con Irak durante la presidencia de Alfonsín), paradójicamente
generaban beneficios internos para sus artífices. Lo que era irracional desde
la óptica de los costos para el país frente al mundo, era racional desde la
perspectiva de sus beneficios políticos internos (al menos en el corto plazo)
para los gobernantes argentinos. La popularidad de estas políticas abarcaba,
además, a la mayor parte del espectro político local. Estas paradojas
condujeron a Escudé a la hipótesis de que una variable de orden cultural
podía estar condicionando la reiteración de políticas autodestructivas pero
populares, de gran potencial demagógico.
El
problema era, empero, ¿cómo estudiar empíricamente la cultura? El método
elegido por Escudé consistió en aproximarse a través de un estudio de los
contenidos nacionalistas de los textos escolares argentinos. Esto se resolvió
en varias etapas, entre los años 1986 y 1990:
a)
Primero realizó un relevamiento del contenido nacionalista de los textos
de geografía entre 1879 y 1986, que publicó en su libro Patología
del Nacionalismo: el Caso Argentino (Buenos Aires: Tesis/Instituto Di Tella,
1988). Esta parte del estudio se concentró en el nacionalismo territorial y en
los mitos de “grandeza nacional”, y dio lugar también a la publicación de
“Argentine Territorial Nationalism”, en el Journal
of Latin American Studies (mayo de 1988).
b)
Luego, para mejor comprender porqué los textos habían tenido esos
contenidos, realizó un estudio del contenido nacionalista de las doctrinas
pedagógicas argentinas entre 1900 y 1950, publicado en su libro El
Fracaso del Proyecto Argentino: Educación e Ideología (Buenos Aires:
Tesis/Instituto Di Tella, 1990). Este libro se publicó también en Italia, con
el título La "Riconquista"
Argentina: Scuola e Nazionalismo (Fiesole: Edizioni Cultura della Pace,
1992). Además, un resumen de ambos el relevamiento de textos y el estudio de
las doctrinas pedagógicas se publicó bajo el título Education,
Political Culture, and Foreign Policy: The Case of Argentina (en la serie de
documentos de trabajo del programa conjunto para asuntos latinoamericanos de la
Universidad de Duke y la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill,
octubre de 1992).
c)
Como verificación de que los contenidos identificados (especialmente los
referidos al irredentismo territorial) estuvieran presentes en la mente de la
gente, Escudé encargó la inclusión de algunas preguntas en una encuesta del
Instituto Gallup de Argentina. El resultado confirmó no sólo la creencia
generalizada de que la Argentina perdió grandes territorios a lo largo de su
historia, sino también una fuerte correlación positiva entre esta creencia y
el nivel educativo de la población encuestada. Cuanto mayor la educación
formal de un segmento de población, mayor el porcentaje de gente que cree que
la Argentina perdió territorios. Dicho sea de paso, esta percepción argentina
(que es la de su historia oficial) contradice plenamente a los atlas históricos
publicados en América del Norte y Europa occidental, que unánimemente le
adjudican a este país grandes ganancias territoriales a lo largo del siglo XIX.
d)
Finalmente, para darle al estudio una dimensión comparativa, Escudé se
avocó a un relevamiento de los mitos de pérdidas territoriales en los textos
escolares de los países hispano-parlantes de la América del Sur. Consultó los
textos en uso en dichos países, y consultó también textos más antiguos,
depositados en la colección latinoamericana de la biblioteca de la Universidad
de Texas en Austin. Este relevamiento confirmó la vigencia de una percepción
generalizada de grandes pérdidas territoriales históricas en casi todos los países
del continente. De tal modo, la suma de los territorios que los sistemas
educativos de los diversos países pretenden fueron perdidos por sus respectivos
Estados es muy superior a la superficie total de la América del Sur. Los
resultados de esta fase de la investigación se plasmaron en el Tomo I de la Historia
General de las Relaciones Exteriores de la República Argentina,
obra de 14 volúmenes cuya elaboración Escudé dirigió junto con Andrés
Cisneros entre 1994 y 2000, y que contó con la colaboración de una
docena de investigadores.
5.
Los hallazgos de estas investigaciones empíricas condujeron a su vez a
reflexiones teóricas vinculadas a las funciones políticas de las mitologías
nacionalistas en Estados incipientes (como era el caso de los hispanoamericanos
durante el siglo XIX), y también a la profundización del análisis de los
factores endógenos que pueden contribuir a la formulación de políticas
exteriores confrontativas, con mayores costos que beneficios para el Estado y la
sociedad.
