Alicia en el país de las Maravillas

Acoso sexual

Algunos acontecimientos recientes, mundialmente conocidos, han puesto en el candelero la figura del acoso sexual, reprobable forma de obtener favores sexuales abusando del poder que se tiene sobre la víctima. Pero estas situaciones no sólo se producen en las altas y sofisticadas esferas de la sociedad.

En el municipio de San Roque, en el Sur de España, un reciente episodio de este tipo ha provocado gran alboroto, tanto por haber terminado con la muerte de la víctima, Sabrina, como por algunas de las explicaciones que se han vertido sobre el asunto.

Este es el caso:

Sabrina era una vaca que pastaba apaciblemente en su prado cuando sufrió la violenta persecución de un burro llamado curiosamente Santo, trance que terminó con la muerte de la fémina rumiante.

José Domínguez, propietario de la vaca, puso la pertinente denuncia contra el dueño del pollino agresor que, casualmente, resultó ser el propio Ayuntamiento.

Y ahí es cuando comenzaron las discutidas declaraciones. El concejal de Festejos, José Lara, quiso disculpar la conducta del cuadrúpedo, alegando que el borrico fu provocado por la vaca, la cual iba "desnuda completamente, con las tetas al aire".

El denunciante Domínguez no acepta esa justificación; "¡Cómo voy a ponerle un sujetador a la vaca! Que yo sepa, siempre han ido con las tetas al aire".

Al parecer, el vetusto tópico que culpabiliza siempre a la hembra como provocadora está arraigado en lo más profundo.

Revista Enigmas

 

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