AGRADECER
¿Qué es agradecer?
Tomó luego los siete panes y los peces
y, dando gracias, los partió e iba dándolos a los discípulos,
y los discípulos a la gente.
Mateo 15,36
De acuerdo con Santo Tomás de Aquino, la palabra "gracia" puede referirse a una de tres cosas:
- La benevolencia que alguien, normalmente un superior o soberano, tiene por alguien: "el emisario halló gracia ante el rey…";
- Aquello que alguien otorga a alguien, precisamente como signo de la actitud mencionada: "…y le concedió la gracia de la libertad para su padre…";
- La expresión de felicidad y bienquerencia que esto otorgado produce en quien lo ha recibido: "…entonces el emisario le dio infinitas gracias".
Según esto, el agradecer se inscribe en la lógica de la gracia, y por tanto en la del
pedir y recibir. Por consiguiente, aprender a agradecer supone que se ha aprendido, o por lo menos se está aprendiendo, a recibir.
Una expresión de gratitud tiene mucha fuerza de humanidad en quien da las gracias y en aquel a quien se dan las gracias.
En efecto, como veremos en su momento, dar es un acto propio de la dignidad de persona, porque sólo aquel que se posee puede darse o dar algo realmente suyo. Por ello, al dar la persona en cierto modo se disminuye, en el sentido de que no puede dar sin perder de alguna manera. Sin embargo, esto que da, sea una palabra, una idea, un afecto o una cosa, es siempre algo menor que sí mismo. Por eso, cuando la persona recibe las gracias, recibe algo mejor que lo que dio, porque las gracias siempre tienen la dignidad de la persona que agradece.
Así pues, cada "gracias" que decimos enriquece a quien lo escucha, porque le hace recuperar, mejorado, aquello que dio.
Para saber agradecer, entonces, hay que partir del deseo de que el otro pueda crecer en su ser de persona humana. Lejos de toda exageración, adulación o simulación, el verdadero agradecimiento es un amable estímulo en la línea de la generosidad, de la eficiencia y de la prudencia. El agradecimiento ha de ser oportuno, sincero, afectuoso, pero sobre todo, gratuito. ¡No mezcles agradecimientos con nuevas peticiones, pues muy fácilmente van a sentir que estás simplemente haciendo un negocio! Al contrario, da las gracias como si no fueras a volver a ver a la persona. En este sentido, te resultará útil el verbo despedirse.
Es ésta la razón por la que no hay gratutud más hermosa que la que tenemos a Dios. Porque su gracia nos hace agradecidos, y nuestras gracias nos hacen gratos.
Preguntas para el diálogo
¿Cuáles son las personas con quienes te sientes muy agradecido?
¿Qué es lo que más has agradecido?
¿Hay algo que debas agradecerte? ¿por qué?
¿Que deberían agradecer los demás de ti?
¿Qué genero de cosas son las que te agradecen tus seres queridos?
¿Cuáles son esas cosas que agradeces de tus amigos?
¿Eres agradecido con Dios? ¿Por qué y cómo?
¿Recibes gratitud en tu trabajo?
¿De qué manera demuestras tu gratitud?
¿A quién quisieras agradecerle algo pero aún no lo has hecho?
¿Qué es aquello que más agradeces a tus padres?
Oración
Salmo 116
¿Cómo podré agradecer al Señor
todo los beneficios que me ha hecho?
1 Amo al Señor,
porque escucha mis súplicas,
2 él inclina su oído hacia mí:
lo invocaré toda mi vida.
3 La muerte me tenía en sus lazos,
la angustia del sepulcro me invadió,
solo encuentro dolor y tristeza.
4 Invoco tu nombre, Señor:
te ruego, Señor, que me salves.
5 El Señor es bueno y es justo,
nuestro Dios es compasivo;
6 el Señor protege a los sencillos:
estando ya sin fuerzas, me salvó.
7 Recobra tu calma, corazón,
que el Señor fue bondadoso contigo.
8 Él me libró de la muerte,
me enjugó las lágrimas,
me libró de caer.
9 Caminaré en presencia del Señor
en el mundo de los vivos.
10 He conservado la fe, pero digo:
Estoy muy afligido.