Estas
reflexiones convergían dialécticamente con otras, ya mencionadas, relacionadas
con la estructura del sistema internacional, y con la averiguación de qué tipo
de confrontación entre Estados débiles y poderosos suele conducir a un balance
negativo de costos y beneficios. Esta problemática, emergente de una manera
directa de la tesis doctoral de Escudé, conducía a la necesidad de realizar un
análisis crítico de las principales teorías de las relaciones
internacionales, la mayor parte de ellas de cuño anglo-americano, porque la
teoría acuñada desde el centro del sistema mundial raramente toma en cuenta la
cuestión de los costos, para la periferia, de desafiar al centro. Escudé se
dedicó a este análisis crítico y teórico en forma simultánea con el
desarrollo de sus investigaciones empíricas sobre la incidencia del factor
cultural en las políticas exteriores.
La
cuestión es fundamental porque aunque las principales teorías reconocen la
diferencia entre “grandes potencias” y Estados que no lo son, ellas
suscriben no obstante, de manera acrítica, a la premisa de la soberanía del
Estado, y se construyen sobre la base de una analogía que conduce a
confusiones: que el Estado es al sistema internacional lo que el individuo es a
la sociedad a la que pertenece. Pero el Estado no es un individuo, sino que
administra las vidas y haciendas de millones de individuos que (por lo menos
desde una perspectiva democrática) son fines en sí mismos y sujetos de
derecho. Por ello, esta “ficción del Estado-como-persona” suele conducir al
olvido del problema de los costos, para el ciudadano, de las políticas
confrontativas del Estado, costos que suelen ser mayores (al menos en términos
relativos) cuanto menor es el poder relativo del Estado. Ejemplificando, para el
ciudadano norteamericano los costos del desafío de George W. Bush al mundo
entero son menores que los costos, para el ciudadano iraquí, del desafío de
Saddam Hussein al gobierno de los Estados Unidos.
Por
ello, aunque las simplificaciones son necesarias para teorizar, una
sobresimplificación como la “ficción del Estado-como-persona” produce más
distorsiones en el pensamiento sobre las relaciones internacionales de los
Estados periféricos, que sobre las conceptualizaciones respecto de los Estados
más poderosos del sistema. Lo mismo ocurre con el error de aceptar acríticamente
el mito de la soberanía del Estado. Ambas simplificaciones son más graves para
la formulación de las políticas exteriores de los Estados débiles. Y ambas
están relacionadas, frecuentemente de manera inadvertida, con la ideología del
nacionalismo.
En
este plano, la obra teórica de Escudé (emergida, como se dijo, de sus
investigaciones empíricas e historiográficas sobre las relaciones entre
Estados débiles y poderosos), convergía una vez más con su nuevo trabajo empírico,
en tanto las confusiones omnipresentes en los textos escolares argentinos, en la
cultura política del país (verificada por encuestas) y en la historiografía
académica de las relaciones exteriores argentinas, convergían con las
confusiones conceptuales y terminológicas acaso más sofisticadas de los
grandes teóricos de las relaciones internacionales. En ambos casos, el mito de
la soberanía del Estado jugaba un papel importante en la gestación de estas
confusiones convergentes.
Ello
se ve claramente cuando consideramos que los principales teóricos de las
relaciones internacionales, víctimas de errores metodológicos y de valores
nacionalistas casi nunca reconocidos, describen el sistema internacional como
“anárquico”, sin terminar de reconocer que en realidad se trata de una
“jerarquía”. En las palabras de Kenneth Waltz, los Estados tienen todos las
mismas funciones aunque las diferencias en poder y estructura interna sean
abismales: “ninguno está obligado a obedecer y ninguno está autorizado a
mandar”. Esto es lo que se
entiende por “anarquía” como cualidad definitoria de la estructura del
sistema internacional. Por el contrario, según el análisis de Escudé, no hay
tal anarquía sino una jerarquía en la que las diferencias de poder generan una
diferenciación de funciones. En el sistema interestatal intervienen tres tipos
cualitativamente diferentes de Estados:
(i)
Estados muy poderosos que fijan las reglas del juego,
(ii)
Estados que juegan según las reglas establecidas por los poderosos, y
(iii)
Estados rebeldes que no aceptan estas reglas, confrontando con los
poderosos a gran costo para sus ciudadanías, pero sin el poder necesario para
alterar las reglas de juego contra las que se rebelan.
