Los Mapas Conceptuales
Los Mapas Conceptuales tienen por objeto representar relaciones significativas entre conceptos en forma de proposiciones. Una proposición consta de dos o más términos conceptuales unidos por palabras para formar una unidad semántica. En su forma más simple, un mapa conceptual constaría tan sólo de dos conceptos unidos por una palabra de enlace para formar una proposición; por ejemplo - El cielo es azul -, representaría un mapa conceptual simple que forma una proposición válida referida a los conceptos -cielo- y -azul- [Nov88].
El área de investigación que da sustento teórico a este trabajo es justificada en los siguientes términos :
El Mapa Conceptual es una herramienta de instrucción que ha sido desarrollada en las bases de la teoría del aprendizaje de Ausbel [Nov88]. El concepto de mapas sirve para clarificar relaciones entre nuevos y antiguos conocimientos, y fuerza el aprendizaje para exteriorizar estas relaciones.
Los mapas conceptuales son herramientas útiles para ayudar a los estudiantes a aprender acerca de la estructura del conocimiento y los procesos de construcción de pensamiento (metacognición). De esta forma, los mapas conceptuales también ayudan al estudiante a aprender sobre el cómo aprender (metaaprendizaje). El concepto de mapeo requiere el aprendizaje para operar completamente los seis niveles de objetivos educacionales de Bloom (1956) de acuerdo a Novak y Gowin [Nov88].
Los mapas conceptuales pueden hacer olvidar al estudiante qué tan pequeño es el número de conceptos verdaderamente importantes que han aprendido. Debido a que que un mapa conceptual externaliza la estructura del conocimiento de una persona, este puede servir como punto de partida de cualquier concepción de concepto que la persona pueda tener concerniente a la estructura del conocimiento. Además, desde que los mapas de concepto son imagenes visuales, ellos tienden a ser recordados más facilmente que un texto [Nov88].
2.5.4 Aplicación v/s Eficacia.
Las aplicaciones de un mapa conceptual son ilimitadas. En particular, es en las ciencias de la educación en donde han sido mayormente utilizadas.
Los mapas conceptuales dirigen la atención, tanto del esudiante como del profesor, sobre el reducido número de ideas importantes en las que deben concentrarse en cualquier tarea específica de aprendizaje. Un mapa conceptual también puede hacer las veces de ñmapa de carreterasî donde se muestran algunos de los caminos que se pueden seguir para conectar los significados de los conceptos de forma que resultan proposiciones. Una vez que se ha completado una tarea de aprendizaje, los mapas conceptuales proporcionan un resumen esquemático de todo lo que se ha aprendido.
Puesto que se produce más fácilmente un aprendizaje significativo cuando los nuevos conceptos o significados conceptuales se engloban bajo otros conceptos más amplios, más inclusivos, los mapas conceptuales deben ser jerárquicos; es decir, los conceptos más generales e inclusivos deben situarse en la parte superior del mapa, y los conceptos conceptos progresivamente más específicos y menos inclusivos, en la inferior.
Las relaciones subordinadas entre conceptos pueden cambiar en diferentes segmentos de aprendizaje, por lo que en un mapa conceptual, cualquier concepto puede -elevarse- a la posición superior, y seguir manteniendo todavía una relación proposicional significativa con otros conceptos del mapa.
Aunque no comprendemos el funcionamiento de los mecanismos específicos que actúan en el cerebro y que nos permiten almacenar la información, es evidente que las redes neuronales que se establecen son bastante complejas, con muchas conexiones cruzadas entre las células cerebrales en acción.
La elaboración de mapas conceptuales es una técnica destinada a poner de manifiesto conceptos y poposiciones. Hasta este momento, sólo se pueden hacer conjeturas sobre el grado de acierto con que los mapas conceptuales representan los conceptos que poseemos, o la gama de relaciones entre conceptos que conocemos (y que podemos expresar como proposiciones). En el proceso de elaboración de los mapas podemos desarrollar nuevas relaciones conceptuales, en especial si, de una manera activa, tratamos de construir relaciones proposicionales entre conceptos que previamente no considerábamos relacionados.
Todas las investigaciones citadas demuestran que el uso de mapas conceptuales hechos por el profesor incrementan tanto el aprendizaje como la retención de información científica. Los estudiantes producen mapas como herramientas de aprendizaje.
Puesto que los mapas conceptuales constituyen una representación explícita y manifiesta de los conceptos y proposiciones que posee una persona, permiten a profesores y alumnos intercambiar sus puntos de vista sobre la validez de un vínculo proposicional determinado, o darse cuenta de las conexiones que faltan entre los conceptos y que sugieren la necesidad de un nuevo aprendizaje.
En suma, la riqueza del conocimiento puede ser incrementada por el uso de mapas conceptuales. Diversos autores sugieren que los estudiantes que hacen o analizan mapas conceptuales tendrán un conocimiento base amplio y, por lo tanto, estarán más disponibles a resolver problemas en comparación a aquellos estudiantes que han aprendido por memorización.
Ultimamente, se ha probado la eficacia de diferentes tipos de presentaciones ( mapas conceptuales, texto sobrelineas o listas ) sobre aprendizaje entre estudiantes con diferente cantidad de conocimiento previo. Se encontró que estudiantes con menor conocimiento previo aprendió mejor con mapas conceptuales que las otras dos presentaciones lineales.
En conclusión, el concepto de -mapeo- (diagramación) parece ser un buen método para estimular el aprendizaje significativo entre estudiantes con diferente preparación académica, una situación típicamente encontrada en clases de ciencia introductoria.
Referencias:
- [Nov88] : Novak, J.D. y Gowin, D.B. -Aprendiendo a Aprender.-. Ediciones Martinez Roca, S.A., Barcelona, 1988.