11 Y digo en mi tribulación:
Todos los hombres son falsos.
12 ¿Cómo podré agradecer al Señor
todo los beneficios que me ha hecho?
13 Alzaré la copa de la salvación.
invocando su nombre.
14 Cumpliré mis promesas al Señor
en presencia de su pueblo.
15 Vale mucho a los ojos del Señor
la vida de sus fieles.
16 Señor, yo no soy más que un siervo tuyo
y mi madre esclava tuya:
pero me libraste de los lazos de la muerte.
17 Te ofreceré un sacrificio de gratitud
invocando tu nombre, Señor.
18 Cumpliré mis promesas al Señor
en presencia de su pueblo.
19 Llegaré hasta el templo del Señor
en medio de ti, Jerusalén.
Aleluya.
Referencias
De la Sagrada Escritura:
Podemos decir que la realidad primera de la historia bíblica es el don de Dios gratuito, sobreabundante, irrevocable. La acción de gracias es la respuesta a esta gracia progresiva y continua que tiene su flor acabada en Cristo. Es conciencia de los dones de Dios, entusiasmo del alma maravillada por esta generosidad, reconocimiento gozoso ante la grandeza divina. La acción de gracias es esencial a la Biblia, porque es propio de la revelación judeocristiana encontrar a Dios donde no tenía que estar: en el regalo de una obra inesperada y bella. Es notable, por ejemplo, que entre la masa de himnos religiosos de los pueblos vecinos a Israel sea rarísimo el agradecimiento, al paso que en la Biblia es casi que el corazón de la plegaria.
Descubrir la acción de gracias en la Biblia es al mismo tiempo encontrar el gozo (Sal 33,1-3.21), la alabanza y la exaltación (Esd 3,11; Sal 69,31), la glorificación de Dios (Sal 50,23; 86,21). Es la proclamación pública de determinadas obras del Señor: a la bendición de Dios, que da a su criatura la vida y la salvación (Dt 30,19; Sal 28,9), responde la bendición por la que el hombre, movido por este poder y esta generosidad, da gracias al Creador (Dan 3,90; cf. Sal 68,20.27; Neh 9,5; 1Cro 29,10; etc.).
En la Biblia, la confesión de la gratitud por la salvación obtenida se desarrolla normalmente en tres partes: descripción del problema (Sal 116,3), oración angustiada (Sal 116,4), y evocación de la magnífica intervención de Dios (Sal 116,6; cf. Sal 30; 40; 124). Este género literario reaparece idéntico en toda la Escritura y obedece a una misma tradición de vocabulario, permanente a través de los salmos, de los cánticos y de los himnos proféticos.
Si la acción de gracias goza de esa unidad, es porque en el fondo responde a una única acción de Dios. Más o menos confusamente, cada beneficio particular se siente siempre como un momento de una grande historia en curso de realización. La acción de gracias impulsa la historia bíblica y la prolonga en la esperanza escatológica (cf. Éx 15,18; Dt 32,43; Sal 66,8; 96).
En el corazón de esta corriente de bendición y gratitud está Jesucristo. El gesto supremo de su amor es una acción de gracias (eucaristía). En la Cena y en la Cruz revela Jesús qué ha movido su vida y con qué ánimo arrostra la muerte; todo su amor es la acción de gracias de su corazón de Hijo. Por ello su Pasión es su perfecta glorificación (Jn 17,1).
De diversos Pensadores:
Dios no estaba obligado a crearnos. Lo ha hecho por amor. —Santa Teresa de Jesús.
Piensa en los males de que estás exento. —Joseph Joubert.
La precipitación exagerada en pagar un servicio es casi como una ingratitud. —La Rochefoucauld.
No hay en el mundo exceso más bello que el de la gratitud. —La Bruyère.
La noche abre en secreto las flores, y deja al día que se lleve el agradecimiento. —Rabindranath Tagore.
Si haces el bien para que te lo agradezcan, mercader eres, no bienhechor. —Carlos Sánchez Navarro.
Haz el bien a tus amigos y a tus enemigos; conservarás a los primeros y quizá atraigas a los segundos. —Cleóbulo.
Los aduladores se hacen esclavos para esclavizar. —Jean Baptiste Descuret.
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