Al
negarse a aceptar esta realidad de una soberanía que (desde hace muchas décadas)
en realidad es el patrimonio de muy pocos Estados (y hoy lo es de uno solo),
estas teorías acuñadas principalmente en el mundo anglo-americano convergen
curiosamente con las mitologías nacionalistas prevalecientes en muchos Estados
débiles del Tercer Mundo (incluida la Argentina hasta 1989), ancladas en la
premisa de la soberanía absoluta del Estado. Paradójicamente, el estudio de
las causas de las políticas autodestructivas de Argentina convergía con la
identificación de las falacias de los teóricos del mundo anglo-americano. Esta
línea de investigación, vinculada dialécticamente a las anteriores, comenzó
a fructificar con el libro Realismo Periférico
(Buenos Aires: Planeta, 1992), continuó con The
Anthropomorphic Fallacy in International Relations Discourse (Documento de
Trabajo Nº
94-6, Center for International Affairs, Harvard University, agosto de 1994), y
llegó a su punto culminante con El
Realismo de los Estados Débiles (Buenos Aires: GEL, 1995) y su versión
norteamericana, Foreign Policy Theory in
Menem´s Argentina (Gainesville: University Press of Florida, 1997). Todo
ello era la consecuencia de la línea de investigación de etapas múltiples
originada en una tesis doctoral de 1981.
6.
Posteriormente, entre 1997 y 2002, Escudé profundizó sus estudios sobre el
sistema internacional, publicando resultados preliminares:
a)
En los libros Estado del Mundo: las
nuevas reglas del juego de la política internacional vistas desde el Cono Sur
(Buenos Aires: Ariel, 1999) y Los Mercenarios del Fin del Milenio: Estados Unidos, Europa y la
Proliferación de Servicios Militares Privados (Buenos Aires: Belgrano,
1999);
b)
En el documento de trabajo publicado en coautoría con Mariana Souto
Zabaleta, “Hipótesis de Conflicto: El Cono Sur frente al Eje Chávez-FARC”
(Universidad Torcuato Di Tella, Nº
63, mayo de 2001), y
c)
En el
artículo “The European Union and
Global Security in the Postmodern World-System”, publicado en
R. Stemplowski (comp.), The European
Union in the World System Perspective, Polish Institute of International
Affairs (Varsovia, 2002); publicado también en polaco como “Unia
Europejska i globalne bezpieczenstwo w ponowoczesnym swiecie” (en Polski
Przeglad Dyplomatyczny, Vol. 2 [5], Nº 1, 2002, p. 57-85), y en lengua rusa
a través de la revista académica Europa
(Volumen 2 [3], 2002, p. 96-130).
En
su libro de noviembre de 1999, Estado del Mundo, Escudé pronosticó que
un acontecimiento como el del 11 de septiembre de 2001 habría de producirse muy
pronto. Y en el artículo publicado en Polonia arriba citado, como así
también en su secuela, “When Security Reigns Supreme: The Postmodern World-System vis-à-vis
Globalized Terrorism and Organized Crime”, publicado en R. Stemplowski
(comp.), Transnational
Terrorism in the World-System Perspective
(Varsovia: Polish Institute of International Affairs, 2002), Escudé dio un paso
más ozado.
Allí
intentó corregir las conceptualizaciones de Immanuel Wallerstein sobre el
“sistema-mundial”. Al hacerlo, se adelantó a la segunda Guerra del Golfo,
demostrando que la inauguración de una nueva etapa histórica signada
por la conquista por parte de Estados Unidos de territorios geográficamente
estratégicos y ricos en hidrocarburos, especialmente en el Golfo Pérsico,
emerge casi matemáticamente de los datos estructurales del presente.
7. Ya en el momento actual, y en consonancia con su afán de aportar
ideas para contribuir a resolver problemas globales, Escudé acuñó la categoría
de “Estado parasitario”. Aunque en la etapa presente de la historia humana
la comunidad mundial enfrenta el desafío prioritario de desarmar a los Estados
canalla, exportadores de terrorismo, y desarticular las organizaciones no
estaduales del terrorismo transnacional, los Estados parasitarios representan un
problema adicional que en algún momento deberá enfrentarse. Así como los
Estados canalla son un peligro para la Humanidad desde el punto de vista de la
seguridad, los parasitarios representan un peligro para la estabilidad del
capitalismo global. Se trata de Estados que han caído en un juego político
interno por el que su misma gobernabilidad depende de su capacidad para mantener
un gasto crónicamente superior a su recaudación fiscal. Son países que usan
las instituciones de Bretton Woods y las emisiones de bonos soberanos para vivir
a costa del resto del mundo. Su primer aporte sobre el tema se publicó bajo el
título “Argentina:
A ‘Parasite State’ on the Verge of Disintegration”, en el Cambridge
Review of International Affairs, Volumen 15 (3), Octubre de 2002.
Un
título venidero en la misma línea de investigación, que se publicará en
noviembre de 2003 en Estudios Interdisciplinarios de América Latina (de
la Universidad de Tel Aviv), es “Incipient State Disintegration, Corruption
and Transnational Terrorism: the case of the 1992 and 1994 attacks in Buenos
Aires”, que Escudé escribió en co-autoría con Beatriz Gurevich, su socia y
colega en Iberoamérica y el Mundo.